Capítulo 23 "Amor y Paz"

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Martes

—Qué suerte. Nos cancelaron las últimas dos clases—se alegró Dada a mi costado, asentí bajando las escaleras de la entrada de la universidad,—¿Qué harás?

—Solo descansaré. Debo ir a trabajar por la tarde.

—Ah...ya veo.

Ví como un coche lujoso se detuvo.
—Woah...¿quién es?—se asombró.
El vidrio bajó y ví su rostro.

Él bajó del coche y cerró la puerta continuando con su camino sin mirar a nadie. Es justo, la versión que tenía de él en su rutina diaria.

Dada me miró con inquietud esperando una reacción. Creo que...ahora que lo desbloquee de esta institución, aparecerá por todos lados.
Como un personaje desbloqueado.
Cerré mis ojos lamentándome, por suerte, él ni si quiera me miró. Paso por mi costado ignorándome como al resto.
Lo seguí con la mirada.

Miércoles

Salí del aula y en el pasillo ví como unas chicas lo detuvieron. Parecen ser las amigas de Yuna. Sí, son ellas...

Mire como una de ellas notó mi mirada, desvié mi vista y seguí mi camino lentamente tratando de pasar desapercibida.

—Nosotras...estudiamos turismo, nuestros horarios son cerca de los tuyos, es por eso qu...-

Al pasar cerca apresure el paso, me tropecé con mi agujeta y me sostuve de la pared para evitar caer, gire lentamente a ellos quienes me miraban alertas. Lo ví y le sonreí. Recuperé mi postura e hice una seña de amor y paz alejándome.
El me miró extraño.

Seguí mi camino manteniendo mi postura. Giré hacia atrás y ví como él las dejó.

—¿Qué acaba de hacer?—escuché decir.
—Parece que le coqueteó.

Abrí mis ojos y boca ofendida.
¿Qué? Apreté mis labios conteniéndome, negué y suspiré ignorándolo, seguí avanzando.

Jueves

Salí con libros cubriendo mi rostro,
Suspire al no verlo, me senté en una de las mesas de la cafetería.

Vi a Suho por el pasillo acompañado de sus amigos, cubrí mi rostro con el libro y permanecí así durante dos minutos. Bajé el libro y lo busqué con la mirada, lo ví sentado con sus amigos.

Míralo, ni parece que tiene una bomba de tiempo sobre mí. Sí puedes ignorarme todo lo que quieras, ¡sí te saludo no es porque muera por atención! Es porqué debo estar en buenos términos contigo. ¿De qué otra manera podría hacerlo?

De pronto él se levantó de su asiento y se dirigió a mí con determinación, me sentí acorralada, apreté el libro que estaba en mis manos. Él llegó y se sentó frente a mí.

—Parece que no podías dejar de mirarme así que vine a que tengas una mejor visión de mi rostro.

—Parece que no podías dejar de mirarme así que vine a que tengas una mejor visión de mi rostro

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