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La resaca estaba siendo poco amable con ella.

Un punzante dolor de cabeza le impedía pensar con claridad pero no era demasiado usar las neuronas para saber que había hecho y dicho cosas horribles a su padre. Charlie se quejó con pesar, envolviéndose más aún en las mantas, como si con ello pudiera protegerse del exterior.

Alcanzaba a escuchar algunas voces indistintas pero no estaba preocupada en saber de dónde provenían.

Estando ebria había sido difícil procesarlo pero sobria era diez veces peor... No solo Lucifer le había estado mintiendo desde el momento uno, sino que simplemente no pensaba dejar de hacerlo. Le costaba asimilar que su padre, que siempre había sido amable y dulce, fuera en realidad un... un egoísta. ¡Un infiel! Y ni siquiera sentía pena por Adam pero de todos modos... Había otras maneras de resolver las cosas.

— Toma, Charlie — Vaggie habló con suavidad, tocando su hombro. Le retiró la sábana de la cabeza para poder mirarla y sonreírle —. Tienes que hidratarte. Y aquí hay pastillas para el dolor.

Charlotte se incorporó despacio. La cabeza le palpitó dolorosamente e hizo un gesto. Tomó las pastillas y se las echó a la boca para pasarlas con un trago largo de agua.

— ¿Cómo te sientes? — Vaggie se sentó en la orilla del sofá.

—Si se siente como se ve... — Angel también habló, cambiando de canal la televisión. Estaba acostado en el otro sofá, con las piernas largas colgando sobre uno de los reposabrazos —. Vamos, no estoy aquí para mentirle, no me veas así, Vagina.

—No estás siendo de ayuda en absoluto...

—No, no — Charlie suspiró —. Tiene razón. Me siento fatal — apretó un poco los labios, mirando el vaso de agua unos segundos —. Supongo que... No usé las mejores palabras con papá. Pero es que... Es que no entiendo — levantó la vista hacia Vaggie —. Toda la vida su única lección es que sea honesta conmigo misma, que sea sincera con mis sentimientos...

—Tal vez... — Vaggie aclaró un poco la garganta —. Tal vez quería protegerte. Los padres a veces hacen cosas raras pensando que nos hacen bien — buscó tomar una de las manos de Charlie. Estaban frías. Podía sentir que temblaba un poco —. Mi mamá... Bueno. Ella cree que siempre es necesario tener a un alfa en casa; aunque nunca se preocupa de qué tipo de alfa es el que consigue. He hablado con ella al respecto y... también le he dicho cosas feas... Pero, Charlie, ella es solo una persona que intenta hacer lo mejor por el bien de sus hijos.

—Pero lo que él hace... — Charlie curvó las cejas —. Me hace daño también... ¿Por qué nunca me dijo que se sentía solo? Que necesitaba hablar sobre la relación con el abuelo o... ¡Sobre Adam!

— ¿Qué carajo...? — Angel se incorporó en el sofá.

— Sí, exacto, ¿qué carajo pensaba...?

—No, no, Charlie — él negó con la cabeza y subió más el volumen en la televisión. Eran las noticias de la tarde. Una nota roja —. Mira...

Habían encontrado lo que parecía ser una fosa clandestina en una reserva boscosa. Unos senderistas habían percibido un olor desagradable y, pensando que se trataba de un animal, terminaron por reportarlo al personal de la reserva pero al seguir el rastro del olor encontraron tierra removida y un cuerpo enterrado a pocos metros.

Los trabajos de identificación se habían llevado a cabo y, finalmente, la víctima tenía nombre y rostro.

Es Valentino — susurró Angel.

***

Había muchas cosas que odiaba.

La impuntualidad, los malos modales. Las risas escandalosas y también los comentarios vulgares. Todo aquello eran señales inequívocas de una persona irresponsable y sin educación. Ella no solía tener tolerancia ante ninguna de esas cosas y no tenía problema en recriminarlas en voz alta.

𝗕𝗹𝗼𝗼𝗱𝗹𝗶𝗻𝗲 𝗦𝗲𝗰𝗿𝗲𝘁𝘀 • 𝗥𝗮𝗱𝗶𝗼𝗔𝗽𝗽𝗹𝗲Donde viven las historias. Descúbrelo ahora