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—Va a notarse pronto.

Lucifer bajó la mirada y se encontró con la mano de Alastor que ascendía casi como una serpiente sobre su muslo y su cadera hasta posarse en su vientre desnudo, todavía relativamente liso a pesar del secreto que albergaba. Las palabras fueron una afirmación, no una pregunta y le causaron extraños escalofríos que eran una mezcla de miedo y de emoción, como una montaña rusa de la cual no había podido bajarse en meses.

La aseveración –y lo que implicaba– lo hizo tocar delicadamente los nudillos de Alastor con las yemas de los dedos. Había pensado muy poco en su embarazo y, solo hasta ese momento, dejó de sentirse como una situación ajena. Era algo real. Quien me haya dicho que era demasiado viejo para tener hijos debe estarse ahogando con su veneno.

Ya pasaba de la medianoche para cuando Alastor regresó y el omega había podido colar apenas una sola pregunta que quedó sin responder antes de que el alfa lo callara con un beso y le quitara de encima las escasas piezas de su pijama de satín. Cualquier somnolencia que el té en su buró pudo conseguir se esfumó rápidamente en el momento en que sus labios entraron en contacto con los del alfa.

Había urgencia en las caricias y los besos y Lucifer creyó percibir una emoción acelerada en Alastor aunque no logró leer su mirada en ningún momento. Al menos no más allá del deseo y la necesidad de inmediatez... Tampoco le costó trabajo dejarse llevar ni envolver por las feromonas del alfa. Estaba listo para dejar atrás el estrés y la incertidumbre. Que hubiera regresado con el humor perfecto para continuar lo que dejó pendiente solo podía ser una buena señal y Lucifer no encontró objeción alguna ni ganas de quejarse por recibir un poco de afecto, de contacto físico.

Apoyó las manos sobre el pecho de Alastor, disfrutando del contraste entre sus colores. Sus dedos pálidos recorrieron la piel morena y suave, húmeda por el sudor, caliente por el sexo. No tuvo nada qué decir ante el hecho innegable que Alastor comentó, así que solo empezó a moverse; primero despacio en un vaivén lento y poco a poco subió el ritmo con el que lo montaba, gradualmente también dejando salir su voz. Habría tiempo después, cuando amaneciera, para hablar de embarazos y bebés. En ese momento, Lucifer quería acaparar la atención para sí mismo, quería regodearse en la agradable sensación de ser libre una vez más.

Una parte de él, quizá ese lado suyo que siempre se sintió como una presa herida, sabía que había algo en el aire que Alastor dejó pendiente a propósito. Preguntas que rondaban su cabeza que no lo dejaban estar del todo tranquilo... Pero el raciocinio quedó olvidado muy pronto, enterrado por el placer y la necesidad de liberarse. ¿Por qué buscar respuestas? Ya no las necesitaba. Tenía a Charlie de vuelta en su vida. Adam se desvaneció como una pesadilla cuando sale el sol. Él más que nadie sabía que las mentiras podían ser no solo necesarias sino vitales. Y estaba harto de detalles grotescos. Nada bueno le había ocurrido desde que la verdad salió a la luz.

Y Alastor estaba ahí, mirándolo fijamente con esos ojos oscuros y misteriosos. Lucifer aún sentía el calor de su mano ahí, donde crecía el fruto de su reencuentro. No se había detenido a pensar demasiado en esa parte de su realidad pero le agradó la idea. Le trajo la misma calidez que sintió al saber que Charlie existía en su interior... Y se prometió a sí mismo ser mejor. Se prometió convertirse de una vez por todas en esa versión de sí mismo que logró construir a través de los años. El Lucifer de la adolescencia también quedaría en el olvido, como el resto de sus problemas.

— Cásate conmigo, Lucifer — murmuró Alastor con un tono tan sedoso que el omega se contrajo con un espasmo placentero. Aún estando unidos, Alastor se incorporó en la cama hasta sentarse y abrazó a Lucifer contra su cuerpo antes de empezar a besarle las clavículas, pasando los labios con delicadeza sobre las marcas de mordidas que apenas hacía unos minutos había dejado hasta subir a su cuello delgado donde seguro sintió cómo el pulso se le aceleró —. Cásate conmigo— repitió cerca de su oído y su aliento le arrancó un gemido suave a Lucifer.

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⏰ Última actualización: Feb 09 ⏰

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𝗕𝗹𝗼𝗼𝗱𝗹𝗶𝗻𝗲 𝗦𝗲𝗰𝗿𝗲𝘁𝘀 • 𝗥𝗮𝗱𝗶𝗼𝗔𝗽𝗽𝗹𝗲Donde viven las historias. Descúbrelo ahora