Capítulo 54

143 10 0
                                        

Parte 2, Capítulo 19

Los días en el Palacio de Jade transcurrían con una tensión que se podía cortar con un suspiro. Jieun, sentada frente a su tocador, tachaba con una pluma de ganso los días en su calendario personal. Sus ojos brillaban con una ambición casi febril; su celo debería haber llegado el día anterior y no había rastro de él. Para un omega, la puntualidad del ciclo era ley, y cualquier retraso era una señal del destino.

​—Llama al médico real —le ordenó a Miyeon, sin apartar la vista del calendario—. Dile que es urgente. Que la futura descendencia del Rey no puede esperar.

​La noticia no tardó en llegar a oídos de Jungkook a través de Gayoung, quien entró en la oficina real con el semblante sombrío. Al escuchar el motivo de la consulta médica, Jungkook sintió que el mundo se le venía abajo. No era solo el peso de la traición o la culpa; era la ley. En el Reino de Jade, si un consorte no lograba dar un heredero tras cuatro años de matrimonio y una concubina lo conseguía, el Consejo tenía el poder de destituir al consorte para elevar a la madre del heredero al trono. No podía permitir que Taehyung fuera humillado de esa manera por un error que él mismo cometió bajo los efectos de una droga.

​Con el corazón martilleando, Jungkook decidió presentarse en la evaluación médica. El ambiente en la habitación de Jieun era sofocante, cargado de incienso y de la expectativa triunfal de la mujer.

​El doctor Moon, un hombre anciano de gestos lentos, terminó de tomarle el pulso a Jieun y se ajustó los anteojos.

​—Es muy pronto para dar una confirmación absoluta, Majestad —sentenció el médico, mirando a Jungkook con seriedad—. Sin embargo, el retraso del celo sumado a un cambio notable en el ritmo cardíaco y la temperatura corporal... es muy probable que Lady Jieun esté esperando un hijo. Recomiendo reposo absoluto y esperar unos días para confirmarlo con total seguridad.

​Jieun dejó escapar un jadeo de emoción, llevándose las manos al vientre con una sonrisa que era puro veneno para Jungkook. El Rey, por su parte, sintió que el aire se le escapaba.

​—Jieun... —la voz de Jungkook sonó hueca—. ¿Te bebiste el té que te envié hace unos días? Aquel para recuperar energías.

​Jieun soltó una risita ligera, restándole importancia con un gesto de la mano.

​—Oh, lo olvidé por completo entre tantos preparativos, mi señor. Pero no se preocupe, me siento de maravilla. Mejor que nunca.

​Jungkook se levantó de golpe, la preocupación grabada en cada línea de su rostro. Aquel té no era para recuperar energías; era el brebaje que Taehyung había preparado para evitar precisamente lo que estaba ocurriendo. Sin saber qué decir, se disculpó brevemente con el médico y con ella, y salió de la habitación casi huyendo.

​Fue directo a los aposentos de Taehyung. Lo encontró sentado en el sofá, rodeado de documentos oficiales, con una expresión de serenidad que contrastaba con el caos interno de Jungkook.

​—¿Qué dijo el doctor? —preguntó Taehyung sin levantar la vista del papel.

​—Dice que es pronto... pero que es muy probable que esté embarazada.

​Taehyung soltó una risa seca, amarga, y cerró el documento con un golpe seco. Se puso de pie con una elegancia gélida.

​—¿A dónde vas? —preguntó Jungkook, dando un paso hacia él.

​—A solucionar este problema —respondió Taehyung con voz cortante, saliendo de la habitación sin darle oportunidad de replicar.

​Taehyung no buscó a sus cortesanas ni a sus guardias. Se dirigió a la residencia de Min Yoongi. El General lo recibió con la sorpresa reflejada en sus ojos, pero lo hizo pasar con la familiaridad de los viejos tiempos.

​—¿Qué te trae por aquí a estas horas, alteza? No es común verte fuera del palacio sin escolta.

​—Jungkook se acostó con ella, Yoongi —soltó Taehyung, sentándose frente a él—. Y parece que ha funcionado. Ella cree que está embarazada.

​Yoongi suspiró, cruzando los brazos sobre su pecho acorazado.

​—Lo sé. El palacio es un nido de chismes. Pero, ¿qué tengo que ver yo en esto? Soy el General, no un consejero de alcoba.

​—Solo necesitaba que alguien me escuchara —confesó Taehyung, y por un momento, la máscara de frialdad se rompió, dejando ver el miedo—. Tengo miedo, Yoongi. Me costó tanto construir mi lugar, ganarme el respeto de la corte y el amor de Jungkook... Todo se puede ir a la basura porque no puedo darle un hijo.

​Yoongi, conmovido por la vulnerabilidad de su amigo, se acercó y le tomó la mano con firmeza.

​—Todo estará bien. No dejaremos que el reino caiga en manos de esa mujer.

​Taehyung esbozó una pequeña sonrisa triste y soltó una broma para aligerar el peso en su pecho.

​—Si no tuviéramos estos puestos tan altos, te pediría ayuda para solucionar este problema como hacíamos antes, ¿te acuerdas? Como en los viejos tiempos, cuando nada era demasiado sucio para nosotros.

​Yoongi no se rió. Se quedó pensativo, mirando el vacío mientras las palabras de Taehyung resonaban en su mente.

​Esa misma noche, el silencio en el cuarto de Jieun fue interrumpido por una sombra. Mientras ella se desataba el cabello para dormir, un hombre con el rostro cubierto por una máscara oscura surgió de las cortinas. Antes de que pudiera gritar, el hombre la agarró del cuello con una fuerza brutal y la estampó contra la pared.

​—Escúchame bien —siseó el enmascarado, su voz era un susurro distorsionado y aterrador—. Tienes que solucionar este "problema". Aborta ese hijo ahora mismo.

​Jieun, con los ojos desorbitados por el terror, intentó luchar. Sus uñas rasgaron la manga del brazo del atacante, dejando surcos rojos en su piel, pero el hombre ni siquiera se inmutó. La presión en su garganta aumentó.

​—Si no lo haces, tú serás la próxima víctima —advirtió —.No habrá ningún rincón en este palacio donde puedas esconderte.

​La soltó de golpe y desapareció por la ventana con la agilidad de un espectro. Jieun cayó al suelo, tosiendo y jadeando, mientras el pánico se apoderaba de ella.

​—¡Miyeon! ¡Miyeon, ven aquí! —gritó con todas sus fuerzas.

​Cuando su dama de compañía entró corriendo, Jieun estaba temblando en el suelo, señalando hacia la oscuridad.

​—Avisa al Rey... ¡Ahora! El asesino está aquí... me atacó... ¡intentó matarme!

​La alarma se activó de inmediato. Jungkook, al recibir la noticia, desplegó a toda la guardia real. Las antorchas iluminaron los jardines y los pasillos mientras los soldados buscaban desesperadamente al intruso.

​En medio del caos exterior, el enmascarado ya se encontraba en otro lugar. Entró silenciosamente en la habitación de Taehyung, quien dormía profundamente, ajeno al despliegue militar. El hombre se acercó a la cama, observando el rostro pacífico del consorte. Con un gesto lleno de una ternura contradictoria, extendió la mano y acarició la mejilla de Taehyung con suavidad.

​Antes de irse, dejó una nota cuidadosamente doblada sobre la mesa de noche, justo al lado de la lámpara de aceite apagada.

The King's Weakness - KookTaeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora