Capítulo 12 Part 2

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1:45PM

Observé el taxi a lo lejos.

—Rápido, rápido rápido—pedí impaciente al salir de la universidad. Levanté mi mano y esté se detuvo.

{..}

Tengo solo quince minutos para cambiarme.

Abrí el vestidor, vi la ropa y conjuntos.

Los despeje buscando uno. Me senté sobre la cama observándolos alborotados.

Rasque mi nuca.

—¿Que debería usar?

Me levanté decidida, tome un conjunto y un vestido. Salí en calcetas corriendo hacia la habitación de Misuk.

Abrí la puerta golpeándola con mi cadera.
Me miró acostada desde su cama.

—Misuk, ¿que debería usar? ¿Esté o este?—los posicione sobre mí.

—Realmente quiero tus preocupaciones—murmuró al hacer una mueca,—¿Por que es tan importante lo que usarás?

—Me reuniré con mis amigas y tengo una entrevista de trabajo—conté agitada.

—¿Son las hijas del presidente del país?—se burló.

—No las he visto en un tiempo. Sólo quiero causar una buena impresión.

—¿Entonces quieres aparentar?—me vio con pizca de interés y sonrió,—Últimamente te vistes tan loca que pareces una celebridad—se divirtió,—Iría por vestido morado. Toda tu ropa luce cara en ti pero ese en especial es elegante. Úsalo.

{..}
Dos en punto.
El Señor Pyeon debe estar aquí.

Abrí la puerta de la cafetería y está hizo sonar la campana, los presentes me observaron y mi mirada ubicó a Dawon. Sonreí nerviosa en saludo y entre dirigiéndome a él.

—Siempre entras con tanta naturaleza pero hoy te ves un poco nerviosa. Es divertido de ver—comentó con burla.

—Es porqué hoy vengo a pedir trabajo—susurré.

—La bonita Yeeun—escuché decir a su jefe, giré hacía atrás y él me sonrió.

—Hola—salude repentinamente.

—¿Quieres tomar un frapuchino? Hay uno nuevo de chocochip. Pruébalo mientras te sientas en la mesa principal a lado de la ventana—señaló,—Ese espacio es bonito y atraerás clientes—se emocionó.

—Ah...se lo agradezco. Pero...-

—No. No—ven aquí—me llamó y me dirigí hacía él, me senté en el sofá sin opción un poco incómoda,—Dawon tráele algo a tu amiga para que pase el tiempo aquí—le ordeno y estaba por marcharse.

—Siéntese un momento—pedí,—Por favor.

—¿Eh?—giro a mí.

—Quiero hablar con usted.

—¿Conmigo?—se cuestionó confuso y sentó frente a mí,—¿De que se trata?

—Seré directa. Estoy buscando un trabajo de medio tiempo. Solo jueves y viernes. La cafetería está cerca de mi casa y me gustaría trabajar aquí. No tengo experiencia pero con asesoría creo que podría hacerlo bien. Pero...aún no sé si haya espacios disponibles—pregunté y abrí buscando la carpeta en mi bolso,—Aquí están mis papeles.  Porfavor considérelo.

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