El plan era muy sencillo y a la vez requería de una estrategia y mucha perseverancia. Sabia perfectamente que Pablo podría rechazarme después de todo lo que había sucedido, pero tendría que intentarlo. A Pablo no le importaba si llevaba ropa de ultima moda o no, o si salia en comerciales en la tele o no. Esas cosas para él no eran significativas, ni le daban valor a la gente. Tampoco era cuestión de comprarle miles de cosas o mandarle flores, porque eso él sólo le daría risa. Lo que sí le importaba era que yo fuera una chava noble, sencilla, y honesta y sobre todo que lo quisiera a él y solo a él, como esperaría cualquier. Entendía su decepción. Después de haberme confesado que me quería, de haber llegado a ser algo especial para él, le deje de escribir durante mucho tiempo y el siguiente correo que recibió de mi, fue una larga confesión con cosas que él jamas se hubiera esperado y que le dolieron mucho. Así que tenía que lograr que confiara nuevamente en mí. Pase varios días reflexionando sobre que hacer, hasta aquí le di en el cavo. Fui a cobrar el dinero del comercial, con el recibo de honorarios que me prestó mi madre y a depositar el cheque en mi cuenta. Recuerdo la sensación que que obtuve al saber que era el primer sueldo que había recibido de adulta y me lleno de satisfacción. Después me fui al salón de belleza a retocar el tinte rubio porque la verdad es que me gustaba como me veía y no tenia ninguna intención de cambiar en ese sentido. Ser inteligente no tenia que ser incompatible con que me gustara mi apariencia y me cayera bien cuando me mirara en el espejo. Pensé en Hannah.
Recordaba vagamente donde me había dicho Pablo que vivía y fui a dar una vuelta para ver si de casualidad lo veía, pero las posibilidades de eso eran remotas y no tenia manera de saberlo. No me había dejado ni un numero de teléfono ni otra forma de localizarlo que por mail y no quería escribirle de nuevo. Lo que necesitaba era acción.
Recordé algunas de las conversaciones que habíamos tenido por el chat y de un mail en particular en el que le pedía que me describiera una cena ideal. Me había dicho que indudablemente tenia que consistir en una pizza margarita, una ensalada griega y de postre una galleta de la suerte.
Regresé a casa y hable al 040 para pedir el numero de teléfono del conservatorio. Me lo dieron. Llamé entonces al conservatorio para pedir la dirección y los horarios de las clases de verano. Supe que saldría de la escuela a las seis de la tarde.
Al día siguiente, un día de clases normal, salí de la calle y me fui a un lugar de sushi a comprar galletas de la suerte. Había hecho ya la reservación en el restaurante que quería y tenía que ir a mi casa a hacerlo rápidamente para lanzarme a Coyoacán a encontrar a alguien que lo entregara antes de que terminaran las clases. Saqué el mensajito que venia dentro de las galletas con pinzas para depilarse las cejas y medí el tamaño del papel. Después de imprimir mi mensaje con la misma tipografía que tenia el mensajito de las galletas de la fortuna del sushi, lo corté e introduje el nuevo mensaje en la galleta. Después sellé el papel celofán en el que venia la galleta original con mi plancha de pelo y lo metí en un sobre que llevaba su nombre escrito con letra recortadas de un periódico y lo miré. Me sentí nerviosisima, pero estaba listo. Había hecho un gran trabajo digno de una gran futura cirujana.
El mensaje se veía así. Lo que más te conviene esta noche de luna nueva es una visita, a las ocho en punto, al restaurante La Posta en la calle Pacifico, a dos cuadras de la plaza de la Cochita en Coyoacán.
Hola ¿que tal les parece la historia?, tristemente esta por terminarse pero no sin antes un buen final. 😀
Me gustaria conocer a las personas que leen esta historia y que creen que suceda en el final.
Me despido y les deseo INFINITOAMOR a todos. ❤
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Mi vida de rubia
RomancePamela, una chica de 17 años, vive en San Miguel de Allende, Guanajuato, con sus padres siento hija única. Durante la mayoría de su vida se a visto como una "recha", empezándose a sentir un fantasma social, visible para su pequeña familia pero invi...
