Capítulo 77

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Parte 3, Capítulo 2

El aire en la recámara del consorte real era tan pesado que resultaba difícil respirar sin sentir un nudo amargo en la garganta. Durante tres días, el tiempo dentro de aquellas paredes parecía haberse detenido en una agonía silenciosa. Las cortinas de seda pesada apenas se despegaban de los marcos de las ventanas, bloqueando la tenue luz matutina que intentaba filtrarse desde el exterior. Un olor persistente y penetrante a hierbas medicinales, raíces amargas e incienso impregnaba hasta la última fibra de los tapices de la habitación.

​En la esquina de la habitación, el agua tibia de un cuenco de cerámica goteaba rítmicamente desde el paño que Jinri estrujaba con manos temblorosas. Sus ojos, hinchados y enrojecidos por noches enteras en las que el sueño no fue más que un tormento de culpa y zozobra, no se apartaban del rostro pálido del joven recostado. El pecho de Taehyung apenas se elevaba, tan sutilmente que más de una vez la sirvienta tuvo que contener el aliento para asegurarse de que el corazón de su señor aún latía. En el pasillo, el murmullo constante y lejano de los médicos debatiendo sobre el daño que el agua helada y el choque del atentado habían causado en el cuerpo del omega llenaba los espacios vacíos con una vibración de desahucio.

​Fue en medio de ese silencio asfixiante cuando una leve contracción recorrió las pestañas de Taehyung.

​No hubo un sobresalto inmediato. Los ojos claros del omega se abrieron despacio, cubiertos por una bruma densa de desorientación. Su mirada no enfocaría la majestuosidad de la habitación ni las insignias reales bordadas en el dosel; para él, el techo no era más que un entramado de sombras y vigas de madera vieja que parecían aplastarlo contra el colchón. Escuchaba el goteo del agua, el crujir de las telas y el pulso agitado de la muchacha que permanecía a su lado, pero todo se sentía distante, como si flotara bajo una capa de agua profunda. Su mente buscaba afanosamente un punto de apoyo, un recuerdo reciente al cual aferrarse, pero solo encontraba un vacío helado y un dolor punzante que le taladraba la frente.

​Cuando Taehyung decidió mover el cuello, la madera de la cama emitió un chasquido ahogado. Para Jinri, ese mínimo ruido retumbó en la estancia como un trueno. La muchacha se puso en pie de golpe, soltando el paño sobre el agua con un chapoteo, el corazón latiéndole desbocado contra las costillas al no poder creer lo que sus ojos veían.

​—¿Mi señor...? —musitó Jinri, ahogando un sollozo de pura incredulidad mientras sus manos volaban a su pecho—. ¿Está despierto?

​Taehyung apretó los dientes, sintiendo cómo el mundo le daba vueltas en un torbellino de náuseas. Apoyó las palmas de las manos contra el lino de las sábanas e intentó incorporarse. El esfuerzo desató un dolor sofocante en sus sienes, como si un metal al rojo vivo se le clavara detrás de los ojos, obligándolo a doblarse sobre sí mismo y llevarse los dedos a la cabeza con una mueca de auténtico sufrimiento.

​—Despacio, por favor —suplicó Jinri invadida por el pánico, apresurándose a sostenerlo por los hombros para evitar que se lastimara o perdiera el equilibrio, intentando hacer que volviera a recostarse —. Ha estado dormido durante tres días enteros. El médico dijo que no debía hacer esfuerzos bruscos.

​Taehyung abrió los ojos lentamente, sintiendo el contacto de las manos de la sirvienta como un roce molesto y desconocido. Apartó la mano de su frente y clavó en la joven una mirada desprovista de cualquier calidez, desbordante de una mezcla de confusión e irritación. La examinó despacio, registrando el peinado austero y su ropa sencilla, buscando en vano alguna cara familiar entre los recuerdos de su memoria.

​—¿Quién eres tú? —preguntó Taehyung en un hilo de voz, frunciendo el ceño mientras la mente le pesaba como plomo.

​A Jinri se le heló la sangre. El alivio que había experimentado segundos atrás se disolvió en un segundo, dejando en su lugar un frío aterrador que le recorrió su espina dorsal. Parpadeó varias veces, incrédula, sintiendo que las piernas le temblaban.

The King's Weakness - KookTaeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora