Parte 3, Capítulo 3
El calor de la tarde empezaba a ceder paso a un atardecer castaño que teñía los amplios ventanales del despacho real. Un silencio denso reinaba en la estancia, roto únicamente por el rasgar suave de la pluma de madera sobre los pliegos de pergamino que Jungkook revisaba minuciosamente. Tenía los hombros tensos y las ojeras marcadas por el agotamiento, pero su atención se vio interrumpida cuando tres golpes secos resonaron al otro lado de la puerta.
—Adelante —autorizó Jungkook en un tono neutro, dejando la pluma sobre la mesa.
La puerta se abrió con un leve chasquido y el general Min Yoongi cruzó el umbral. Con el semblante serio y las manos pegadas a los costados, el alfa avanzó dos pasos y realizó una profunda e impecable reverencia. Jungkook se puso en pie, apoyando los nudillos sobre el escritorio mientras lo observaba con una mezcla arrolladora de frialdad y nostalgia.
—¿A qué se debe tu presencia aquí, Yoongi? —preguntó el monarca con voz baja.
Yoongi mantuvo la cabeza agachada durante un par de segundos más antes de levantar la mirada. Había una culpa contenida en sus ojos, pero también una determinación inquebrantable.
—Sé sobre el estado de Ta... de su alteza. Sé que ha despertado —confesó Yoongi, apretando ligeramente las manos en puños—. Vine a pedirle su autorización para verlo, majestad.
Jungkook guardó silencio. El espacio entre ambos se llenó de un peso incómodo. Aunque en el fondo de su alma aún consideraba a Yoongi como un amigo irremplazable, el rencor por los secretos pasados todavía le quemaba en el pecho. Sin embargo, sabiendo lo mucho que el general significaba para su esposo y considerando que la presencia de alguien conocido podría ayudar a estabilizar su frágil mente, prefirió no negarle la petición.
—Está bien —accedió Jungkook, llamando a su asistente que aguardaba en la antesala—. Gayoung, acompaña al general Min a la habitación de su alteza.
Gayoung inclinó la cabeza con elegancia.
—Entendido, majestad.
El recorrido por los pasillos del palacio transcurrió en un silencio tenso. El eco de sus pasos resonaba contra los muros cubiertos por tapices antiguos. Gayoung caminaba medio paso por delante, con la postura erguida, hasta que Yoongi rompió la distancia con un murmullo cauto.
—¿Le dijiste a su majestad lo que viste hace dos noches atrás? —inquirió el general sin mirarla directamente.
Gayoung no alteró el ritmo de su caminata, aunque sus ojos se entrecerraron levemente.
—No —respondió la mujer con voz firme—. No tenía ninguna intención de poner en riesgo su amistad ni su posición con el rey por un asunto confuso.
Yoongi soltó un suspiro casi imperceptible.
—No tengo ningún problema con que se lo digas al rey... siempre y cuando le cuentes la historia completa. Sin omitir un solo detalle.
Gayoung se detuvo un instante frente al gran corredor que daba al pabellón real y giró levemente el rostro para mirarlo de reojo.
—No se lo diré —sentenció ella con frialdad—. Son asuntos en los que prefiero no involucrarme.
Mientras tanto, en el interior de la vasta habitación real, la atmósfera era sumamente distinta. El olor a té de canela y galletas recién horneadas había desplazado por completo el aroma a medicinas. Taehyung estaba recostado de lado sobre el amplio sofá de terciopelo, vistiendo una bata holgada de seda bordada, sosteniendo una galleta a medio comer entre los dedos.
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The King's Weakness - KookTae
FanfictionLo tenían todo: un amor que prometía un reino más justo y la admiración de todo su pueblo. Los ahora reyes, parecían el ejemplo perfecto de felicidad... hasta que la rutina se convirtió en su peor enemiga. Tras dos años de una vida predecible, el...
