Capítulo 63

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Parte 2, Capítulo 28

La música, que hace apenas unos instantes parecía una caricia melódica para el alma, se transformó en un zumbido discordante bajo la mirada gélida de Lee Jongsuk. El salón de baile, antes un templo de celebración para Taehyung, se convirtió en un campo de batalla silencioso donde el aire pesaba como el plomo.

​Jungkook, cuyo cuerpo se había tensado hasta el punto de que los nudillos de sus manos, apoyadas en los brazos del trono, se tornaron blancos, no apartó la vista de su primo. El odio que emanaba del Rey era una fuerza física, una barrera invisible que intentaba contener la insolencia del recién llegado.

​—¿Qué haces aquí, Jongsuk? —la voz de Jungkook fue un rugido contenido, bajo y peligroso, que cortó el murmullo de los invitados como una guadaña.

​Jongsuk no se inmutó. Al contrario, su sonrisa se ensanchó, mostrando una hilera de dientes perfectos que no lograban ocultar la ponzoña en su expresión. Caminó con una lentitud insultante hacia la tarima real, ajustándose los puños de su túnica de seda oscura.

​—El Jefe de Ministros tuvo la gentileza de invitarme —respondió Jongsuk, su tono cargado de una ironía que hacía que cada palabra sonara como un escupitajo—. Consideró que, tras mi largo exilio, era hora de que volviera a familiarizarme con el reino... y con todas sus bellezas.

​Antes de que Jungkook pudiera reaccionar, Jongsuk extendió su mano pálida hacia Taehyung. Con una confianza que rayaba en la locura, tomó la mano del Rey Consorte y, sin desviar la mirada de Jungkook, depositó un beso lento sobre sus nudillos. El contacto fue gélido, y Taehyung sintió un escalofrío que no tenía nada que ver con el afecto.

​—Y por supuesto —continuó Jongsuk, su voz ahora un susurro venenoso—, tengo todas las intenciones de familiarizarme profundamente con tu precioso consorte.

​Jungkook reaccionó por instinto. Con un movimiento brusco, apartó la mano de su primo de la de su esposo, poniéndose de pie para interponer su cuerpo entre ambos. La diferencia de altura y la masa muscular de Jungkook hacían que Jongsuk pareciera frágil, pero la malicia en los ojos su primo equilibraba la balanza.

​—No vuelvas a ponerle una mano encima —advirtió Jungkook, su respiración agitada golpeando el rostro de Jongsuk—. No es un objeto para tu diversión, y mucho menos para tus provocaciones.

​Jongsuk soltó una carcajada suave, casi musical. Aprovechando la cercanía, extendió la mano y agarró a Jungkook por la nuca, tirando de él hacia adelante con una fuerza sorprendente hasta que sus frentes casi se tocaron. Los guardias dieron un paso al frente, pero Jungkook levantó una mano para detenerlos. Quería escuchar qué tenía que decir esa víbora.

​—Disfrútalo mientras puedas, primo —susurró Jongsuk al oído de Jungkook, lo suficientemente bajo para que solo él lo escuchara—. Por ahora es tu esposo. Pero cuando te quite el trono, cuando te arrebate cada piedra de este palacio, haré que Taehyung sea mío. Te desterraré tan lejos que ni el viento te traerá noticias, y vivirás cada día de tu miserable existencia sabiendo que tu esposo está siendo tomado por mí, una y otra vez, hasta el día de tu muerte.

​Jongsuk empujó a Jungkook hacia atrás con fuerza, soltándolo con un gesto de desprecio. La sonrisa triunfal en su rostro era una declaración de guerra. Jungkook retrocedió un paso, sus ojos inyectados en sangre, luchando contra el impulso de desenvainar su espada y terminar con aquello allí mismo.

​Para alivianar el ambiente, Jongsuk se giró hacia la orquesta y los invitados, que observaban la escena con el aliento contenido.

​—¡Por favor, no permitan que mi humilde presencia interrumpa la alegría del cumpleaños de nuestro Consorte! —exclamó con egocentrismo, abriendo los brazos—. ¡Música! Que la fiesta continúe.

The King's Weakness - KookTaeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora