El Bar

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​Sesshomaru es un joven apuesto y millonario que estudia en una universidad privada, donde es reconocido como el más atractivo del lugar. Todas las jovencitas sueñan con estar con él, a pesar de su fama de mujeriego insensible que solo utiliza a las mujeres por placer y las descuida después.

​Es hijo de Inu no Taisho, el empresario más importante de Japón y dueño de la cadena automovilística más grande del mundo, con más de 50,000 fábricas en el extranjero. Su madre, Irasue, es propietaria de los complejos residenciales más lujosos del país, convirtiéndolos en una de las familias más influyentes de la nación.

​Como futuro heredero de semejante fortuna, Sesshomaru sabe que debe desposar a una joven que esté a su mismo nivel social; una exigencia que no le molesta, pues lo han preparado para ello toda su vida. Junto a su primo Inuyasha, asiste a un prestigioso instituto de élite reservado únicamente para las clases altas. Miroku, su mejor amigo, completa el grupo: los tres son conocidos por ser unos parranderos irresponsables que van de fiesta en fiesta seduciendo mujeres y buscando diversión.

​-Chicos, ¿qué haremos este fin de semana? (preguntó Miroku)
-Escuché que abrieron un nuevo bar llamado La Perla de Shikon. ¿Qué les parece si damos una vuelta por ahí? Tal vez conozcamos chicas hermosas para pasar la noche. ¿Qué dicen?

​-¿Un bar nuevo? Vaya, me parece excelente idea (asintió Inuyasha)
-Ya llevo varios días sin pasar la noche con alguien.

​-Las chicas van y vienen (comentó Sesshomaru con desdén)
-pero no es mala idea. Ya estoy harto de los mismos bares aburridos de siempre.

​-Entonces nos ponemos de acuerdo más tarde, que ya es hora de entrar a clase (concluyó Miroku.)

​Los tres se despidieron y tomaron rumbo a sus respectivas aulas.

...

​Hacía año y medio que Rin había perdido a sus padres en un trágico accidente automovilístico. Destrozada y sin más familia a su lado, decidió vender la casa familiar y mudarse a Tokio para empezar desde cero. Con el dinero obtenido compró un departamento y, tras seis meses en la ciudad, comenzaba a adaptarse a su nueva rutina. Para cubrir sus gastos y concluir el último año de preparatoria que había pausado, consiguió un empleo de medio tiempo.

​Rin trabajaba en una cafetería llamada Sakura, ubicada cerca de su edificio. Allí conoció a Sango y a Kohaku, los hijos del dueño del local, así como a Kagome, quien además era su compañera de escuela.

​-Rin, deberíamos salir este fin de semana (propuso Kagome)
-Abrieron un bar nuevo, podríamos ir un rato. ¿Qué dices?

​-Suena bien. Deberíamos invitar a Sango también.

​-¡Buena idea! En cuanto lleguemos al café le preguntamos si se apunta.

​Al terminar la jornada escolar, se dirigieron juntas a la cafetería.

​-¡Hola, Sango! ¡Hola, Kohaku! ¿Cómo están? (saludó Kagome al entrar.)

​-Hola Kagome, Rin, ¿qué tal? (respondió Kohaku.)

​-Bien, Kagome, ¿qué tal la escuela? (preguntó Sango.)

​-Igual de complicada que siempre. Rin tiene mucha suerte: es muy dedicada y siempre saca excelentes notas, mientras que yo apenas pasé el examen sorpresa de hoy.

​-Hola Kohaku, todo bien por aquí (añadió Rin con una sonrisa sincera.)

​-Oye, Rin (intervino Kohaku)
-¿te enteraste de que abrieron un bar nuevo? Me gustaría ir contigo.

​-Ahora que lo mencionas, sí. De hecho, planeábamos ir con las chicas. ¿Por qué no nos acompañas? Entre más seamos, mejor la pasaremos.

​-Ah... bueno, si es noche de chicas me sentiré un poco fuera de lugar (dijo Kohaku rascándose la nuca)
- Tal vez en otra ocasión, je, je.

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