Capítulo 25 Part 2

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Mis dedos se tensaron alrededor del bolígrafo haciéndolo caer sobre la mesa. Me levanté de golpe, haciendo que la silla rechinara contra el suelo. Varias miradas se giraron hacia nosotros. Me aproxime a él cubriendo su boca, el sorprendido me miró. Duramos así durante tres segundos. Al reaccionar tomó mi mano y la bajó.

—Estoy en lo cierto—confirmó.

«Sí, oficialmente me tiene en sus manos, y creo que pronto cerrará su puño» ¿Estoy por ser aplastada?

—Baja la voz—supliqué.

Él se alejó divertido.

Sabiendo que el control total.

—Eres más divertida de lo que pareces y un poco ingenua.

—¿Eh?

—Creíste que sí actuabas amable no te delataría—sonrió,—Eres divertida.

Observé a mi alrededor inquieta.
—Hablemos fuera—le dije y salí apresurada, me detuve en el pasillo y gire a él,—¿Soy divertida?—me ofendí,—De acuerdo. Ya no hay nada que aparentar. Es verdad. No trataba de ser cercana a ti e ignorarte es lo que más deseaba pero no podía hacerlo—solté altanera, pero el pareció relajado y de buen humor,—Woah...creo que creíste que estaba cayendo por ti pero oye no eres mi tipo—solté aire.

—Claro, eres el Ángel del departamento de Artes. Será difícil obtenerte—el jugo con esas palabras para divertirse.

—¿Estás jugando conmigo?—me moleste,—Estoy segura que por allí hay una bomba acomulandose tan solo porque nos ven juntos. Giré a mi alrededor alerta.

—No hay nadie—afirmó sin observar,—¿Te molesta la atención?

—Por supuesto. ¿A ti no te molesta?

—Sí giras un poco la situación, eres tan relevante que lo único que la gente puede ver es a nosotros—se cruzo de brazos.

—¿Disfrutaste el espectáculo que diste el sábado?

—¿Ah, eso?—lo recordó,—Fui amable pero creyó que coqueteaba con ella y me invitó a salir. Insistió tanto cómo si me acosara. ¿Por que eso está bien soportar porque soy hombre? Debo marcar una línea o la cruzarán tratando de llegar a mi.

—Aún sí fue así no había necesidad de ser tan grosero y exponerla frente a todos—lo enfrenté.

—Odio también la ironia. Es incómodo y molesto para ti que los chicos en la calle te hablen porque es acoso pero, ¿sí las chicas me buscan es coqueteo? Sí no me agrada, también es acoso. Tú misma le dijiste aquel tipo que ni si quiera era apuesto—me recordó.

Lo pensé y permanecí observándolo.
De pronto lo que el dice tiene coherencia.

—La línea entre el acoso y coqueteo es muy delgada.

—¿Qué es lo que la diferencia tanto?

Él se acercó
—Eso depende de cómo té sientas tu. ¿Esto? ¿Como lo llamarías?

 ¿Esto? ¿Como lo llamarías?

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