Pudo sentir el calor del té a través de la fina porcelana.
Era reconfortante, de cierto modo, aunque no lo suficiente como para sacudirse del todo la sensación de alerta que aún hacía hormiguear su piel. Estaba demasiado consciente de la cercanía de Alastor, de su presencia en casa. Lucifer apretó un poco más los dedos alrededor de la taza de té, mirando su reflejo en la superficie líquida. El aroma era agradable: manzanas y canela.
Todo en su oficina lo invitaba a calmarse: las luces cálidas, el té. Charlie, sentada frente a él en la salita, comiendo una galleta a mordisquitos... Pero tenía el estómago hecho un nudo. ¿Era por el secreto que seguía escondiendo? Apretó los labios. ¿Alastor se lo habría dicho? Le temblaron las manos y sintió la verborrea amenazar con salir de su boca cuando fue Charlotte quien empezó a hablar:
—Lamento mucho haberte presionado — dijo, bajando la mirada y la galleta. Dejó su taza sobre la mesa con un suspiro —. Creo... que mucho de esto es por mi culpa, papá. Y te debo una disculpa por las cosas que te dije.
—Oh, manzanita...
—No debí husmear entre tus cosas. Ni tomar esas cartas sin permiso ni... buscar a Adam sin preguntarte — continuó ella. Lucifer no pudo evitar verla como si fuera una niña pequeña otra vez que pedía perdón por dibujar en las paredes —. Yo solo... Bueno... sentía mucha curiosidad, ¿sabes? No me había dado cuenta de lo poco que hablamos desde que mamá murió — ella hizo un gesto —. ¿Lilith? No. Suena incorrecto...
—Ella sigue siendo tu madre — murmuró él —. Fue ella quien te crió, básicamente — negó con la cabeza —. Y yo no hice nada más que mentirte.
— No, papá — Charlie se levantó del sofá para acercarse a Lucifer. Se arrodilló a su lado, cubriendo con sus manos las de su padre y buscó su mirada —. Querías protegerme. Eso es lo que hace un buen padre. Y ni siquiera reaccionaste la mitad de mal con todo lo que yo hice... Las cosas que provoqué. Entiendo perfectamente por qué no querías que yo supiera nada sobre Adam — Lucifer apretó los labios, incómodo ante la mención del nombre. Un pinchazo de culpa lo atravesó. Ni siquiera sabía si eso era ser demasiado cínico. Claro que sentía desagrado por él, si realmente nunca le tuvo afecto, pero no dejaba de pensar en las mentiras, en lo incorrecto —. Cuando lo conocí no me dio esa impresión pero, bueno, realmente no sé nada de adicciones. Me ofreció una cerveza, ¿sabías?
Al escucharla, Lucifer levantó la cabeza para mirarla, confundido. Charlie asintió con una mueca que decía "¿lo puedes creer?"
— ¿Cómo dices?
— Alastor me... contó sobre lo que sucedió entre ustedes — ella volvió a suspirar y curvó las cejas —. Cómo el abuelo no le creyó cuando le dijo que Adam era malo para ti... Y sobre lo ilusionado que estabas. Supongo que es difícil creer que alguien a quien quieres es tan malo. Yo definitivamente no lo creería de Vaggie jamás...
"Le dije la verdad. Tal como ella quería escucharla."
Las palabras de Alastor resonaron en su cabeza y poco a poco las piezas encajaron. Sí, era la misma historia... pero distinta. Pulida, modificada para que los hechos tuvieran mucho de verdad... y de mentira.
En aquel entonces a Lucifer no le faltaban pretendientes. Era el heredero, era joven y hermoso. Su orgullo le permitía darse el lujo de aceptar y rechazar a quien se le antojara sin necesidad de tocarse el corazón ni un poco. Estaba tan mimado y consentido que la frivolidad de su posición lo volvió un monstruo.
Alastor era el pupilo del entonces abogado de los Morningstar. Nadie importante, a decir verdad, pero siempre estaba en la residencia, cumpliendo sus funciones como aprendiz. Naturalmente, Lucifer lo encontró fascinante con el mismo entusiasmo con el que trataba a los juguetes nuevos... Especialmente a sabiendas de que Elohim jamás iba a aprobarlo. Y disgustar a su padre era su pasatiempo preferido.
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𝗕𝗹𝗼𝗼𝗱𝗹𝗶𝗻𝗲 𝗦𝗲𝗰𝗿𝗲𝘁𝘀 • 𝗥𝗮𝗱𝗶𝗼𝗔𝗽𝗽𝗹𝗲
FanfictionNo había sido culpa suya. Charlotte Morningstar no era ninguna chismosa, para nada. Ella respetaba la privacidad... Pero siempre había sido muy curiosa, a pesar del dicho popular, y le gustaba siempre un buen misterio. Y su padre estaba lleno de ell...
