·KENNETH·
Era la víspera de mi cumpleaños. En unas horas sería mayor de edad... No sabía si alegrarme o no. Caminaba hacia el parque donde había quedado con Iris. Al parecer quería decirme algo importante y tenía que ser en persona. Estaba preocupado por lo que pudiera ser.
Llegué al parque cinco minutos antes de lo previsto pero vi que Iris ya estaba allí, sentada en un banco y envuelta en su abrigo. Al verme me dirigió una modesta sonrisa y se acercó.
- Hola, preciosa.
- Hola, Kenneth -iba a darle un beso pero giró la cara. -¿Damos un paseo?
- ¿Y lo que me querías decir?
- Te lo digo mientras paseamos.
Caminamos por el parque escondiendo nuestros rostros en los cuellos de nuestros abrigos ya que el viento hacía que nos llorasen los ojos. Tenía la nariz roja por el frío pero al menos el gorro me mantenía calientes las orejas. Miré a Iris y vi que tenía la nariz tan roja como yo. Sus preciosos ojos azules conteniendo las lágrimas que provocaba el viento.
- He estado pensando, Kenneth.
- ¿En qué?
- En ti.
La miré.
- Eres genial, Kenneth. El mejor chico que he conocido. Sé que lo has pasado muy mal, a juzgar por tus brazos... Y a pesar de todo eres una persona con un corazón enorme, lo das todo por los demás. Haces que me sienta genial con solo verte. Además eres un cantante genial y tocas la guitarra como nadie...
- Al final harás que me ruborice -reí.
Ella continuaba seria.
- Y creo que deberíamos romper.
- ¿Qué?
- Kenneth, yo te quiero. Y sé que tu a mí... pero quizás no de la forma que pensamos...
- Pero... no entiendo...
- Kenneth, te conozco. Demasiado, quizás. Sé interpretar tus miradas. He visto cómo miras a Lía. Y yo quiero que alguien me mire así algún día.
- ¿Cómo la miro?
- Venga, Kenneth, que nos conocemos. Vas a cumplir dieciocho años. No quiero que los cumplas viendo cómo se te escapa la chica a la que de verdad quieres. Así que ve a por ella. Yo te sigo queriendo, no quiero que nos separemos. Lo que sí te pido es una amistad...
- Iris, eres maravillosa. ¿Lo sabías?
Ella sonrió al fin.
- Esa sonrisa es la que quiero ver -dije abrazándola.
·LÍA·
Por la mañana había ido a comprar un regalo para Kenneth. Le había comprado el último disco de Simple Plan y le había hecho un dibujo de la banda. No había dormido en toda la noche para que me diese tiempo a terminarlo, pero había merecido la pena. Kenneth merecía mucho más que eso.
Le había felicitado después de hablar con Alex:
Felicidades feooo!!! 00:56
00:56. Que ven mis ojos?!?!?!! Eres Lía de verdad?
jajajajaja. 00:56
00:56. Qe te pasaba?
Estaba mala. 00:56
00:57. Ya estas bien?
Si, ya estoy mejor 00:57
00:57. Vendras a mi cumple? :3
Si 00:57
00:57. En serio? :D
Pq no iba a hacerlo? 00:57
00:57. No se... pensaba qe estabas enfadada conmigo...
No jajaja como me voy a enfadar contigo en tu cumple? 00:57
00:57. Me alegra leer eso :)
Bueno, me voy a dormir ya. Quiero tener una cara decente en la fiesta 00:58
00:58. Vale, descansa. Despues te veo ;)
00:58. Tu siempre estas estupenda
Quedaba una hora hora para el cumpleaños y aún no sabía qué ponerme. Tenía un montón de ropa esparcida en mi cama. Al final decidí pedir ayuda. Cogí el móvil y esperé a que diera la llamada. Benditas llamadas de WhatsApp.
- ¿Lía?
- Alex, necesito...
- ¿Ocurre algo malo? -le noté alarmado.
- No, tranquilo. Es que... voy a ir al cumple de Kenneth y...
- ¡Ajá! ¡Me hiciste caso! -pude notar cómo sonreía al otro lado de la línea.
- ¡Sí, sí, pero necesito que me ayudes a decidir qué ropa llevar!
- ¡Vale, tranquila! A ver... lleva algo sencillo, no muy rebuscado. Pero tampoco algo de estar por casa... algo que le deje atónito por su simpleza...
- ¡Cuánto sabes de la vida, hermanito! -dije riendo.
Miré la ropa de mi cama.
- Creo que ya sé lo que me voy a poner... Gracias, Alex.
- De nada, aquí estoy para lo que necesites. Besos.
- Besos -colgué.
Lo que Alex tenía que aguantar...
Cogí un jersey holgado de punto ancho gris claro y unos pantalones negros ajustados. Cogí mi gorrito de lana a juego con el jersey y unas botas bajas negras. Me duché y me vestí. Me miré al espejo. Aún estaba más delgada de lo que debería. Antes del accidente siempre había tenido complejo de ser un poco rellenita, odiaba mis piernas, y ahora me veía como una extraña ante el espejo. Me gustaba sentirme delgada, pequeña, ligera... y aquello también me asustaba a veces.
Me puse una base de maquillaje en la cara y rímel. Puse un brillo algo rosado muy natural en mis labios. Me sentía ridícula si me maquillaba más. A las demás chicas las veía guapas maquilladas pero a mí me veía como alguien intentando ser quien no es.
Cogí mi abrigo y metí en un bolsillo mi cartera. Consulté la hora en el móvil. Me quedaban quince minutos. Cogí la bolsa donde llevaba los regalos de Kenneth y decidí salir entonces para ir dando un paseo tranquilamente.
Caminaba despacio por las calles contemplando las diferentes casas. Cada una distinta a la anterior. La casa del tío de Kenneth era de un color crema suave por el exterior, con grandes ventanes y un bonito y cuidado jardín rodeándola. Se notaba que su tío tenía dinero a juzgar por el interior de la vivienda. Electrodomésticos modernos que no parecían baratos, una gran televisión de sesenta pulgadas en el salón, un larguísimo sofá de respaldo bajo que era bastante incómodo si intentabas recostarte en él... También tenían un piano enorme y precioso, de color blanco. Kenneth estaba aprendiendo a tocarlo, su tío le enseñaba los fines de semana.
Llegué a la casa justo a la hora acordada. Respiré hondo y llamé al timbre.
ESTÁS LEYENDO
Invisible
Fiksi Remaja- ¿Ventajas de ser un semifantasma? -dijo con una bonita sonrisa. - Supongo que algo bueno tendrá que tener esto... - Bueno, nos hemos conocido, ¿no? NO COPIES, SÉ ORIGINAL ;)
