Los ojos de Jack eran puros, sinceros... En realidad era cierto lo que decía. A ver... Por él siento cosas, es lindo conmigo, muy abierto, además de ser hermoso físicamente... Es un sí.
—Jack. —Me paré de la banca, me acerqué a él y lo miré a los ojos, a esos hermosos y puros ojos. — ¿Me quieres?
—Como a nadie en este mundo.
—Jack, yo también te quiero mucho... —Respondí y lo hice agachar a mi rostro. — ¿cómo no aceptar? Sí, Jack.
Cuando le respondí, el volvió a sentarse en la banca y no hizo nada, sólo prendió un cigarrillo, fue demasiado raro. Lo miré un poco extrañada pero él volteó la cara, como sí no quisiera que lo mirara.
—¿Pasa algo? —Pregunté preocupada acercándome a él.
—No, nada. —Respondió cortante, pero con voz entre cortada.
Su actitud era muy extraña, ¿en realidad es broma?. pasaron varios minutos y él no decía nada, me enojé y dí la vuelta para ir de nuevo a la universidad, pero... Vi a Michelle. Traía los ojos muy rojos, su expresión era triste, llevaba una rosa en su mano mientras regaba sangre.
—¿Qué? —Susurré.
Michelle miraba a Jack, mientras él miraba al otro lado, esta situación era realmente incomoda.
—Te amo. —Fue lo que dijo por ultima vez, Michelle. Cayó al suelo.
—¿Michelle? —Preguntó Jack preocupado.
—¿Qué pasa, Jack? —Me asusté. —¿¡Qué ha pasado!?
Jack se paró de la banca y se acercó a ella, estaba muerta. Se había enterrado la espina de la rosa en las venas y se estaba desangrando, fue tarde para ayudarla, ya no había nada que hacer. Cuando Jack la vio se puso muy mal, no lloró, sólo la tomó y la abrazó.
—Jack, debemos hacer algo, llama una ambulancia.
—No, mejor vamos.
—¡No! —Me acerqué a ella y empecé a tapar la herida, me unté de sangre, yo llevaba una camisa blanca, joder. —No, no puedo dejarla. De pronto podemos hacer algo, Jack.
—Ana... —Yo no le presté atención. —Ana... ¡Ana!
Me tomó a mi y me abrazó.
—Vamos, ella ya no sobrevivirá, no quiero estar aquí, por favor.
—Está bien, está bien.
Sujeté su mano y nos fuimos corriendo, la gente nos miraba aterrados, pues los dos corríamos de la mano, untados de sangre... Cualquiera lo haría. Llegamos hasta un barrio que quedaba cerca al mio, y nos sentamos en un anden.
—Ana, perdón.
—¿De qué?
—Perdóname. —Se acercó a mi y me abrazó muy fuerte, demasiado. —Lo siento... Se supone que este sería el mejor día de mi vida y lo arruiné para ti y para mi, lo siento.
—Ah...
—Cuando me diste el sí. —Me soltó, su cara estaba sonrojada y los ojos estaban húmedos. —Estaba tan feliz que no sabía que hacer, pero luego llegó Michelle... Esa... Ah, no pude hacer nada, no sabía que hacer, y, y todo pasó tan rápido, que, que no pude reaccionar. Debo imaginar que ya no quieres estar conmigo.
—Te equivocas, no por la muerte de ella te voy a dejar de querer, al contrario, aún más quiero estar contigo. Aunque debo admitir que sí me enojé cuando no me respondías.
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Ana Moon #Wattys2016
Teen FictionLa vida de una chica casual... ¿Casual? Si, la definición de la normalidad es la rareza, ¿Qué? Y ajá, aquí no se trata de comprender. Te invito a descubrir la ''Casual vida'' de una chica de 17 años. Amores, risas, música y algo más, ¡no te lo p...
