Rutina de abrir mi pecho;
La tuya.
Rutina de darte la llave;
La mía.
Son rutinas que matan
y yo que a poco me muero
cuando alguna falla.
Estás acostumbrado
a ver el desorden
de mi habitación,
mas te advierto algo amor:
No me liberas de mi confusión.
Solo pasas a formar parte de ella.
Como el retrato más bello de mi habitación,
eras un mi sostenido
en esta escala;
en mi viejo piano
nunca estabas,
y era una suerte.
Las ganas de verte
contradicen al tiempo,
que con cada minuto
se hace más y más lento.
Aunque el viento
Se lleva las páginas
de este libro,
Su dulce sabor
colmó mi boca de
Alegría.
Tu mirada era poesía
Que alumbraba
Mis noches frías,
Tu voz la ansiedad
Por seguir adelante.
Tomando a la vida por el volante.
Vigilante permaneces...
Y yo vuelvo a caer,
Mi escenario es un abismo.
Cuando estoy arriba;
Tengo la fama y la gloria
Que al mirar abajo
temo perder.
El vértigo no me deja ver
Que abajo estás tú
Por si vuelvo a caer.
Y yo temía...
El positivismo no era mi fuerte,
El temor a la muerte
era nulo,
Pero perderte me mataría sin tocar armas.
ESTÁS LEYENDO
Diario de Elizabeth
Vampire¿Los vampiros existen? Ya sé lo que todos responderán; - ¡NO! -¿Pero están totalmente seguros? ¿Qué sentirías si te arrebatarán tus sueños, tus esperanzas...? Quizás sin darte cuenta ya te hayas topado con uno, el mal se oculta hasta casi desaparec...
