Capítulo 41

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Parte 2, Capítulo 6

Esa noche, Beomgyu cenaba con sus tíos en el suntuoso salón principal del palacio. El tintineo de la fina porcelana se mezclaba con el aroma a jengibre asado que llenaba la estancia. A cada pregunta de Taehyung y Jungkook sobre su estancia en el Reino de la Perla, Beomgyu respondía con una sonrisa. En el fondo, adoraba ser el centro de su universo, ser mimado con exquisiteces y atenciones ostentosas. Pero sabía que aquel amor tenía fecha de caducidad. Todo se desvanecerá en el momento en que ellos lograran procrear a su propio heredero. Hasta entonces, disfrutaría de cada migaja.

—Y dinos, Beomgyu, ¿tus padres te visitan a menudo? —preguntó Taehyung, llevándose un trozo de carne a la boca con despreocupación, su mirada serena.

Beomgyu sonrió, y una fina capa de veneno se deslizó en su tono, aunque su voz mantenía una cortesía superficial.

—Cada fin de semana, sin falta —respondió—. Suelen traerme regalos tan caros que podrían pagar un ejército entero, todo para compensar sus "falencias paternas".

La ironía era tan afilada que casi se sentía como un chiste amargo, uno que hacía un nudo en la garganta. Taehyung notó el cambio en el ambiente y cruzó una mirada con su esposo.

—Es el lado negativo de las tradiciones —comentó Taehyung, con su voz baja y pensativa.

—Lamentablemente —suspiró Beomgyu, sin dejar de mirarlo, una punzada de dolor visible en sus ojos por un instante, era como si ambos entendieran aquel dolor que implicaba no ser libre de tomar tus propias decisiones.

Jungkook, que hasta entonces había permanecido en silencio, levantó su copa de vino y la hizo girar lentamente, su mirada fija en el líquido escarlata.

—Y dinos, ¿ya conociste a tu prometido? —preguntó, con un brillo en los ojos que Beomgyu no supo descifrar, y que lo hizo sentir de inmediato a la defensiva.

El muchacho soltó una carcajada que resonó en el silencio del comedor. Era una risa hueca y forzada que incomodaba hasta al más pequeño ser de la habitación.

—¿Hablas de mi hermano? -cuestionó con una mueca de asco— Afortunadamente, no. Imaginen que la tradición se cumpla y realmente se enamore de mí hasta el punto de querer adelantar la boda. No puedo permitir eso. Aún no estoy listo para consumar un matrimonio que no elegí y lo siguiente de aquello.

Jungkook y Taehyung intercambiaron una mirada rápida, un entendimiento silencioso que Beomgyu no pasó por alto. Su irritación creció.

—Veo que la individualidad del Reino de la Perla te ha sentado de maravilla —comentó Taehyung, ofreciéndole una sonrisa conciliadora.

—Sin duda alguna. Agradezco cada una de sus enseñanzas. Me hicieron entender mi valor como omega y que no solo sirvo para parir bebés de reyes, como un animal de corral.

Beomgyu no solía ser tan audaz, pero le molestaba profundamente que tocara el tema de sus padres y su compromiso. Sentía una vulnerabilidad absoluta, como si su única armadura fuera su mordacidad. Sus tíos, al darse cuenta de que habían pisado terreno pantanoso, cambiaron de tema a uno menos íntimo, pero igual de perspicaz.

—¿Hay algo que te haya cautivado en estos días? —preguntó Jungkook, poniendo su copa de vino sobre la mesa, con la intención de aplacar la ira de su sobrino que de alguna manera le recordaba a su esposo unos años atrás.

Y de alguna manera funcionó, haciendo que Beomgyu, sienta que podía respirar de nuevo. El omega se recostó en su silla y se llevó una servilleta a la boca limpiando con cuidado los restos de grasa que había dejado la carne.

The King's Weakness - KookTaeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora