Capítulo 71

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Parte 2, Capítulo 36

La noche había sepultado el palacio bajo un manto de silencio sepulcral, apenas interrumpido por el ulular del viento que golpeaba los pesados ventanales de piedra. Mientras en los rincones más oscuros y olvidados de las caballerizas el príncipe Beomgyu y Lord Taehyun terminaban de trazar las líneas de su próximo y peligroso encuentro, la quietud en la habitación de la concubina del rey parecía absoluta. Jieun descansaba en su inmensa cama con dosel, envuelta en sábanas de seda blanca, durmiendo plácidamente tras la tensa pero aparentemente exitosa cena con el Rey. El calor de las mantas y el vaivén de su propia respiración le habían devuelto una falsa sensación de seguridad.

​Sin embargo, la tregua duró poco. En mitad de la madrugada, un dolor lacerante, agudo y punzante se apoderó de lo más profundo de su vientre. No era un malestar común; era una contracción violenta que se sintió como si una garra al rojo vivo le desgarrara las entrañas por dentro.

​Jieun se despertó de golpe, ahogando un gemelo de puro sufrimiento. El sudor frío le perló la frente de inmediato y el pánico, esa vieja sombra que jamás la abandonaba, le oprimió la garganta. Su cuerpo temblaba sin control en medio de la penumbra de la habitación, apenas iluminada por los restos de una vela que se consumía en la esquina.

​—¡Miyeon! —gritó con la voz quebrada, llevando sus manos hacia su abdomen en un gesto desesperado—. ¡Miyeon, por favor, ayuda!

​La sirvienta que dormía en la habitación contigua, se incorporó al instante. Asustada por el tono de agonía de su señora, ingreso a la habitación y tomó las manos pálidas de Jieun, ejerciendo fuerza para ayudarla a incorporarse sobre los cojines. Fue en ese preciso instante, cuando las mantas de seda se deslizaron hacia un lado, que ambas mujeres se quedaron petrificadas de horror. El pijama de lino fino que vestía Jieun, a la altura de sus muslos, estaba completamente manchado con un fluido espeso, oscuro y caliente.

​Jieun clavó los ojos en la mancha carmesí y un grito desgarrador, agudo y lleno de un pánico primario, escapó de sus labios, rompiendo la paz de la noche.

​—¡Estoy sangrando! ¡No, no, mi bebé no! —chillaba fuera de sí, golpeando las sábanas con desesperación.

​En ese momento de caos absoluto, las pesadas puertas dobles se abrieron de par en par. Lee Jongsuk apareció en el umbral, con su túnica oscura ligeramente desordenada pero manteniendo esa presencia imponente que lo caracterizaba. Al ver la escena de las sábanas manchadas, el llanto histérico de la mujer y el rostro pálido de la criada, sus ojos calculadores se entrecerraron. No hubo pánico en él, solo una fría evaluación de los hechos.

​—¡Tú! —ordenó Jongsuk a la otra sirvienta que aguardaba en el pasillo, con una voz cortante que no admitía réplicas—. Ve de inmediato a los aposentos médicos. Trae al médico real ahora mismo. Si alguien pregunta, di que es una orden del príncipe. ¡Muévete!

​La criada salió corriendo como alma que lleva el diablo. Jongsuk se acercó al diván con pasos firmes y elegantes, deteniéndose justo al lado de la cama. Miró a Jieun con una expresión donde la preocupación estaba perfectamente ensayada en la superficie, aunque por dentro su mente fría ya estaba sopesando cómo este incidente alteraría sus planes.

​—Lady Jieun, mírame —le pidió Jongsuk, sujetándola con suavidad pero con firmeza por los hombros—. Tienes que tranquilizarte. Respira hondo. Llorar e histerizarte solo va a tensar más tu cuerpo, y esa tensión podría empeorar la situación del niño. Mantén la calma, el médico ya viene en camino.

​Jieun hipaba, apretando la mano de Miyeon con tal fuerza que los nudillos se le ponían blancos. Se obligó a seguir el ritmo de Jongsuk, tratando de contener los espasmos de su vientre, aferrándose a las palabras del príncipe como si fuera su único salvavidas en medio de un naufragio de sangre.

The King's Weakness - KookTaeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora