Capítulo 21

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Dejé mis zapatos en la entrada y corrí por el lugar, mi habitación finalmente estaba limpia, «dicen que una mente solo se concentra cuando su entorno está en orden»  Supongo que es así.

Él resto de la tarde edite mis manuscritos y los organice dentro de la memoria inteligente. Antes de enviarla a la editorial, debo imprimirla como respaldo. Sí mi computadora muere, estoy acabada. Así que...más vale prevenir.

{..}

—¿Qué haces con todo eso?—escuché decir a Misuk, la puerta de mi habitación estaba abierta, giré hacia atrás al verla.

—Ah, ¿esto? Una larga historia de trescientas hojas—le hice saber,—Mi espalda duele—me toqué,—Pero no descansaré hasta organizarlas.

—¿Por qué haces eso ahora?—se cuestionó con intriga,—Son las dos de la mañana.

—Creo que no solo debería tenerlo digital sino también impreso. De esa manera aseguro mi trabajo—asentí para mí,—Y pronto lo enviaré a una editorial.

Ella asintió bajo restándole importancia soñolienta y salió.
Ví todas esas hojas con escritos.
Me estiré.

{..}

Salí de la universidad y una llamada entró a mi teléfono, era Seulgi.
—¿Hola?

—Te envié la dirección del lugar. ¿Ya vienes?

—Sí, estoy en camino—le hice saber. Me detuve en el cristal de una tienda de cosméticos. Hoy...tampoco tengo un lindo atuendo, pero parece que ya no debo fingir más. Mire mis balerina plateadas. Así que hoy me iré así, con unos jeans, una simple blusa y poco maquillaje.

{..}

Entré a la sala privada del restaurante, Seulgi levantó su mano en el aíre y mi rostro se tornó pálido al ver los rostros de las personas que estaban a su costado, mi tío y su esposa. Mis piernas se sintieron débiles.

—¿Qué...hacen ellos aquí?—le cuestioné agobiada.

—Yo...saldré un momento—ella se apresuró por mi costado, la ví salir.

—También me voy—les di la espalda apresurada cuando los escuché hablar.

—Ye Eun. Espera—dijo mi tío, nervioso se dirigió a mí y me atrajo a la mesa,—Sentémonos un momento. Dios...te ves un poco más adulta. ¿No es así cariño?—se dirigió a su esposa y ella asintió.

—Es verdad. Te volviste más bonita en estos últimos dos años.

—¿Qué es lo que quieren?—les cuestione seria,—Se que no les interesa saber cómo estoy así que pueden ser directos,—mi corazón comenzó a latir con más frecuencia,—¿Mi abuelo lo sabe?

—No es así—sonrió nervioso,—Mi papá no sabe que nos reunimos contigo. Y claro que nos interesa cómo estás.

—Estoy bien. Sí ya lo saben, no hay necesidad de tener una comida juntos. Me iré.

—Sabes que...debiste ser nombrada la Directora Ejecutiva del Hotel hace tres años—contó mi tío,—Ya descansaste demasiado tiempo, vuelve a casa y haz lo que debiste hacer—sonrió y fingió ser agradable.
Mi rostro serio lo observó.

—Mi hermano pronto cumplirá dieciocho, ¿no es así? él puede tomar mi lugar, no me importa.

—No, la cosas es que...-trató de no perder la paciencia.

—¿Por qué insisten tanto sobre ello? ¿No estás molesto? Eres solo un supervisor, pero insistes que la hija de tu hermano esté por encima de ti en un trabajo que le has dedicado años. ¿No desearías, ser tu el Director Ejecutivo tío?

Diosa de las citas Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora