Capítulo 61

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Parte 2, Capítulo 26

La luz del amanecer se filtraba tímidamente a través de los ventanales de la mansión Min, iluminando las partículas de polvo que flotaban en el aire aún cargado con el rastro evanescente del celo. En la cocina, el ajetreo había comenzado mucho antes de que el sol rozara el horizonte. Sook, la jefa de cocina que había servido a la familia Min durante décadas, se movía con una eficiencia silenciosa pero contundente, siguiendo las instrucciones directas que Jungwon le había dado apenas una hora antes.

​El comedor estaba dispuesto con una opulencia poco común para un desayuno ordinario. Cuando Yoongi bajó, todavía luciendo una bata de seda oscura y con el cabello ligeramente revuelto, se encontró con una mesa repleta. Había diversos platillos: arroz al vapor, vegetales frescos salteados y, en el centro, una fuente de pollo al vapor condimentado con ginseng y jengibre, un plato destinado a recuperar energías que Yoongi solo recordaba haber comido tras batallas agotadoras o heridas graves.

​Yoongi se sentó, sintiendo el cuerpo pesado pero extrañamente relajado. Mientras tomaba los palillos, Jungwon se acercó con una carpeta de cuero, manteniendo la distancia profesional de siempre, aunque sus ojos delataban que no había pegado ojo en toda la noche.

​—General, espero que haya descansado —dijo Jungwon con voz neutra—. Debo recordarle que el cumpleaños del Rey Consorte es dentro de pocos días. Como General del Reino, se espera que presente un obsequio a la altura de su posición, ¿quiere que ordene preparar algo en especifico?

​Yoongi masticó un trozo de pollo antes de responder. La comida le devolvía poco a poco la lucidez.

​—El regalo está listo desde hace meses. No te preocupes por eso. Ve hoy mismo a la Casa del Olvido y recógelo. Ya saben que irías tú.

​Jungwon asintió.

La Casa del Olvido era un taller clandestino pero legendario dentro de la corte, donde los artesanos más hábiles trabajaban con piedras que no se encontraban en ningún mercado común y que solo se conseguían de contrabando, por lo cual los precios solían ser exorbitantes.

​—Entendido. Por cierto... —Jungwon señaló con la mirada un cuenco de cerámica blanca que humeaba al otro extremo de la mesa—. La señora Sook preparó esa sopa con las hierbas que traje anoche para el Conde Park. Es una infusión preventiva, General. Para evitar... complicaciones futuras.

​Yoongi fijó la vista en el cuenco. "Complicaciones futuras". Un eufemismo para un embarazo que, en las circunstancias actuales, sería un escándalo capaz de derribar la imagen de cualquiera en la burocracia. No dijo nada, pero el ambiente se volvió repentinamente frío. Siguió comiendo en silencio hasta que, de la nada una inquietud lo abrumó, dejó los cubiertos sobre el mantel.

​—¿Qué fecha es hoy? —preguntó Yoongi algo inquieto.

​—Estamos en el duodécimo ciclo lunar, bajo la influencia de la luna en su fase de cuarto menguante —respondió Jungwon—. Es el día veintitrés, señor.

​Yoongi se tensó.

​—Ordena que preparen dulces de canela. Los mejores que tengan —ordenó con urgencia—. Taehyung suele entregar las invitaciones personalmente una semana antes de su cumpleaños. Si hoy es veintitrés, vendrá en cualquier momento.

​Jungwon obedeció de inmediato, dando instrucciones a las sirvientas para que prepararan la sala de invitados con los dulces favoritos del consorte. Sin embargo, el destino fue más rápido. Apenas minutos después de que Yoongi terminara de vestirse a toda prisa con un traje sencillo pero impecable, un mensajero anunció la llegada de un carruaje real.

The King's Weakness - KookTaeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora