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parte 6

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Dia 6

Desperté temprano y me quedé observando el techo, tratando de recordar los sucesos del día anterior. Me llevé una mano a la cabeza y toqué la gasa que cubría la herida.
Sander...

Y, como si lo hubiera invocado, Sander llamó a la puerta con unos toques suaves.

−Pasa− ordené con voz aún algo somnolienta.
La puerta se abrió despacio y Sander apareció en el umbral.

− ¿Cómo te sientes? − preguntó preocupado.
−Estoy bien, no te preocupes− aseguré, esperando tranquilizarlo un poco.

Pero no parecía convencido del todo. Me conoce demasiado bien y sabe lo buena mentirosa que puedo ser.

− ¿Y qué le piensas decir a Nana?
Me encogí de hombros.

−No sé... que me caí, ¿tal vez?

Sander frunció el ceño y cruzo los brazos sobre el pecho.

− ¿De verdad crees que te crea?

−Espero que sí−respondí

Después de eso. Un breve silencio se instaló entre nosotros. Miré de reojo a Sander y noté que estaba nervioso.

−Bueno, y sobre...−empezó a decir
Ya sabía perfectamente para dónde iba esa conversación.

−Voy a hablar con Jade− lo interrumpí−. Lo he estado pensando toda la noche y ya lo decidí. Voy a hablar con ella mañana mismo.

Sander me miró en silencio, sorprendido al principio. Luego, simplemente asintió despacio, aceptando mi decisión.

−Bien... me voy a cambiar−dije, poniéndome de pie con cuidado, sintiendo un leve mareo que pronto desapareció.

Sander se quedó quieto un momento más, observándo me en silencio, antes de dirigirse hacia la puerta.

−Espero estar haciendo lo correcto− susurré para mí.

Después de vestirme, salí al balcón con la intención de hablar con Sander, pero él ya no se encontraba allí.

Antes de irme me quité la gasa y cubrí la herida con mi pelo para luego bajar a desayunar. Nana se encontraba en la cocina terminando el desayuno.

− ¿Dormiste bien? −preguntó sin dejar de mover la sartén, volteando a mirarme.

−Si

Ella arqueó una ceja y sonrió.

−Que mentirosa−dijo, mirándome con picardía.

− ¿Cómo? −pregunte, fingiendo inocencia.

−Tus ojeras te delatan, Adi−respondió ella, apagando la hornilla.

−Ah, eso...es que estuve pensando mucho sobre algo...−balbuceé, desviando la mirada.

− ¿Sobre qué? −pregunto, frunciendo el ceño con curiosidad.

− ¿Tienes el número de Jade?

Ella me miro con desconfianza.

− ¿Por qué me preguntas eso?

− ¿Lo tienes? −insistí, esta vez mas seria.

−Si, lo tengo...pero, ¿para qué lo necesitas?

−Necesito hablar con ella−conteste sin rodeos.
Nana me observo sin entender nada. Y lo entiendo: durante tantos años me ha visto evitar a Jade y, de la nada, ahora quiero hablar con ella.

− ¿Sobre? −quiso saber.

−Sobre el pasado...−dije con voz firme, mirándola fijamente −. Bueno, ¿me lo vas a dar, sí o no?

Ella suspiró y, en lugar de responder, sirvió la comida con calma antes de sentarse junto a mí.

−Bueno... yo también quiero hablar contigo− dijo finalmente, apoyando los codos en la mesa−. Mañana me iré de viaje.

− ¿A dónde? −pregunte sorprendida, dejando a un lado el desayuno.

−Una vieja amiga mía acaba de fallecer...y quiero ir a su funeral para despedirme. Tendrás que quedarte sola por unos días no más.

−No te preocupes por mí, Nana, estaré bien. Tu ve tranquila al funeral de tu amiga−dije tomando su mano, intentando transmitir seguridad.

− ¿Estas segura de que estarás bien? −me miro con preocupación−. Si quieres, puedes venir conmigo.

−No, no− dije enseguida, sacudiendo la cabeza−. Tú más que nadie sabes lo mucho que odio los funerales.

−Si, pero...

−Tranquila, Nana−dije, apretando con suavidad su mano−. No voy a ir a ningún lado.

Ella me miro aun con desconfianza, pero al final lo acepto.

−Después de comer te paso el numero de Jade ¿Está bien? −dijo al final.

−Si−respondí.

Ambas disfrutamos de un desayuno tranquilo. Nana cumplió con su palabra y, antes de irse, me dio el numero de Jade.

No quise perder más tiempo y enseguida le escribí. La cite para mañana a las 5p.m. en el bosque; me pareció el mejor lugar para conversar.

Jade respondió de inmediato a mi mensaje, aceptando la propuesta.

Regresé a mi cuarto para hablar con Sander, pero no lo encontré por ningún lado. Entonces decidí pasar el día junto a Nana, decisión de la cual me arrepentí al instante. Me llevo a comprar telas para su nueva creación.
La tarde transcurrió rápido y la noche cayó sobre la cuidad. Llegué cansada a casa y fui directo a mi habitación. Al entrar, me percate de que Sander me llamaba desde el balcón. Me acerque con calma, y el, con su tono habitual, me pregunto por mi día.

−Muy emocionante−respondí con sarcasmo−. Me divertí mucho comprando telas.

Sander lanzo una risita tierna al aire.

− ¿Estas lista para mañana?

−Quiero creer que si− Respondí con un tono ligeramente melancólico.

Él me miró con seriedad.

−Si te ayuda, puedo quedarme aquí y darte privacidad.

Negué enseguida con la cabeza.

−Quiero que vayas−conteste con firmeza.
− ¿En serio?

−Si, quiero que escuches lo que voy a decir y que decidas...

− ¿Decida qué? - pregunto, frunciendo el ceño.

−Si quedarte o no

Sander se irguió, acercándose un paso hacia mí.

-Esa decisión ya la tomé.

Mis ojos se posaron en él por un breve segundo.

−Pero la tomaste sin conocer mi pasado.

Él sostuvo mi mirada con firmeza, sin vacilar.

−la respuesta sigue siendo la misma.

Un nudo se formó en mi garganta. No quise continuar con la conversación. Me despedí con un gesto breve y me acosté, o al menos lo intenté. El cansancio me vencía, pero el miedo a lo que me esperaba mañana no me dejaba en paz.

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⏰ Última actualización: Aug 09 ⏰

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