Loid Key junto a sus hijas Amara y Siena: Dimensión T52
Samuel Key junto a su hija Miley: Dimensión T52
Raphael Key: Dimensión T52
Sebastian Key: Dimensión T52
Elora Key: Dimensión T52
James Key: Dimensión T52
Sarah Key: Dimensión T52
En la entrada de casa teníamos un cuadro que nos recordaba a los hermanos de Ian que se habían quedado en la dimensión T52 dos años atrás. Me gustaba pensar que, al igual que nosotros protegíamos nuestra realidad, ellos seguían velando por la suya.
Sebastián y Elora siempre me habían causado escalofríos. No lo decía en voz alta, pero me aliviaba que se hubiesen quedado allá.
A Loid le había empezado a agarrar cariño, era un buen líder y un fastidio para Ian; pero sabía ponerlo en vereda cuando era necesario, además, me hubiese encantado verlo en su rol de padre criando solo a dos niñas.
A quien extrañaba con todo mi corazón era a Sam. Cuando hicimos la revisión de cámaras para comprobar quiénes habían despertado, mi corazón se encogió cuando no abrió los ojos. Al menos, su hija estaba con él, y seguro empezaban una buena vida juntos.
Emily y Diana seguían con nosotros, lo que era una dicha.
No sé si podría decir que nuestra vida era tranquila, porque unos problemas habían sido reemplazados por otros. Nuestra dimensión había quedado completamente aislada del espacio interdimensional, lo que nos mantenía protegidos ante otro intento de establecer un "Estado Utópico". Ya no podían entrar más criaturas interdimensionales a nuestra realidad, las que habían quedado atrapadas aquí tampoco tenían forma de regresar. Y eran demasiadas.
En mañanas como esa agradecía la calma. Era hermoso cómo la luz dorada de la mañana entraba por las ventanas de nuestro hogar. Disfrutaba el café caliente entre mis manos y el sonido de las aves del jardín.
Me distraje contemplando la imagen que tenía de fondo de pantalla en el celular. Era un dibujo que había encontrado en la habitación de Nicky. Adelante estaba él. Con un brazo sujetaba a Aaron el ente, en la forma de un gato algo tenebroso, al parecer era así como Nicky lo veía. En su otro brazo estaba Ian, mi gato negro de la otra dimensión. Detrás de ellos, estábamos sus cuatro padres.
Me era imposible no pensar en él cada día.
—Mamá, ya terminé. —Una voz infantil me sacó de mis pensamientos.
Dejé le celular a un lado y recibí la hoja de papel de Adrien. Nervioso, empujó hacia mí una caja de acrílico donde teníamos capturada una criatura humanoide, muy pequeña, de apenas 10 centímetros de alto. Se ocultaba bajo el aserrín y las hojas secas del fondo, y parecía no percatarse que igual podíamos verla por la transparencia de las paredes.
—Genial, léelo—le devolví la hoja.
—Okey... clasificación: humanoide, nivel uno. Características: esta es muy tímida, evita el contacto y prefiere vivir bajo tierra. Le gusta el calor y la humedad, se alimenta de insectos, pero le di cereal y le gustó también.
—¿Y cuáles son tus conclusiones? ¿qué debemos hacer con ella?
—Es inofensiva, pero le gusta comer abejas y excava túneles por el tronco de los árboles, lo que causaría su caída y competiría con otros animales por hogar y alimento, lo que puede causar un desequilibrio ecológico. Así que mi sugerencia es llevarla al santuario hasta que podamos regresarla a su verdadero hogar.
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Shifting
FantasyCuando mi hijo me advierte que hay un monstruo debajo de su cama... sé que dice la verdad. Porque él mismo trae esas criaturas a nuestra realidad mientras viaja de una dimensión a la otra. Como hacía yo, como hacía su madre, como hacían sus otros pa...
