Miré el alrededor del bar, no quería encontrarme con nadie, necesitaba salir rápido del lugar, no quiero que nadie me vea así, yo no me siento bien. Caminé rápido a la mesa donde estaba, me despedí, tomé mi mochila y salí de ahí, sin poder despedirme de Jack, ya que no lo veía.
Al salir del bar, vi a Jack parado justamente al frente de la puerta.
—¿A dónde vas, Ana? —Preguntó un poco serio, Jack.
—Ehm, está tarde, debo ir a casa, además, mañana tengo un parcial. —Traté de persuadir, para que no se preocupara por mi. —Nos vemos mañana, Jack.
Seguí caminando y justamente volví a tener esa sensación de cansancio. Me sentí tan débil... Que tuve que sentarme.
—Ana, no estás bien. ¿Qué tienes?
—Ya te dije, debe de ser por tanto trago que tomé.
—¿No me estás mintiendo?
—No.
Jack me miró sorprendido de un momento a otro, y sentí como me volvía a doler la naríz. Rápidamente me tapé la boca junto a la naríz.
—¡Joder! Lo sabía, Ana... Ven conmigo.
Tomó mi mano y pidió un taxi.
—¿A dónde vamos? —Pregunté.
—A mi casa, no voy a dejar que te vayas a la tuya en ese estado.
—Pero si tu casa queda cerca, Jack...
—No quiero que camines, estás mal.
Mientras íbamos de camino, me aferré al pecho de Jack, si era verdad, no estaba bien, me sentía muy mal.
Cuando llegamos a su casa, el hizo que me acostara en su cama, me quitó las zapatillas que traía puestas, yo misma me quité el saco, aunque tenía mucho frío y me acosté. Jack me arropó con sus sabanas y se sentó a mi lado.
—¿Qué sientes, cariño? —Preguntó Jack.
—No lo sé, me siento mareada, cansada... Necesito, creo que dormir un poco.
—Entonces descansa. —Dijo Jack tocándome la frente. —¡Joder! estás ardiendo en fiebre.
—Tranquilo, no te preocupes, si duermo, seguro se me pasa.
—No, espera. —Jack fue hasta un pequeño cajón y sacó unas pastillas. —Tómalas, me quedaron del día en el que me enfermé.
—Bueno, está bien.
Cuando me tomé la pastilla, pude relajarme más y me quedé dormida.
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Al día siguiente, a las 12:45 p.m. desperté. No veía a Jack en ninguna parte, me paré de la cama y fui a baño, saqué de mi mochila el cepillo de dientes y me cepillé, me arreglé el cabello y me lave la cara. Me coloqué los zapatos y salí del la habitación, y lo encontré dormido en una silla afuera, en el estacionamiento.
Me acerqué a él y cuando estaba a una corta distancia abrió los ojos.
—Ya despertaste, Ana. ¿Cómo te sientes?
—Jack, buenos días, pues amanecí un poco mejor.
—Bueno, al menos me alegra que hayas mejorado un poco. —Jack se paró de la silla. —No pude dormir de lo preocupado que estaba.
—Lo siento. —Bajé la mirada.
—Ay, Ana. —Me acarició el cabello. —Si supieras cuanto te quiero, es lo menos que puedo hacer.
Sonreí y fui con él a la habitación de nuevo.
Jack se bañó y cambió de ropa, se veía super cansado.
—Ana, vamos a comer algo, ya estamos pasados de la hora de almuerzo.
—Está bien.
Jack me llevó hasta un restaurante un poco lejos, se veía muy lindo, un buen ambiente.
Jack y yo nos sentamos en una mesa, los empleados lo saludaban muy cordial, como si fuera conocido. Él pidió un plato de carne asada con fideos, arroz, ensalada y postre. Me sorprende como come, a mi solo me cabe la carne y el arroz y eso. Yo pedí solo ensalada y carne.
—¿Por qué tan poquito? —Preguntó Jack.
—Pues, porque no como tanto, como tú. —Respondí asombrada. —Además, no quiero abusar.
—No te preocupes por eso, este restaurante es mio, o bueno de mi padre.
—¿Qué? ¿En serio?
—Si, así que no te preocupes por eso.
Llegó la comida y Jack empezó a devorar la comida como si fuera la primera vez que come. Yo sólo empecé con la ensalada y un poco de carne, pero sólo pudieron entrar cuatro cucharadas. Me empecé a sentir muy llena como si me hubiera comido la comida de Jack tres veces.
—Jack, estoy llena. —Comenté con cara de malestar.
—¿Qué pasó? Pero si no haz comido nada, Ana.
—No lo sé, ¿No hay nada que quite la llenura?
—Pero comes muy poco. —Dijo Jack. —Espera hablo en la cocina a ver si algo.
—Gracias.
Jack se paró de la silla y se fue a la cocina. Un rato sola, me dieron ganas de ir al baño, dejé mi maletín y fui. Me miré en los espejos y me veía super mal, mi cara no se veía como normalmente se ve; sonreí al espejo y me dí cuenta que tenía sangre en las encías, me asusté, obvio... ¿Qué me está pasando? Esto no es normal... Joder. Tomé mucha agua tratando de quitar la sangre, pero Jack tocó la puerta, me limpié las manos y abrí la puerta.
—¿Pasó algo, Ana? —Preguntó Jack preocupado.
—No, no pasa anda. —Respondí un poco ansiosa.
—Aquí te traje un agua que una de las cocineras hizo, me dijo que si la tomabas te sentirías mejor de la llenura.
—Gracias, Jack... Vamos a la mesa.
Me daba miedo tomar en el vaso y dejar rastro de sangre, no quiero que Jack se de cuenta de lo que tengo, aparte de una fiebre.
—Toma, Ana.
—Está bien.
Tomé todo completamente y sucedió lo que me temí, el vaso quedó untado, rápidamente aproveché que Jack miró a otro lado y limpié el vaso.
Después del almuerzo Jack y yo fuimos a mi casa, él me dejó en mi casa y siguió hasta la universidad, yo ya perdí el parcial, joder.
Cuando entré a mi casa, me recibió mi madre preocupada, se veía angustiada.
—¡Joder, Ana! ¿Dónde te habías metido? Me tenías con el Jesús en la boca.
—Perdón, me quedé en la casa de Jack.
—¿Qué? ¿En la casa de tu novio? ¿Qué estabas haciendo?
—No seas mal pensada, madre... Tomé mucho anoche y pues no me sentía en condiciones para venir, es todo, tranquila.
—Oh, estabas tomando, lo sabía. Se te nota en la cara el desvelo y la rasca.
—No me veo tan mal, ¿O sí?
—Parece que no hubieras dormido en tres meses.
Joder, si, lo sé... Me veo mal. Subí a mi cuarto, cerré la puerta con seguro, solté mi maletín y me acosté en la cama. Miré el techo pensando en tantas cosas. Mi futuro, una posible vida, mis metas en la vida, una posible jubilación, un retiro, ver a mis hijos con sus hijos... Me sentí un poco extraña, como si algo lo impidiera.
No sé porqué de la nada, una lágrima salió de mis ojos, y me sentí tan nostálgica en ese momento.
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Ana Moon #Wattys2016
TeenfikceLa vida de una chica casual... ¿Casual? Si, la definición de la normalidad es la rareza, ¿Qué? Y ajá, aquí no se trata de comprender. Te invito a descubrir la ''Casual vida'' de una chica de 17 años. Amores, risas, música y algo más, ¡no te lo p...
