Caminó sin rumbo durante horas hasta que el sonido del mar apareció como un recuerdo familiar. Cuando se dio cuenta, estaba otra vez frente al océano.
El atardecer teñía el cielo de tonos dorados y anaranjados, igual que aquella tarde en la que había recuperado la memoria.
Sus rodillas cedieron sobre la arena.
Las manos volvieron a su vientre antes de que pudiera evitarlo.
-Lo perdimos... (susurró entre sollozos)
-Lo perdimos... y yo te perdí a ti...
El llanto la sacudió por completo.
-Llegué tarde...
El viento se llevó sus palabras mar adentro.
Y entonces, detrás de ella, una voz profunda rompió el sonido de las olas.
-¿Rin?...
...
El mar seguía cantando igual que cada tarde.
Desde que había aceptado que Rin no volvería, Sesshomaru había convertido aquellas caminatas al atardecer en una rutina silenciosa. El sonido de las olas era lo único capaz de calmar el ruido constante en su pecho. Después del trabajo, antes de regresar a su nueva casa, siempre terminaba allí, dejando que el viento se llevara lo que no podía decir en voz alta.
Y esa tarde... no fue diferente.
O eso creyó.
La vio a lo lejos, de espaldas al mar, arrodillada en la arena, con los hombros temblando. El cabello oscuro agitándose con el viento. Una figura frágil contra el horizonte dorado.
Su corazón se detuvo antes de volver a latir con violencia.
No podía ser.
Pero lo era.
-¿Rin?...
Su voz salió apenas como un suspiro, rota por meses de silencio.
Ella se congeló.
Esa voz...
Giró lentamente.
Sus miradas chocaron.
Y el mundo dejó de existir.
Los ojos de Rin se abrieron llenos de lágrimas, incredulidad y algo más profundo que el dolor: reconocimiento.
-Sesshomaru...
El siguiente segundo desapareció entre la arena y el viento.
Rin corrió hacia él sin pensar, sin detenerse, sin respirar siquiera. Se lanzó a sus brazos con un sollozo ahogado, aferrándose a su ropa como si temiera que fuera a desvanecerse.
Ambos cayeron de rodillas en la arena.
Ella temblaba entre sus brazos.
-Perdón... perdón... perdón... (repetía una y otra vez entre sollozos)
-Lo siento tanto... lo siento... yo... yo te olvidé... te dejé solo... te hice daño...
Sesshomaru cerró los ojos con fuerza, apretándola contra su pecho como si hubiera esperado ese momento toda su vida.
-Rin... basta... tranquila...
Pero ella negaba con la cabeza, aferrándose más fuerte.
-Yo sé que tal vez ya no quieres estar conmigo... lo entiendo... lo merezco... pero por favor... perdóname... (su voz se quebró)
-. No me importa si no quieres volver... solo dime que me perdonas... por favor...
El viento arrastró el silencio unos segundos.
Sesshomaru apoyó su frente contra la de ella.
-No digas eso.
Sus manos temblaban al sostener su rostro.
-Lo importante... es que volviste. Que me recordaste. Que regresaste a mí.
Las lágrimas de Rin caían sin control.
-No llores... (susurró él con suavidad)
-Verte llorar... me rompe el corazón.
Ella soltó un sollozo más fuerte.
Lo miró con los ojos llenos de culpa y esperanza.
El viento sopló con más fuerza, como si el mar también contuviera el aliento.
Rin seguía aferrada a él, temblando, escondiendo el rostro en su pecho como si tuviera miedo de que desapareciera otra vez.
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El Destino
Fanfictionsesshomaru es un joven popular y millonario que estudia en una universidad privada se divierte y anda con muchas mujeres esta comprometido por conveniencia pues a él no le interesa él amor solo él dinero y él poder, rin es una joven que trabaja y s...
