Capítulo 6: Idiotas, idiotas por todas partes

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Aria

Bien, acabamos de matar otra de las asquerosidades genéticas y ahora entrábamos a un lugar donde puedo leer bien aún teniendo Dislexia. Esto no puede ser bueno.

-Vengan, tenemos que ir a presentarlos al Señor D- dijo Elliot pasando los brazos por mis hombros y los de Gunther. Sophie seguía de cerca a Quirón, ya al pie de la colina.

Mientras me jalaban hacia la casona de tres pisos pintada de azul miré alrededor; era un gran valle, tenía un montón de cabañas bastantes diferentes unas de las otras, un lago donde canoas y kayaks se desplazaban de un lado a otro. Lo que me pareció extraño fue que había una moto de agua jalando uno de esos inflables en forma de dona con un chico dentro; no sé, no es algo que veas en un "campamento".

A la derecha del lago había una playa y sobre una pequeña colina cerca del bosque que se extendía a la izquierda habían dianas y chicos apuntando con arcos. Más cerca de nosotros había una estructura con techo y suelo de madera con mesas del mismo material, unos chicos que estaban por ahí nos miraron y saludaron a Elliot.

Bien, eso tampoco es normal. No es por denigrar a mi amigo, sólo que esto de que sean amables con él y que no nos vean mal a Gunther y a mí no pasa todos los días, gente.

-Ya llegamos. Esta es la Casa Grande- Elliot me sacó el brazo de encima y en cuanto entré por la puerta pegué un brinco atrás. Por accidente mi mano golpeó la cara de Gunther, que estaba caminando detrás de mí.

-¿Ahora qué pasa contigo?- se quejó mi hermano sobándose la mejilla.

-¡No me vengas con que no ves esa cabeza de jaguar que se mueve colgada en la pared!- repliqué mirando de reojo la anormalidad ya mencionada, que soltó una risa... De alguna forma.

Gunther lo miró y echó la cabeza hacia atrás de golpe, como shockeado.

-Pasen por aquí, chicos- dijo Quirón desde otra sala.

-Ya vamos- respondí y al pasar cerca de la cabeza de jaguar, le saqué la lengua.

Yo iba al frente, Gunther atrás y por último Elliot. Cuando llegamos a la puerta de donde provino la voz del centauro, él estaba en una silla de ruedas otra vez (que no tengo idea de donde sacó) y había otro tipo sentado en la mesa con unos naipes en la mano, con la otra bebía Coca-Cola de dieta.

Era gordo, usaba una camisa verde con flamencos, shorts beige y sandalias. Tenía cabello negro y la nariz roja.

-¿Qué hacen estos mocosos aquí?

¿Y este idiota quién se cree que es?

En cuanto dijo eso yo ya le iba a responder, pero Elliot me tapó la boca y por si acaso Gunther sujetó mi hombro.

Sophie estaba cerca de Quirón analizando con detenimiento los naipes. En serio ¿Sophie prestándole atención a algo por más de dos segundos? ¡¿QUÉ DEMONIOS PASA?!

-Son los mestizos de los que hablamos hace tiempo, Señor D- respondió Quirón pacientemente -Pero al parecer sólo uno de ellos es descendiente de los Tres Grandes.

-No me importa, sólo sácalos de mi vista- hizo un gesto como si fuéramos perros. Aunque él sea el verdadero perro y no nosotros.

Disaster I: El Mensajero PerdidoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora