Los días pasaban con rapidez, Ian aún no quería seguir con el tema de su familia, no lo había forzado a hacerlo y en cuanto a su carácter es un poco más seguro. O por lo menos si, cuando estaba conmigo. Hoy era viernes, sin prisas ni nada por el estilo; Ian me había dicho que, si quería pasar la ropa que tenía a su habitación no habría problema, sin embargo no lo había hecho y hoy quería comenzar con algunas cosas.
Saque las cosas del closet y comencé a apilarlas en la cama. me sentía cómoda con la idea de el compartiendo su espacio conmigo, era una buena persona la cual, había tenido una mala experiencia y por supuesto que también había sufrido bastante. Seguí con mi labor de pasar toda la ropa a la habitación de Ian para así, tener una idea de como acomodaría las cosas para que no quedara de una forma incomoda para ninguno de los dos.
Una vez que traspase todas las cosas, me di a la tarea de sacar toda la ropa que ya estaba ahí para poder acomodarla toda. Tome una silla para así quitar lo que había hasta arriba de el closet, quite todo pero había una pequeña repisa con una mochila que no alcanzaba muy bien, quería dejarla ahí pero finalmente me paré de puntitas y esta cayó.
Baje de la silla y tome con cuidado la mochila, al parecer su contenido eran algunas cajas. No estaba del todo segura, me senté en la cama y comencé a abrirla, efectivamente eran cajas, la agite para saber si había algo en su interior. Una vez que supe que si tenía algo la abrí y pide notar que había algunas balas de una pistola. Fruncí el ceño dejando a un lado la caja y comencé a ver que más había en la mochila.
Cartuchos, más balas y un par de pistolas una más grande que la otra. Mi corazón comenzó a latir con rapidez.
¿Porque Ian tiene eso aquí?
Estaría de acuerdo si tan sólo fuera una pero no, el tenía dos. Un escalofrío repentino recorrió por todo mi cuerpo.
-Hey, por un momento pensé que estabas durmiendo- ni siquiera lo había escuchado llegar. Me vio fijamente con una sonrisa hasta que vio que tenía una de las armas en mi mano- y-yo puedo explicarlo
Quería decirle que si, tenía que hacerlo, que porque simplemente no me dijo que tenía esto aquí y porque me oculto esto, pero simplemente las palabras no salían de mis labios.
-Lo perdí... Perdí mi empleo, ni siquiera se como pasó, sólo un día mi jefe me dijo que ya no me necesitaba. Intente buscar alguno pero nadie parecía quererme o solicitar mis servicios. Necesitaba el dinero, tenía que mantenernos, tenía que cuidarte... Y ahora ¡Joder! Sólo yo lo arruine y ahora tu me tienes miedo porque soy un ladrón de mierda
Tragué pesadamente, no tenía miedo de el. Me sorprendía como tenía tanta confianza, no sabía si estaba bien o mal pero el quería mantenernos. Cuidarme.
-¿Me tienes miedo?- dijo, su rostro mostraba temor y vulnerabilidad.
-No- dije confiada en lo que acababa de decir- yo no puedo tenerte miedo, no me das miedo a pesar de lo que acabas de decir. Esto es extraño pero, creo ciegamente en ti sin importar nada.
Se acercó a mi y quedó frente a mi sólo observándome. Por un momento olvide todo, lo que me había confesado, ambas pistolas. Sólo era el, con sus rasgos varoniles, su mandíbula ligeramente cuadrada, un poco de barba que le estaba creciendo yclaramente no había afeitado, su cabello negro, sus ojos azules y sus lindos labios que me daban ganas de besarlos.
-No se que tan extraña me voy a ver al decir esto pero yo... Me gustas de una manera inexplicable, es cierto que llevamos tiempo de conocerlos pero hay algo mas, desde el principio tenías algo que llamo mi atención por completo y no me importa lo que acaba de decirme no importa porque de alguna manera se que no vas a lastimarme. No lo harás.
-No soy bueno para ti Katherine
-¿Que te hace pensar eso?
-Siempre, las personas a las que quiero terminan mal. No quiero ser tu perdición.
-Puede que seas mi salvación
-¿Cómo lo sabes? ¿Cómo sabes que no voy a lastimarte?
-No lo se, pero si confío lo suficiente en ti como para intentar creerlo. Creer en algo no te hace daño, por más absurdo e irracional que sea- el me sonrió.
-¿Qué estas haciéndome Katherine? Tu, tu solo llegas y cambias toda mi vida. Eres alguien especial, y sonaré egoísta pero no quiero dejarte ir. Se que el está en algún lugar, buscando a la mujer que dejó ir por alguna tontería pero siento que no puedo compartirla porque esa mujer me enseñó que puedes volver a querer a una persona, puedes volver a caer en las redes del amor y no me importa cuan absurdo y posesivo suene lo que voy a decirte pero, no pienso dejarte ir.
-No lo hagas
-No pensaba hacerlo, así tenga que sufrir las consecuencias de el que una vez tuvo la dicha de tenerte. No le temo a nada si tu estas conmigo- sonreí y me puse de pie alzando así, mi rostro para poder verlo directo a los ojos.
-Yo estaré contigo sin importar las consecuencias- acaricie su mejilla la cual tenia un ligero rastro de barba- yo estaré ahí y te seguiré a todas partes sin importar cuantas veces nos equivoquemos, porque de los errores se aprende y yo quiero que tu seas esa persona a la que no le importe cuantas fallas pueda tener
-Katherine, te quiero y me gustaría que en algún momento ambos dijéramos un te amo pero se que es algo pronto para ello. No obstante adoro que los dos vayamos por el mismo camino para descubrir nuevamente el amor.
-Ahora yo quiero besarte
-Lo hubieras hecho desde el momento en que llegué
-Me gusto que no fuera así, si no no hubiera escuchado las cosas tan lindas que dices de mi
-Ese ha sido solo el principio
-¿El principio de que?
-De una nueva vida entre nosotros dos
-Me gusta esa idea
-No más que a mi. Tenlo por seguro.
-¿Porque no simplemente dejamos de hablar y me besas ya?
-No se si quiero, me gusta escuchar tu voz- sonreí al tiempo en que me levantaba para quedar a su nivel y así poder deleitarme con uno de sus besos, aunque no me molestaría si fueran mas de uno.
Sus labios y los míos estaban apunto de unirse, el tomó la iniciativa de acercarse y sellar todo eso que nos habíamos dicho hace tan solo un momento con un beso, uno que comenzó de una manera tierna solo con un ligero apretón, entonces enrede mis manos en su suave cabello, el mordió mi labio inferior y dio paso a besarme con más intensidad, introduciendo su lengua a la que claro di acceso sintiendo una danza entre nosotros dos. Mordí su labio inferior dando por terminado ese gran beso.
-Vaya que si querías un beso
-Te lo dije
-Yo también lo deseaba, eso puedo asegurarlo
-Entonces no hay que preocuparnos por eso, creo que los dos queríamos y necesitábamos ese beso
-Te quiero- enarque una ceja y sonreí
-Te quiero
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CRIMINAL
RomansMalas decisiones, malos caminos. Uno nunca sabe lo que puede pasar, pensamos 'las cosas pasan por algo' pero ¿también es justo sufrir tanto? La vida es difícil lo se, pero aún no comprendo lo que hice para merecer todo esto. Dañada, humillada y sin...
