Parte 2, Capítulo 25
El palacio del Reino de Jade se había transformado en un hormiguero de actividad frenética. Faltaban pocos días para el cumpleaños del Rey Consorte, y la atmósfera estaba cargada de una mezcla de ansiedad y excitación que se respiraba en cada pasillo. Taehyung, desde sus aposentos, escuchaba el eco distante de los platos de porcelana siendo pulidos y el murmullo de las cortesanas discutiendo sobre los arreglos florales.
En el centro de su habitación, Taehyung permanecía inmóvil mientras tres sastres de la corte ajustaban las pesadas telas de su traje para el baile. Era una pieza de seda azul noche, con bordados en hilo de plata que imitaban el brillo de las estrellas, una vestimenta que gritaba poder y elegancia. Mientras estiraba los brazos para que un alfiler fuera colocado en su sitio, Jinri entró en la habitación con un fajo de informes sellados.
—Los movimientos de la semana, Su Alteza —dijo Jinri, haciendo una breve reverencia antes de empezar a leer mientras el sastre ajustaba la cintura de Taehyung.
Taehyung asintió, manteniendo la mirada fija en su reflejo en el espejo.
—El joven Beomgyu ha sido inusualmente obediente —informó Jinri—. Se mantiene cerca de Lady Yuna, cumpliendo su palabra de amistad, pero ha marcado una distancia clara con Lord Taehyun. Parece que sus advertencias surtieron efecto.
Taehyung dejó escapar un suspiro de alivio, aunque fue breve.
—¿Y Jungkook? —preguntó, sintiendo una punzada de amargura al pronunciar el nombre de su esposo.
—El Rey no ha salido de su oficina en tres días. Se dice que está sumergido en informes de guerra y en la investigación del asesino, pero la servidumbre comenta que apenas come.
—Su conciencia debe ser una carga pesada —murmuró Taehyung, sus ojos oscureciéndose—. ¿Y su concubina?
—Lady Jieun parece estar tranquila pero en realidad esta paranoica. Ha ordenado que caten cada alimento que entra a su habitación y no permite que ninguna sirvienta nueva se le acerque. Cuida su embarazo como si fuera un tesoro de cristal.
Taehyung esbozó una sonrisa fría. La paranoia de Jieun era su mayor entretenimiento. No podía dejar que ella se sintiera segura, no después de la bofetada y las amenazas. Quería que supiera que, aunque estuviera encerrada, él seguía presente en cada rincón de su vida.
—Jinri, llama al cocinero Koh —ordenó Taehyung, bajándose de la tarima de costura—. Que prepare una comida nutritiva, la mejor que pueda hacer. Caldo de ave, verduras frescas y frutas de estación. Que se lo envíen a Jieun con una nota deseándole un embarazo saludable. Quiero que vea mi "generosidad" y que cada bocado le sepa a incertidumbre.
Mientras Taehyung saboreaba su pequeña victoria psicológica, a varios kilómetros de allí, en la mansión del General Min Yoongi, el ambiente era radicalmente distinto. El orden militar que solía reinar en la propiedad había sido reemplazado por un caos silencioso y aterrador.
Yoongi estaba encerrado en sus aposentos privados. El aire en la habitación era denso, saturado con un aroma punzante a pino quemado y un rastro metálico, casi como si fuera sangre fresca; era el aroma de un alfa dominante perdiendo el control. Su celo se había adelantado de forma violenta, una reacción secundaria a la mezcla de potentes medicamentos que usaba para su dolor crónico de espalda y los ungüentos para la herida que Jieun le había provocado en el abdomen.
En el pasillo, Jungwoon, su asistente personal, caminaba de un lado a otro con el rostro pálido.
—¿Dónde está la medicina? —le gritó a una de las sirvientas que bajaba las escaleras.
ESTÁS LEYENDO
The King's Weakness - KookTae
FanfictionLo tenían todo: un amor que prometía un reino más justo y la admiración de todo su pueblo. Los ahora reyes, parecían el ejemplo perfecto de felicidad... hasta que la rutina se convirtió en su peor enemiga. Tras dos años de una vida predecible, el...
