Sango yacía recostada sobre las sábanas, observándolo en silencio. Miroku se apartó apenas un instante para despojarse del pantalón antes de volver a posicionarse sobre ella. Sin dar margen al aliento, se hundió en su interior, uniendo sus cuerpos en una sola marea de calor.
«Es hermosa... Dios, se siente increíble estar dentro de ella», pensó él, perdiéndose en la intensidad del momento.
Comenzó entonces el compás rítmico de sus caderas. El eco de sus pieles chocando violentamente la una contra la otra era un incentivo abrasador que desató un concierto de gemidos sofocados. Bañados en sudor y con los sentidos al límite, el clímax amenazaba con arrastrarlos a ambos. Miroku sintió cómo la intimidad de Sango se contraía en espasmos de puro placer; incapaz de contenerse por más tiempo, se retiró con rapidez y se posicionó para derramarse sobre el pecho descubierto de ella.
Tras el frenesí, Miroku la ayudó a limpiarse con delicadeza. Le pidió en un susurro que pasara la noche a su lado. Sango dudó por un segundo, pero terminó cediendo, dejando que la oscuridad de la habitación la envolviera en sus brazos.
Había vuelto un secreto de su vida aquel vínculo... uno tan intenso que el simple hecho de recordarlo al despertar hacía que su rostro ardiera en llamas.
Al día siguiente, Miroku volvió a buscarla. La escena no tardó en repetirse: el deseo los arrastró de nuevo a las sábanas. Estar con él la hacía sentirse maravillosa, plena, viva... pero la duda no tardó en carcomerla por dentro. ¿Eran una pareja real? ¿O qué significaba todo esto para él? Sabía que debía hablar claro lo antes posible, definir las cosas antes de que la situación se volviera más compleja y terminara con el corazón roto. Aunque, muy en el fondo, temía que ya fuera demasiado tarde: se había involucrado tanto que salir ilesa parecía una misión iimposible
....
Era sábado por la mañana cuando unos golpes secos en la puerta principal interrumpieron la paz de la residencia. Sesshomaru se levantó con el ceño fruncido, desprendiendo molestia en cada paso. ¿Quién demonios se atrevía a buscarlo tan temprano en su día de descanso? Abrió la puerta listo para encarar al intruso, pero su semblante de furia se transformó al instante en una mueca de auténtica sorpresa.
—¡Amigo! ¡Cuánto tiempo! (exclamó el visitante con una sonrisa descarada.)
—Kirinmaru... Pasa, pasa (respondió Sesshomaru, haciéndose a un lado y dejando atrás la frialdad por un momento)
—Me alegra mucho verte. Dime, ¿cuándo llegaste?
—Llevo ya un tiempo por aquí, pero he estado deshecho entre los asuntos de la empresa de mi padre (explicó Kirinmaru caminando hacia la sala)
—En realidad no planeaba quedarme, pero por ciertas circunstancias tomé la decisión de establecerte de forma indefinida.
—Es una buena noticia que estés de vuelta. ¿Te instalarás en tu antigua casa?
—Así es. De hecho, mandé a limpiarla y remodelarla por completo. Quiero organizar una fiesta para celebrar el regreso y me gustaría que asistieras.
—¿Cuándo piensas hacerla?
—Estaba pensando en el próximo fin de semana, pero aún no decido si el sábado o el domingo. ¿Tú qué opinas?
—Yo creo que el sábado está bien (opinó Sesshomaru cruzándose de brazos)
—Así la gente tiene margen para desvelarse sin presiones. Si la haces en domingo nadie querrá quedarse hasta tarde... Al menos eso es lo que yo haría, no sé cómo lo veas tú.
—Tienes toda la razón, no lo había pensado desde ese ángulo (rió Kirinmaru)
— Nunca he tenido tiempo de organizar una fiesta ni de asistir a una... No todos tenemos la suerte de vivir completamente solos como tú. Pero ahora que volví, me tomaré la libertad de hacer lo que me plazca.
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El Destino
Fanfictionsesshomaru es un joven popular y millonario que estudia en una universidad privada se divierte y anda con muchas mujeres esta comprometido por conveniencia pues a él no le interesa él amor solo él dinero y él poder, rin es una joven que trabaja y s...
