Capítulo 1

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{2021}

Concentrada tracé el margen del dibujo y finalicé los labios, subí el lápiz deslizándolo de manera uniforme bajándolo por el puente de la nariz.

Acerqué un poco más la lámpara de noche y comencé a sacar más punta del lápiz volviéndola fina y delgada. Agregué unos cuántos detalles para finalizar y darle un poco de más volumen a sus facciones.

Tomé un suspiro y solté el lápiz.

Terminé.

Sonreí satisfecha.

—¡Han Ye Eun!—se escuchó el gritó de mi compañera de departamento. Kim Mi suk.

Observé el desorden del escritorio y me levanté de la silla. Me dirigí a la puerta y la abrí.

—¿Qué pasa?

—Tú cena está fría.

Me dirigí al lavabo y comencé a lavar mis manos.

—Eish, mírate. ¿Tú cabello tiene días sin lavar? Luce grasoso. Eres bonita y lo desperdicias encerrada en esa habitación dibujando personajes inexistentes e inventando historias.

Me senté en el suelo y comí el arroz blanco con pedazos de carne.

—Lo lavé ayer. Y no es un desperdicio, llevaré todos mis guiones a la empresa de entretenimiento y me volveré tan famosa. Ah, ¿quién dice que llevó todo el tiempo allí? Tengo un trabajo, lo sabes.

Metí la cuchara a mi boca conmocionada, arrugue mis ojos con felicidad.

—¿Trabajo? ¿Que tipo de trabajo tienes que no usas un uniforme? Nunca he visto uno en dos años.

La vi levantarse, tomó su labial rojo y lo pasó por sus labios. Acto seguido soltó su cabello.

—¿Vas a algún lugar?

—Hacer las compras de la semana. No es cómo sí mi vida fuera tan interesante como para ir a una fiesta por la noche.

Ah...—titubee,—Podríamos ir a una—moví la cuchara entre las sobras cabizbaja,—¿Quieres ir?

Ella comenzó a reír, tomó la bolsa de tela y se dirigió a la salida.

—Oye, está bien que seas bonita. Pero eres antisocial. ¿Quién te invitaría a una fiesta?

Expresó antes de salir.

Una notificación llegó a mi teléfono.

"¿Vendrás?—Dawon.

—Pero, realmente tengo una invitación a una—murmuré.

{..} {Narrador Kim Mi suk POV}

Comenzó a tomar las frutas y las dejó sobre la bolsa de tela, siguió su camino por los pasillos del supermercado.

Se animó tras ver el pasillo de los cereales, estiró su brazo tratando de tomar el de arriba del almacén.

Vió una mano ayudándola.

—Ah...—titubeó,—Grac...—cayó tras ver cómo el chico no estaba ayudándola sino tomando su propio cereal.

Durante esos pequeños segundos su vista subió lentamente al rostro del chico, logró ver una parte de su mejilla y el perfil de nariz.

Él comenzó a caminar alejándose por el pasillo sin decir nada más.

Ella abrió su boca y lo señaló de espalda sin poder creerlo.

—Tu...

{Misuk flashback}

Woah–suspiró Misuk,—él es realmente apuesto—se detuvo a observar él dibujo.

—Mírate, sí está fuera una escena de televisión, alrededor de tu rostro estaría lleno de corazones flotantes—expresó Yeeun con sus manos divertida,—Eso significa que hice un buen trabajo—sonrío satisfecha.

De pronto Misuk se quejó por lo alto.

—Los corazones ahora habrían desaparecido—declaró tras ver su rostro.

—Eish, olvidé que tan sólo es inventado por tí. Admito que tienes talento. Cielos, mi corazón fue dañado, esté chico ni si quiera existe—tocó su corazón adolorida, se detuvo y señaló a Yeeun,–Por tu culpa me siento patética. ¿Como pude sentirme atraída hacía un dibujo? Lavas los traes sucios hoy.

Salió.

{Fin del Flashback}

—Tú...el del dibujo...—su rostro se tornó pálido, palmeó su rostro,—¿Tal vez sólo fue mi imaginación?—se preguntó así misma al volver en sí, rascó su nunca y bajó la guardia para quejarse por lo bajo,—Esto es culpa de Yeeun.

{Narras tú}

Entré a la habitación tras terminar de cenar.

—¿Que sucede con ella?—chisquille y cerré la puerta detrás de mí.

9:45PM

Me senté sobre el escritorio, tomé un broche y aparté mi copete. Subí mis pies sobre la silla cómoda. Tomé los colores especiales.

Comencé aplicando color negro sobre su cabello.

Tras terminar seguí con el color de su piel.

Los minutos pasaban rápido para mis manos que se desplazaban sobre el dibujo.

Ojos y labios.

Cejas.

Boca.

Terminé.

Bostecé y recargué mi cabeza sobre el escritorio

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Bostecé y recargué mi cabeza sobre el escritorio.

—Sí algún día te encuentro de nuevo, tengamos una cita, ¿bien?—titubee soñolienta tras sonreír.

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