Esta mañana, desperté muy extraña, tenía muchas ganas de ir a la universidad... Quería verlo, pero al mismo tiempo con temor, ¿Qué le diré? ¿Cómo me acerco a él? ¿Sé acordará de lo que pasó anoche? Esto es muy raro y más para mi, es la primera vez que me pasa, y es jodido, porque muchas chicas a mi edad han pasado por muchos hombres... Joder, ¿Qué hago?
Me arreglé. Me coloque un jean negro, unas zapatillas, una camisa manga larga ancha blanca y mi cabello ni lo peiné, salí temprano para reclamar mi moto, no pasaré por lo mismo de ayer. Me tocó caminar demasiado, pero llegué, pagué y listo.
Mi moto se sentía genial, parecía rebelde já pero no, soy lo más de sana.
Ay joder, llegué a la universidad, cuando entré al campus, vi a Jack con su grupo, miraba y miraba a la entrada, pero me dio pena acercarme, menos mal llevaba una gorra, cogí todo mi pelo y lo metí en el, y me coloqué las gafas con las que leo, así que pasé desapercibida, já gané.
En la clase casi me duermo, odio antropología con toda mi alma. En toda la clase noté que Chris no llegó, bueno, él casi no entra a las clases, así que es normal.
¡Joder, joder, joder! descanso... Jack me esperó a fuera del salón, se veía feliz y cuando me vio me abrazó muy fuerte, mi corazón se puso a 120 km por hora, no sabía que hacer, pero su loción, ay Dios, es lo más exquisito que pude oler. ¿No les pasa que abrazan a un hombre que huele a macho y no lo quieren soltar? A mi me acaba de suceder.
—Ana, ¿Por qué no te vi a la entrada? —Me preguntó mientras me abrazaba, yo lo solté.
—Ehm, llegué tarde.
—Ah, esta mañana vi a una chica con un gorro muy hermoso pasar, y esas gafas le quedaban genial. —Comentó y puso una sonrisa. —Se veía bien bonita.
—Ah, si... Si.
—Te veías bien hermosa. —Sonrió, dándome un abrazo muy fuerte. —Hahaha.
—Odioso.
—¿Por qué te alejaste de mi? —Preguntó Jack, yo lo solté y me senté en un muro.
—Ah, no... No, es que no te vi, sí es eso.
Lejos, vi venir la silueta de un hombre alto, Chris.
Venía vestido con un polo blanco, jean y zapatillas. Sonrió cuando me vio y se acercó a mi.
—¡Ana! -Me dio un beso en la mejilla. —¿Cómo estás? Te esperaba.
Me sentí super incomoda, no sé por qué, pero lo sentí, Jack miró extrañado a Chris, y Chris lo miraba raro.
—Ana, vamos, te invito una cerveza. —Dijo Jack.
—Ah, Ana... Te iba a invitar a comer algo, donde tú quieras. —Dijo Chris.
¡Joder, joder, joder, joder, joder! Si le digo que si a Chris, Jack se enojará y sí le digo a Jack que sí, Chris se enfadará conmigo, y él es un buen amigo.
—Ehm, lo siento, es que no tengo hambre ni puedo tomar, iba a ir a estudiar. —Fue lo único que se me ocurrió para salvarme, pero terminé otra vez en la situación. —¿Quieren ir?
—Si, de una vez aprovecho para que me ayudes a desatrasarme. —Dijo Chris.
—Ana, quiero practicar guitarra, ayúdame. —Dijo Jack.
Otra vez estaba en ese momento, pero llegaron mis ángeles salvadores.
—¡Oh Chris! -Llegaron dos chicas buscando a Christian. —Chris, acompáñanos a la cafetería, por favor, por favor.
—Bueno, bueno, chicas. -Respondió Chris. —Ana, perdón.
—Descuida, ve.
Jack me miró extraño, parecía celoso, pero era algo muy extraño.
—Ana... —Tomó mi mano. —Acompáñame, quiero que veas algo que nadie más ha visto.
Me llevó muy lejos de la universidad pero íbamos caminando, él no me soltaba, y me miraba de reojo... Llegamos hasta un pequeño parque, se veía viejo y dañado, pero había una banca muy linda, limpia y llena de flores en medio del pasto viejo y árboles sin hojas, además de flores marchitas caídas en el pasto, lo único que destacaba era esa banca, era extraño y poco creíble.
—Wow. —Murmuré. —¿Qué es ésto?
—Ven siéntate. —Respondió Jack y me senté.
Jack también se sentó y sacó un cigarrillo del bolsillo, lo prendió y se puso a mirar al cielo, eso ojos verdes resaltaban con el brillo del día aunque estaba nublado. Me ofreció un cigarrillo y también lo fumé, me sentía un poco rara porque él no hablaba.
—¿Qué hacemos aquí, Jack?
—Ehm, esto quería mostraste, mi lugar favorito en el mundo, nadie más lo sabe, solo tú... Espero que guardes el secreto.
—Tranquilo, Jack... Tu secreto esta a salvo conmigo.
Jack se paró de la banca y se montó en columpio que era el único que estaba bueno.
—¿Te he dicho que soy un niño en el cuerpo de un adolescente?, me gustan este tipo de cosas, ya que cuando estaba pequeño no iba a los parques.
—¿Por qué?
—Ehm, mis padres nunca me llevaron a uno porque... Porque no estaban conmigo, yo vivía sólo, encerrado en mi cuarto con llave, mientras mis padres se iban a trabajar yo me quedaba ahí, jugando plastilinas y ellos llegaban muy tarde, así que no salía, yo iba a estudiar en la mañana y cuando llegaba mis padres se iban, fue una infancia muy triste, lo admito.
—Oh, vaya... -Me paré y fui donde él y lo abracé por la espalda. —Que triste, pero pasado es pasado, debes vivir alegre el presente.
—Eso estoy tratando de hacer. —Terminó el cigarrillo y encendió otro. —Solo que quiero encontrar a las personas indicadas para estar conmigo.
—Genial.
Si, ven... -Volvió a tomar mi mano y me hizo sentar de nuevo en la banca y el también lo hizo.-Ana, quiero decirte algo.
—Dime.
—Ana... —Se paró de la banca y botó el cigarrillo. —Anoche no pude dormir pensando en que iba a decir en este momento, lo pensé varias veces si lo diría o no, todo con el miedo a perderte, pero me decidí. Desde que empezamos a hablar y mucho antes que te veía, te quería a mi lado... Cuando hablé contigo y te conocí, supe que eras la chica con la que quería estar, pero tu sabes, Michelle y varias cosas lo impidieron, pero en cuanto me liberé de todo, no lo quise guardar más, me confesé ante ti y tuve la gran oportunidad de ser correspondido... Ahora que estamos los dos solos quiero que tomes mi mano y seas mi guía, mi cielo y mi todo... Ana, ¿Quieres ser mi novia?
ESTÁS LEYENDO
Ana Moon #Wattys2016
Teen FictionLa vida de una chica casual... ¿Casual? Si, la definición de la normalidad es la rareza, ¿Qué? Y ajá, aquí no se trata de comprender. Te invito a descubrir la ''Casual vida'' de una chica de 17 años. Amores, risas, música y algo más, ¡no te lo p...
