El hospital es uno de los lugares que más odio en el mundo, este no es la excepción. Me internaron en urgencias, y sólo vi antes de entrar, la cara de angustia de Jack, es horrible saber que está preocupado por mi. Jack y Chris... Sólo en ellos pensaba.
No sé cuanto tiempo pasó, pero se que fue mucho. Estaba conectada a muchos aparatos, escuchaba mi pulso y oía el aire del respirador. Abrí los ojos intentando buscar a Jack, pero estaba sola en un cuarto. Después entró el doctor y me vio despierta.
—Buenos días, Ana. —Dijo el doctor. —¿Cómo te sientes hoy?
—Hm. —Murmuré, y me quité el respirador. —Creo que bien... Por lo menos mejor que ayer.
—Eso es muy bueno. ¿Puede respirar bien?
—Con un poco de molestia, pero si.
—Vaya... —Suspiró. —Tengo malas noticias.
—No, por Dios... ¿Ahora qué sucede?
—Hay un pulmón muy afectado... Debe cuidarse muy bien de cualquier humo, ya sea de estufa, horno o cigarrillo.
—Joder... —Repliqué. —Temía oír eso.
—Pero no es para que deje de respirar y tenga que usar uno artificial, sólo debe cuidarse.
—Está bien. ¿Cuándo puedo salir?
—En un rato, pero te recomiendo empezar las quimioterapias, en los exámenes se halló leucemia.
—Ya lo sabía, pero... voy a esperar un poco.
—No debería esperar, ese tipo de cáncer se expande muy rápido.
—Lo sé, sólo quiero irme.
—Bueno, entonces haré el papeleo para que pueda salir, pero ya sabe.
El doctor salió y me tocó esperar creo que alrededor de una hora, hasta que llegó una enfermera y me quitó todo esos aparatos de encima, me cambié y salí... Justamente en la sala de espera, vi sentado a Jack, con un saco en la cara y supongo que dormido.
Me acerqué a él y lo iba a despertar, pero antes de tocarlo, el tomo mi mano, estaba frío.
—Ana... Dime que no sigo soñando.
—¿Eh? —Murmuré, no entendía lo que decía. —¿Te sucede algo, Jack?
Jack se quitó el saco de la cara y se paró apresurado.
—¡Ana! Perdón... Estaba dormido. —Jack soltó mi mano y se paró. —Ah, que bien que ya saliste. Estaba muy preocupado.
—Si, y pues ya me siento algo mejor. —Comenté tratando de que no siguiera preocupado. —Quiero ir a casa, necesito descansar.
—Esta bien, te llevaré a tu casa.
Jack y yo nos fuimos, seguía teniendo muchas nauseas, estaba mareada y tenía muchas ganas de entrar al baño, y lo raro era que ya había entrado como tres veces en el hospital.
En medio del camino, Jack me preguntó:
—¿Quieres que te lleve a tu casa o prefieres quedarte en la mía?
—¿Eh? —Me sorprendí.
—Eh, si no quieres está bien, puedo llevarte a tu casa.
—Pues, allá está mi ropa y mis cosas. —Comenté, me estaba negando pero quería quedarme con él. —Es incómodo abusar de tus buenas acciones.
—Cariño, no te preocupes... —Contestó Jack. —Mejor, así puedo estar cerca tuyo y cuidarte.
—Ay, no sé... ¿Y la ropa? —Pregunté.
—Podemos ir a tu casa y llevar algo de ropa. —Respondió Jack. —No sé, dime tú.
—Bueno, bueno... Está bien.
Y sí, fuimos a mi casa y saqué ropa, le dije a mi madre que me quedaría en la casa de Jack, se opuso pero después ya había aceptado.
Llegamos a la casa de Jack, su genial casa. Ahí había una habitación, la acomodó para mi. Primero me preguntó si quería dormir con él, no ¡No! no me pareció apropiado, suficiente con quedarme en su casa.
Tratando de distraerme, Jack colocó una película, corrió los asientos y colocó almohadas en el piso, hizo crispetas y pasé la segunda mejor noche de mi vida. ¿Qué más pedía? Estaba viendo películas con la persona que amo, él me tenía abrazada, casa vez que lo miraba, sonreía.
__________
Amaneció, estaba al lado de Jack. ¡Se ve tan lindo dormido! Fue inevitable no acercarme y darle un beso en la frente. Cuando lo hice y me retiraba...
—Así me gustaría despertarme todos los días. —Dijo Jack abriendo los ojos. —Lo mismo hice la primera vez que te quedaste.
—Oh por Dios, estabas despierto. —Me sonrojé. —Joder, ¡Que pena!
—Tranquila, sé que te acostumbrarás.
—¿Eh? —Me sorprendí. —¿Me acostumbraré? ¿Cómo así?
—Ah, nada... Cariño. —Jack se paró y fue al baño.
Yo corrí rápido al baño también, sentí que iba a vomitar, pero no. Aproveché para bañarme y arreglarme.
Jack tenía que ir a la universidad, yo fui a la casa, no iba a volver a la universidad, ya era tema decidido. Cuando llegué, mi madre estaba sentada viendo televisión, me saludó e hizo que me sentara con ella.
Le dediqué un buen rato. Le ayudé a hacer algunos quehaceres de la casa, los que podía hacer, y mientras... No falta la charla.
—Ana, ¿Tú ya estuviste con Jack?
—¿¡Eh!? —Me sonrojé demasiado. —¿A que se debe la pregunta?
—O sea, ya vas a dormir a la casa de él, te trata como su esposa... Entonces tengo esa duda.
—Ehm, ¿En serio? —Pregunté.
—Tranquila, si ya lo hiciste, no pasa nada.
—Pues si.
—Lo sabía. —Sonrió irónicamente. —Sólo quería confirmarlo.
Fue rara la tarde, ella no dejaba de mirarme raro. Seguía teniendo mareos y muchas nauseas, además de entrar al baño tantas veces, es raro... Yo misma siento que tengo otra cosa, mi madre también lo sospechó. En la noche, ella y yo estábamos en el jardín y me miraba mucho.
—Ana, ¿Desde cuándo estás presentado mareos y nauseas? ¿Fue después de estar con Jack?
—Eh. ohm, pues... —Lo pensé y sí, pero... Es extraño que pregunte tanto. —Si, pero no veo porqué preguntas tanto.
—Ana, me preocupas. —Replicó mi madre. —Temo que tengas otra cosa.
¡¡Sé que estoy causando muchos problemas!! Odio que las personas y más las que quiero se preocupen por mi, simplemente no me gusta... ¿Por qué lo hacen?
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Ana Moon #Wattys2016
Fiksyen RemajaLa vida de una chica casual... ¿Casual? Si, la definición de la normalidad es la rareza, ¿Qué? Y ajá, aquí no se trata de comprender. Te invito a descubrir la ''Casual vida'' de una chica de 17 años. Amores, risas, música y algo más, ¡no te lo p...
