Amaneció, Jack estaba dormido y yo estaba acostada en su pecho; me paré de la cama y vi el reloj, eran las 7:45 de la mañana, estaba tarde, no sé a que horas me quedé dormida. Mi clase empieza a las 9, será mejor que salga rápido.
Aún con ese vestido puesto y mi cabello desarreglado salí de la casa de Jack y me monté en un taxi, llegué a mi casa directamente a arreglarme, pero me detuvo el regaño de mi padre apenas me vio.
—Ana, ¿Qué son estas horas de llegar? ¿Dónde pasaste la noche?
—¿Papá? —Me sorprendió la manera en la que me habló, hace mucho tiempo que no lo hacia.
—¿Qué?
—No, nada... —Bajé la mirada. —Estaba en la casa de una amiga, fui a un bar anoche y me quedé en su casa porque me quedaba cerca y estaba tarde.
—¿Y la universidad? —Preguntó mi padre enojado. —¿Qué no tienes clases?
—Si, si... Vine para arreglarme.
—Ve rápido.
Subí conmocionada, parece que todo está volviendo a la normalidad en mi casa. Me cepillé y me bañé, me coloqué una camisa manga larga color azul y una sudadera con las zapatillas y me hice una trenza en el cabello. Salí de mi casa y me fui en la moto a la universidad.
Llegué media hora temprano, así que me senté en el campus y me puse a leer el libro mientras fumaba. Dos minutos después se sentó a mi lado Christian. Tenía su pelo cogido y una chaqueta verde.
—Ana, ¿Cómo estás?
—Hola, Chris, Hm bien, ¿Y tú?
—Bien, sí... —Suspiró. —¿A dónde fuiste anoche?
—¿Por qué?
—Es que no te vi cuando saliste y no contestabas el celular.
—Me fui con Jack.
—¿Jack? ¿No es tu amigo?
—No, es mi novio. —Respondí muy seria. —Estaba enfermo, así que fui a cuidarlo.
—Oh, vaya... Tu novio.
—Si. —Boté el cigarrillo y me paré del suelo, cerré el libro. —Adiós, Chris.
—Adiós.
Me senté en las escaleras de la biblioteca y saqué mi celular, revisé mi galería de fotos. Me encontré con lindos y amargos recuerdos, fotos de Jack, mi madre, mi padre y... De mi hermano, Jonathan. Me dio tristeza cuando me encontré una foto en la que los dos estábamos chicos, él se reía de mi mientras yo lloraba después de haber bajado de la montaña rusa... Se veía tan feliz, sólo tenía catorce años, un puberto realmente jodido. También encontré otra en la que estaba llorando y yo le tomé la foto, esa me llenó de sentimiento porque me acordó sus últimos días en los que eso solía hacer, llorar.
La última y la mejor de todas, estaba sentado conmigo. En la foto me tenía abrazada después de haberme hecho llorar cuando me hizo caer por las escaleras.
De mis ojos empezaron a salir lágrimas, el celular se resbaló de mi manos. Traté de secarme las lágrimas antes de que alguien me viera, pero el sentimiento se apoderó más de mi, no pude evitar llorar más. Muchos recuerdos surgieron.
—¿Ana?
...
—¿Chris?
—¿Qué te sucede? —Preguntó preocupado.
—Nada, no sucede nada.
Chris me tomó de las manos y hizo que me parara, al mismo tiempo me abrazó.
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Ana Moon #Wattys2016
Teen FictionLa vida de una chica casual... ¿Casual? Si, la definición de la normalidad es la rareza, ¿Qué? Y ajá, aquí no se trata de comprender. Te invito a descubrir la ''Casual vida'' de una chica de 17 años. Amores, risas, música y algo más, ¡no te lo p...
