El murmullo elegante del salón se mezclaba con el sonido suave de las copas y la música de fondo. Sesshomaru permanecía de pie, impecable en su traje oscuro, observando la celebración sin realmente verla.
La boda avanzaba con normalidad. Todo era correcto. Ordenado. Predecible.
Tal como debía ser.
A unos metros, Rin reía con Kagome y Sango, inclinándose ligeramente hacia ellas mientras hablaban. La luz de las lámparas caía sobre su cabello oscuro y lo hacía brillar de una forma que le resultaba... incómodamente difícil de ignorar.
Sesshomaru entrecerró apenas los ojos.
No debía mirarla tanto.
No debía pensar tanto.
Pero lo hacía.
Su mente, siempre disciplinada, siempre fría, eligió ese instante para traicionarlo con una idea absurda.
Una idea peligrosa.
Una idea demasiado simple.
Casarme con Rin... terminaría con el compromiso.
El pensamiento apareció sin aviso, como si alguien lo hubiera susurrado dentro de su cabeza.
Su expresión no cambió, pero su mandíbula se tensó apenas.
No era una propuesta.
No era un plan.
Ni siquiera era una intención.
Solo... una posibilidad lógica.
Un movimiento limpio. Directo. Definitivo.
Un matrimonio real anularía cualquier compromiso previo. La sociedad aceptaría el hecho consumado. Su familia no podría oponerse sin provocar un escándalo mayor.
Práctico.
Eficiente.
Irrefutable.
Su mirada volvió hacia Rin, que en ese momento sonreía sin darse cuenta de nada.
Y entonces la segunda parte del pensamiento llegó... más lenta. Más peligrosa.
No sería un sacrificio.
Ese fue el problema.
Porque si hubiera sido un sacrificio, habría sido sencillo descartarlo.
Si hubiera sido una carga, una obligación, una estrategia fría... su mente ya lo habría enterrado.
Pero no lo era.
Y eso convertía la idea en algo mucho más incómodo.
Sesshomaru apartó la mirada con una calma casi forzada, llevando la copa a sus labios sin beber realmente.
Era solo un pensamiento pasajero.
Un cálculo algo sin importancia.
Una línea de lógica.
Demasiado buena para ser real.
Y sin embargo... permaneció ahí, silenciosa, como una puerta que su mente había abierto sin querer.
Una puerta que no se cerró.
La vida siguió su ritmo tranquilo.
Sin dramas.
Sin amenazas.
Sin Kagura.
Rin empezó a pensar que, quizá, por fin podían ser felices sin sombras.
Hasta que una mañana todo cambió.
El pequeño dispositivo blanco temblaba entre sus dedos.
Había comprado la prueba por pura precaución... por nervios... por intuición.
Dos líneas rosas.
Rin parpadeó una vez.
Dos veces.
Su corazón comenzó a latir tan fuerte que sintió que el sonido llenaba todo el baño.
-No... espera... no puede ser real... (susurró, llevándose una mano al pecho.)
No le diría nada todavía.
No hasta estar completamente segura.
Ese mismo día fue al laboratorio.
Primero la prueba clínica.
Luego los análisis de sangre.
Las horas de espera se sintieron eternas.
Hasta que la enfermera regresó con la carpeta en la mano y una sonrisa suave.
-Felicidades. Estás embarazada.
El mundo se quedó en silencio.
Rin salió del edificio con la hoja temblando entre sus dedos, mirando el resultado una y otra vez, como si pudiera desaparecer.
Sesshomaru.
Lo único que pensaba era en él.
Esa noche lo encontró en su estudio, como siempre, revisando documentos con su calma habitual.
-Sesshomaru... ¿tienes un momento?
Él levantó la mirada de inmediato.
Siempre la miraba así. Como si todo lo demás dejara de importar.
-Para ti, siempre.
Rin respiró profundo y caminó hasta su escritorio.
Le extendió la carpeta sin decir nada.
Sesshomaru la tomó, confundido.
Sus ojos dorados recorrieron las líneas.
Una vez.
Dos veces.
Se detuvieron.
Silencio.
Rin sintió que su corazón se detenía con él.
-¿Sesshomaru...?
Él levantó la mirada lentamente.
Y algo que rara vez aparecía en su rostro se rompió en su expresión.
Asombro.
Luego incredulidad.
Y finalmente... una felicidad profunda, silenciosa, inmensa.
Se levantó de la silla con rapidez, rodeó el escritorio y la abrazó con una fuerza que casi le robó el aire.
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El Destino
Hayran Kurgusesshomaru es un joven popular y millonario que estudia en una universidad privada se divierte y anda con muchas mujeres esta comprometido por conveniencia pues a él no le interesa él amor solo él dinero y él poder, rin es una joven que trabaja y s...
