Los problemas...

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La expresión de Jack fue de asombro, o sea, en su cara se veía que no lo creía.

—Ay Ana... Dime la verdad. —Dijo Jack. —No creo que sea verdad.

—¿Por qué? ¿Te desagradaría esa noticia?

—No, es que lo deseo tanto que no creo que pueda suceder.

—¿Deseas tener un hijo? —Pregunté nerviosa.

—Sí y más contigo, pero creo que ya no se puede. —Jack cambió su expresión, se vio un poco triste. —Ahora sí, Ana, dime la verdad.

—Jack es verdad, estoy embarazada.

Jack se alejó un poco y me dio la espalda, se tocó la cabeza. ¿Será que a Jack no le gustó la idea? Joder, no debí decirle, ya arruiné mi propia boda.

—¿Qué pasa Jack? —Pregunté alejándome también un poco. —¿Arruiné todo?

Él se quedó callado y se volteó. Cuando vi su cara tenía los ojos aguados, se veía feliz. Jack se acercó totalmente a mi y me abrazó, acercó su boca a mi oído y me dijo:

—Ana... No te vayas de mi lado por favor.

No sé a que viene eso. Se escuchaba afligido y alegre a la vez.

—Jack, ¿Qué te pasa? —Me separé de él. —¿No te gustó la noticia?

—Ana, obvio que sí... Acabas de cumplir unos de mis tantos deseos, tener un hijo con la mujer que amo. —Jack tomó mi mano y la colocó en su corazón. —¿Sientes eso? Tengo miedo, miedo de que esto dure poco... Me haz hecho tan feliz en tan poco tiempo Ana, que siento que esto es un sueño y no quiero despertar.

—Jack...

—Ana, es la mejor noticia y sorpresa que me han dado hoy, porque me cogiste de sorpresa.

—Ay, Jack... —Lo abracé muy fuerte. —Me asustaste.

—Cariño, se me olvidaba... Tengo que presentarte a alguien. —Jack tomó esta vez mi mano y me llevó hasta donde estaban todos los invitados.

Jack me acercó a un grupo de mujeres que estaban ahí, una era un poco parecida a Jack, tenía un vestido azul largo, traía el cabello alto y recogido. La señora me sonrió cuando me vio.

—Madre, quiero presentarte a Ana. —Jack me soltó. Yo estreché mi mano con la de su madre. —La mujer que me tiene tan loco y la madre de mi hijo.

¿¡¡Qué!!? ¿Jack por qué dijo eso? Joder, ahora que pensará... Espera, ¿Ella es su madre? Con razón, se parecen bastante, pero... ¿Por qué está aquí? ¿Acaso ya se arreglaron? 

—¿Hijo? ¿Es que acaso ya tienen hijos? —Preguntó la madre de Jack.

—Ella está esperando uno, apenas me vengo a dar cuenta.

—Jack. —Jalé su mano. 

Poco después se acercó un hombre que estaba encorbatado, su traje era de color piel con corbata negra, era un hombre alto, bien parecido.

—Jack. —Dijo el señor.

—Oh padre. —Jack se acercó al que dijo que era su padre. —Debo presentarte a mi esposa.

—Mucho Gusto, señorita. Mi nombre es Stiven Black. —Tomó mi mano y le dio un beso.

—Ana. El gusto es mio. —Respondí.

¿Padre? ¿Acaso volvió a casa? Es extraño lo que está pasando, pero bueno.

El padre de Jack es muy parecido a él, los ojos, la forma de la cara, la nariz, el color del pelo... Es como ver a Jack con más edad. 

En el transcurso de la ''Recepción'' Jack me presentó a casi todo los invitados, fueron unas pocas tías, sus padres, y unos dos amigos. De mi familia sólo estuvieron mi padre y mi madre, ya que son los únicos que viven en este país, la otra parte de mi familia está en Polonia.

Cayó la noche, una reunión muy privada y moderada, ya se había acabado y en lo que transcurrió el día, Ni Jack ni Chris cruzaron palabra alguna. Fue un poco incómodo en parte, Chris no dejaba de mirarme y lo sabía porque lo miraba de reojo y cuando lo volteaba a ver, esquivaba mi mirada.

Cuando ya todos los invitados se habían ido, Jack y yo nos devolvimos al hospital, porque me empecé a sentir mal, estaba un poco mareada. El doctor volvió a canalizarme y a conectar. Yo me sentía preocupada, ya ni siquiera me preocupaba por mi, sí no por el bebé. 

Al día siguiente, en la mañana, entró de nuevo el doctor a verme. 

—Buenos días Ana. —Dijo el doctor, sentándose en una silla al lado de la camilla. —¿Cómo te sientes hoy?

—Me he sentido igual, pero no he podido pegar el ojo.

—¿Por qué, Ana? ¿Qué te tiene tan preocupada? —Preguntó el doctor.

—¿Qué va a pasar conmigo y con mi bebé? —Pregunté. —Tengo miedo que pueda llegar a contagiarlo, además, ¿Mis tratamientos? ¿Ya no los puedo hacer? 

—Tranquila Ana, no creo que puedas llegar a contagiarlo, son casos muy escasos cuando una mujer contagia a su hijo en el embarazo con cáncer. —Comentó el doctor. —A no ser que compartan sangre, pero es muy prematuro hablar de eso, no creo que lo puedas llegar a contagiar... Pero, el problema es contigo, Ana. No puedes hacerte quimioterapias, ni radioterapias, nada... Estás exponiendo tu vida, el cáncer podría expandirse y llegar a concluir en malas noticias.

—Eso lo sé... Pero, sí ha de llegar ese día, era el momento de morir, aunque no quisiera... —Comenté con unas pocas lágrimas en los ojos. —Yo sólo pido que nada le vaya a pasar a mi bebé.

—Bueno Ana, entonces no se preocupe por eso. Vamos a hacerle controles todo el tiempo para ver al bebé y no dejar que algo malo se suceda.

___________

Estuve sola casi toda la tarde, Jack no estaba... Pero llegó en la noche y entró a mi cuarto, traía una bolsa que parecía de joyería.

—Hola, cariño. —Me saludó Jack.

—Hola, Jack...

—Ana, te veo muy agotada, ¿Haz dormido? —Preguntó Jack. —¿Qué tienes?

—No, no he podido dormir. —Respondí y tomé su mano. —Jack tengo miedo... Mucho miedo.

—Tranquila, Ana. —Jack me abrazó y me dio un beso en la frente. —No te preocupes, todo va a salir bien.

—Jack, tengo miedo de lo que le pueda llegara pasar al bebé. El doctor me dijo que no cree que llegara a heredar esto, pero sigo con miedo. —Comenté otra vez con ganas de llorar. —Además... Tengo miedo de morir en este momento, el doctor me dijo que no podía hacerme ningún tratamiento, y no quiero que el cáncer avance... Pero estoy segura que de esta no saldré.

—Ana, no digas eso ni en broma... Tu eres muy fuerte y vas a ser capaz de recuperarte, cree en ti.  

Ana Moon #Wattys2016Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora