Una extrovertida chica aspira convertirse en una ilustradora de webtoons. Por lo qué para pagar su matrícula universitaria, aprovechándose de su belleza se alquila para novia momentánea a una base de reglas, su éxito en la App de citas la lleva a co...
—Ya debo irme—me torne nerviosa y me alejé sin saber qué decir, tome el brazo de Dada.
—No puedo creerlo, ¿porque no me lo dijiste?—ella se alarmó a mi costado.
—No creí que fuera importante.
—Oye...¿por qué? ¿Ustedes están en malos términos?
—No es así...—cerré mis ojos y me detuve,—Oye, la cuestión es que...lo mejor es no verlo.
—Entiendo...y no—rasco su nuca confusa,—¿Cómo no sabías que él estudiaba aquí?
—Eso...es porque creí que él se había ido al extranjero—me excuse tras mentir,—Dijo que lo haría.
Ella asintió comprendiéndolo.
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Gracias a Dios hoy es viernes. Mordí la pluma desorientada observando hacía las notas en la libreta. Solo debo evitarlo a toda costa, Dada dijo que falta a menudo...además en dos años nunca lo miré...¿es porque no lo conocía que lo pase desapercibido? ¿O realmente nunca nos encontramos?
—Eso es todo por hoy—anunció el profesor,—Revisaré sus notas la próxima clase.
Me levanté y comencé a guardar mis cosas. —¿Estás bien?—se cuestionó Dada, asentí leve,—Te ves un poco ansiosa.
—Debo irme rápido. Tengo algo urgente que hacer—mentí,—Nos vemos—me despedí y me apresuré, caminé por los pasillos como método de supervivencia.
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Llegué a la tienda de conveniencia y me acerqué a la caja, Minsu levantó su vista en asombro,—Rápido, necesito un consejo.
Él se sentó frente a mí, colocó sus lentes y se cruzó de brazos,—Soy todo oídos.
—Oye. Pedirle consejos alguien menor que yo es un poco ofensivo. Pero, ayúdame con eso.
—Lo haré. A cambio de esto, sí un día tus historias llegan a NBC prométeme que me conseguirás entradas al concierto de Lee Seo Yoon. Y...me lo presentarás.
—¿Qué? ¿Cómo lo haría? Seré escritora no productora.
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—¿No quieres?—se ofendió.
—Ahorra mejor. Eso sucederá más rápido.
—Yeeun. No puedes hacerme esto, toda mi fe está depositada en ti—acuso al salir de su pose.
—Oye...—cerré mis ojos en queja,—Lo que diré es serio. Hay un chico que tan solo verlo me atormenta, sabe algo sobre mí que puede utilizar en mi contra, ¿que debería hacer?
—¿Un chico? ¿Es apuesto? Tú eres bastante bonita, sí le coqueteas un poco, caerá rendido a tus pies. Puedes manipularlo—aconsejó divertido.