Parte 2, Capítulo 40
La neblina del madrugada se arrastraba como un manto de ceniza sobre las aguas negras del río interior que cruzaba los límites más desolados del palacio. Allí, suspendido entre el abismo y los jardines olvidados, el puente de las flores hacía honor a su nombre de la manera más trágica: sus barandillas de piedra tallada estaban cubiertas de enredaderas marchitas y pétalos secos que el frío de la noche había congelado. El viento soplaba con un silbido agudo, trayendo el olor a tierra mojada y a peligro inminente. La oscuridad era total, rota apenas por la pálida luz de una linterna de papel que descansaba en el suelo, proyectando sombras alargadas y monstruosas contra el suelo de cantera.
Taehyung se mantenía extrañamente inmóvil. Jongsuk lo sujetaba con una fuerza desmedida por la espalda, aprisionándole los brazos en un agarre que simulaba un abrazo posesivo, un abrazo cargado de una intimidad retorcida que al omega le provocaba una profunda náusea. A pesar de la vulnerabilidad de su posición, Taehyung decidió no forcejear. No gastaría sus energías en un despliegue físico inútil; en su lugar, su mente fría y calculadora operaba a máxima velocidad. Quería escuchar, quería observar, quería ver con sus propios ojos hasta dónde era capaz de llegar la audacia de Jongsuk y cuántas piezas componían la red de traición que pretendía asfixiarlo.
—Míranos aquí, Taehyung —susurró Jongsuk al oído del omega, su aliento caliente chocando contra su oreja—. Es una lástima que hayamos terminado en este punto. Te hablé del futuro, de los planes perfectos que tenía para cuando portara la corona de jade. Seríamos imbatibles. Pero ya que te empeñas en rechazar tu lugar, ya que te niegas con tanto orgullo a ser mi esposo y reinar a mi lado... me veo en la penosa necesidad de deshacerme de ti. No puedo dejar cabos sueltos que amenacen mi ascenso.
Taehyung dejó escapar una risa corta, una burla gélida que cortó el aire invernal con la precisión de una navaja.
—Esto no lo podrías estar haciendo tú solo —le espetó Taehyung, manteniendo la voz firme a pesar de la presión en sus costillas—. Conozco la mediocridad de tu mente; no tienes la capacidad de planear un movimiento de esta magnitud sin que alguien te cuide las espaldas. Dime, ¿quién es tu cómplice?
Jongsuk soltó una carcajada llena de suficiencia, ensanchando su agarre con un deje de superioridad.
—Vaya, el consorte real sigue creyéndose el hombre más astuto del imperio —se mofó el príncipe—. Si tanto lo deseas saber antes de que el río guarde tu secreto, no tengo problema en decírtelo, de todas formas morirás en unos minutos. Mi aliada es Jieun.
Taehyung no mostró sorpresa. Una pequeña sonrisa ladina curvó sus labios debajo de la capucha gastada.
—Lo suponía —respondió Taehyung con desprecio absoluto—. Al final del día, los hombres estúpidos siempre buscarán a mujeres aún más estúpidas para poder sentirse inteligentes por un instante. Jieun no es más que una marioneta que caerá contigo cuando el rqey descubra la verdad.
—Oh, no te equivoques, mi querido consorte —replicó Jongsuk, su tono volviéndose siniestro mientras aflojaba un milímetro el agarre solo para obligarlo a mirar hacia la penumbra del puente—. No solo me alié con esa ambiciosa mujer de provincia. Fui mucho más allá. Logré aliarme a alguien en quien tú confiabas ciegamente. Alguien que ha estado en tu vida privada durante mucho tiempo. ¿No se te ocurre quién podría ser, Taehyung? Juguemos un poco antes de tu final.
Taehyung guardó un silencio sepulcral. Sus ojos oscuros recorrieron la penumbra, buscando una pista, sintiendo cómo una punzada de sospecha le oprimía el pecho. La fijeza de Jongsuk le indicaba que el golpe venía de un lugar desprotegido.
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The King's Weakness - KookTae
FanfictionLo tenían todo: un amor que prometía un reino más justo y la admiración de todo su pueblo. Los ahora reyes, parecían el ejemplo perfecto de felicidad... hasta que la rutina se convirtió en su peor enemiga. Tras dos años de una vida predecible, el...
