Parte 2, Capítulo 38
El salón de la corte de Jade amaneció más frío que de costumbre, envuelto en una neblina densa que se filtraba por los altos ventanales tallados en piedra. El olor a incienso quemado de sándalo, que usualmente pretendía calmar los ánimos de los burócratas, esta mañana resultaba sofocante, mezclándose con la tensión eléctrica que se respiraba entre las dos hileras de ministros. Las túnicas de seda oscura de los ancianos de la corte crujían con cada movimiento mínimo, creando un eco sordo bajo el imponente techo de madera policromada.
En el centro del salón, la distancia entre el trono y los peldaños inferiores parecía un abismo. Jungkook permanecía sentado con la espalda rígida, los dedos de sus manos aferrados a los reposabrazos tallados en forma de dragón con tal fuerza que sus nudillos se habían vuelto completamente blancos. Su rostro, habitualmente firme, reflejaba el cansancio de una noche en vela y una furia contenida que amenazaba con desbordarse ante la menor provocación.
Frente a él, a unos metros de distancia, Lee Jongsuk se mantenía de pie. Su presencia era el testimonio vivo de la violencia de la noche anterior. Aunque vestía una túnica limpia de lino gris, no podía ocultar los estragos de la golpiza: tenía el labio inferior partido por la mitad, un vistoso hematoma de color morado oscuro cubriéndole el pómulo derecho y la mandíbula visiblemente hinchada. Sin embargo, sus ojos mantenían esa fijeza calculadora y una postura erguida que pretendía victimizarlo ante el escrutinio de los nobles.
El silencio sepulcral se rompió cuando el primer ministro Moon dio un paso al frente. Su túnica ceremonial, bordada con hilos de oro que reflejaban la pálida luz de la mañana, se arrastró por el suelo pulido. El anciano no ocultó en absoluto la profunda indignación que le carcomía las entrañas; sus cejas canosas estaban completamente juntas y su respiración era fuerte, audible.
—¡Lo que hizo anoche es una completa imprudencia, majestad! —exclamó el ministro Moon, clavando su mirada severa directamente en el rey—. Es un acto vergonzoso y muy cuestionable para alguien que porta la corona. Atacar de esa manera tan salvaje a un príncipe de la sangre real sin una investigación previa, sin el consentimiento de este consejo... Ha actuado como un bárbaro, no como el soberano de este imperio.
Jungkook apretó los dientes, sintiendo cómo la sangre le hervía en las sienes. No iba a permitir que aquellos ancianos, que pasaban el día conspirando en las sombras, cuestionaran su derecho a proteger lo que era suyo.
—Solo estaba defendiendo a mi esposo, primer ministro —respondió Jungkook, alzando la voz para que resonara con fuerza en cada rincón del salón—. Jongsuk irrumpió en el palacio del consorte real y se abalanzó sobre él. Cuando entré a esa habitación, lo vi con mis propios ojos sometiendo a Taehyung en el suelo. Ese miserable intentó asesinar al consorte dentro de su propia recámara. ¿Esperabas que me quedara de brazos cruzados viendo cómo mataban a mi legítimo esposo?
Al escuchar la acusación directa, Jongsuk dio un paso al frente, forzando una expresión de falsa aflicción que hizo que su labio herido sangrara un poco debido al esfuerzo.
—¡Eso es una completa mentira! —intervino Jongsuk, dirigiendo sus palabras tanto al Rey como a los ministros que lo observaban con atención—. Yo no intenté matarlo. Al contrario, irrumpí en sus aposentos porque me enteré de su precario estado de salud y, al entrar, lo encontré sumido en una crisis de locura. Su alteza tenía una daga en la mano y pretendía enterrársela en su propio cuello. Todo lo que hice fue abalanzarme sobre él para quitarle el arma y evitar que cometiera un suicidio. Estaba salvando la vida del consorte real, pero el rey entró cegado por los celos y me atacó sin dejarme explicar la situación.
—¡Eres un maldito mentiroso! —rugió Jungkook, medio levantándose de su trono con los ojos inyectados en sangre—. Yo vi la escena. Vi cómo lo tenías acorralado, vi cómo intentabas apuñalarlo y forzarlo. Además, mi esposo me lo dijo directamente con sus propias palabras apenas logramos apartarte. Te acusó de querer asesinarlo solo porque se negó rotundamente a casarte contigo en tus estúpidos planes de usurpar mi lugar. No intentes limpiar tu nombre frente a esta corte cuando tu culpabilidad está más que clara.
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The King's Weakness - KookTae
FanfictionLo tenían todo: un amor que prometía un reino más justo y la admiración de todo su pueblo. Los ahora reyes, parecían el ejemplo perfecto de felicidad... hasta que la rutina se convirtió en su peor enemiga. Tras dos años de una vida predecible, el...
