Acabó la tormenta.

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Dos años más tarde...

Han pasado dos años, mi tratamiento fue satisfactorio, ahora puedo confirmar que me he curado de la leucemia, ya no existe ni un sólo rastro de células cancerígenas en mi cuerpo. Han sido dos años hermosos. Desde que nacieron Caeli y Simone todo ha sido fantástico, Jack en su rol de padre es genial. Todos los días los lleva al parque y les compra todo lo que quieren, a veces pienso que los está malcriando.

Caeli logró estabilizar su peso después de la semana. Simone es un chico travieso pero muy inteligente, Caeli es más calmada y centrada, ama la guitarra eléctrica, el rock y más que todo a los Guns and Roses. 

Pero, hace unos meses... Estaba con Jack y nuestros hijos en el apartamento jugando, tocaron la puerta, Jack se paró a abrirla y vio que era Chris. Traía un ramo de rosas color pastel, se había cortado el pelo, se dejó crecer la barba. Estaba vestido de un traje elegante negro, se veía muy bien.

—¿Christian? —Preguntó Jack extrañado. —¿Qué haces aquí?

—He regresado de España... Y... ¿Esos niños? —Preguntó Christian mirando a Simone y Caeli.

—Ellos son mis hijos. —Contestó Jack muy feliz. 

—¿Hijos? —Preguntó confuso Chris, entró a la casa y me vio junto a ellos. —¿Qué?

—Ah, verdad que tú no sabías Christian. —Contestó Jack. —Sí, hace un año y dos meses nacieron. Te los presento... El niño se llama Simone y La niña Caeli.

—¿Es en serio? No, no puede serlo... —Jack empezó a tener una pequeña crisis. —Pero ¿Ana no tiene cáncer? ¿Cómo puede ser?

—Niños, vayan al cuarto. —Les dije, ellos me hicieron caso y fueron.

—Ella tenía, se curó. —Respondió Jack.

—¿Qué? ¿Tanto tiempo me fui? ¿Me perdí tanto? —Preguntó Chris. Sus ojos se aguaron y caminó lentamente hacia mi.

—Chris... ¿Qué pasa? Pensé que ya lo habías aceptado.

—¡Anal! Maldita sea, ¡No te puedo sacar de mi mente! Por más que intento olvidarme de ti no puedo, ¿No entiendes? —Chris me tomó las manos, Jack se acercó y tomó del hombro a Chris. 

—Christian detente. —Dijo Jack. —No estoy dispuesto a soportarte así con Ana. ¡Entiéndelo! Ella me escogió a mi.

—Ana... —Chris se quitó la mano de Jack de encima. —Maldita sea, te amo... No me dejes otra vez, ven conmigo.

—No Chris. —Me solté de él. —Estoy muy feliz con mi vida ahora, amo a Jack y no voy a dejar, entiéndelo, yo no te quiero.

—Está bien, está bien... Me voy. —Chris tiró el ramo de rosas contra una pared. —Adiós.

Chris salió y tiró fuerte la puerta, Jack se acercó a mi. 

—¿Estás bien? —Preguntó. 

—Si... Voy a ver a los niños. —Respondí.

__________

Esa misma noche alguien llamó al celular de Jack,  se escuchaba sorprendido y angustiado, ya era tarde, eran las 11 de la noche. 

Jack tenía que salir y fui con él, llamé a mi madre para que cuidara a los niños. Llegamos hasta la casa de Christian, allí estaba la que parece ser la madre de Chris. Abrazó a Jack apenas llegó.

—¿Qué pasó, tía? —Preguntó Jack.

—Christian... Mi Christian, ¡Está muerto! —Gritó. 

—¿Qué? ¿Cómo así? —Preguntó Jack. —Pero... Sí apenas llegó de España.

—Si, ya casi llegan los forenses a levantar el cuerpo. —Dijo la madre de Chris. —Entra y dime cómo está.

Jack entró al cuarto, yo lo seguí y alcancé a verlo, estaba tirado en el piso, la sangre lo rodeaba, tenía muchas hojas de cuaderno a su alrededor.

Jack lo tocó. 

—Todavía se siente caliente,  tiene pulso. —Dijo Jack. —¡Tía llama a una ambulancia, Chris no está muerto.

Ese noche llegó la ambulancia y se lo llevaron pero no alcanzó a llegar vivo al hospital. Murió por haberse pegado un tiro en la cabeza. Eso me hizo recordar a la muerte de Jonathan. Las expresiones de la madre de Chris también me acordaron a las de mi madre ese día, fue como haber revivido ese momento, justamente al comienzo. Su madre lloraba mucho, gritaba y desahogaba sus lamentos. 

El día de su entierro no fui, no quería aparecerme por allá, no sin los remordimientos que tenía de tan mal que lo traté y todo lo que le había dicho. Esa tarde estaba jugando con Simone ya que Caeli estaba dormida. Mientras él jugaba, yo me quedaba pensando en Chris, algunas lágrimas se alcanzaron a escapar, pero me las secaba de una. Jack estaba allá, yo sólo quería que Jack estuviera a mi lado y me abrazara. 

Cuando Jack llegó, me vio en el asiento, a las 12 de la noche esperándolo, tomando café y aguantando el frío que hacia. Me abrazó y me entregó una carta. 

En esa carta decía el porque se había suicidado, decía que no quería vivir solo y que no podía tener a alguien más que no fuera yo, también habló de sus problemas de drogas y contó que también influyeron en esa decisión, dijo que se alegraba por mi, por mi valentía y toda mi vida. Dijo que él trataría de encontrar paz donde sea que llegara. 

Al terminar de leer, Jack me abrazó.

Ahora en la actualidad, Jack y yo nos casaremos de nuevo por la iglesia, a pesar de no ser tan creyentes. 

Mis padres se volvieron a casar y ahora rehacen su vida felices, Jack se reconcilió por completo con su madre y su padre. Retomé de nuevo los estudios y cuido más mi salud... 

Todo ha sido problemático pero feliz, no me arrepiento de nada, ¡Es lo mejor que me ha podido pasar! No cambiaría mi vida, para nada.

Viví tan rápido por culpa de una enfermedad, pero aún así, sé que pasó por algo y eso esta bien, por lo menos tengo lo que siempre deseé.

El fin... Quizá.

Ana Moon #Wattys2016Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora