Capitulo Cuarenta

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Miro la luna hasta que llega a su punto más alto. Comienzo a oír los aullidos de los hombres lobo perdiendo el control, hombres lobos por todo Beacon Hills y los estados cercanos, jamás creí que tendría que soportar el aullido de dolor y sufrimiento de los demás lobos. Es como un dolor de cabeza. Cierro los ojos y trato de no escucharlos, pero sé que debería, tal vez así sepa de dónde provienen. Además, tengo que saber qué ocurre con (____________) esta noche.

Me concentro en escuchar uno por uno. El primero que llega a mis oídos es el aullido de un hombre lobo en algún lugar encerrado tratando de salir. El segundo es de otro hombre lobo persiguiendo a alguien. El tercero es una mujer lobo peleando contra su propia voluntad. Otro hombre lobo peleando con otro hombre lobo. Y entonces, solo entonces, escucho el aullido que estaba buscando. Salgo corriendo del tejado de mi casa hacia el pueblo. Me detengo y veo la casa frente a mi, no hay nadie, me acerco con cautela y subo al tejado. No hay señales de que este adentro.

Vuelvo a escuchar el mismo aullido y con el encuentro una aroma a confusión, miedo y desesperación. Salgo corriendo por la calle hacia el bosque tratando de seguir ese aroma y el aullido. Comienzo a correr a cuatro patas tratando de aumentar la velocidad. Alcanzó a ver una sombra corriendo a unos cuantos pasos de mi, voltea a verme y acelera, trato de alcanzarlo pero es imposible. Es muy rápido. Escucho como truena el cielo. Las gotas de lluvia comienzan a caer sobre mi rostro lo que comienza a empaparme y a bloquearme la vista, las gotas de lluvia me golpean los párpados evitándome abrir los ojos. Decido detenerme y ver con los ojos entrecerrados, no alcanzó a distinguir nada, solo las siluetas de los árboles a mi alrededor. Alcanzó a oír los ruidos que la persona emite, gruñidos y aullidos de lobo, debe de haber una manera en la que me concentre.

Cierro los ojos y trato de oír todo a mi alrededor, el viento y la lluvia me impiden, no debo oír con la cabeza sino con el instinto. Comienzo a oír los latidos acelerados del lobo que la controla. Comienzo a seguir el sonido de sus latidos y el olor a sed de sangre por sus venas, alcanzo a oír el grito de un hombre.

Ay no, no, no. ¿Qué ha hecho?

Por fin llego hasta donde está ella. Esta hincada en la tierra mojada, convirtiéndose en lodo, tiene las manos tendidas a cada lado de su cuerpo. Un olor a metal llega a mi olfato. Miro con detenimiento sus manos, están cubiertas de algo, sangre. Cada señal química desaparece dejando el aroma a fresas silvestres volver a su lugar.

-(____________) - le hablo
-¿Derek? - me nombra con duda - ¿eres tú?
-si... Si - hablo - soy yo, soy yo... ¿Estás bien?
-no lo sé - habla - ¿qué... que hice? ¿Qué acabo de hacer?

Miro frente a ella un cuerpo. El hombre que escuche gritar por su vida, su último aliento, esta muerto.

-¿yo lo maté? - me pregunta volteándome a ver con miedo
-no... - siento un nudo en la boca del estomago - no lo sé, puede que
-¿qué me pasa? - pregunta
-yo puedo ayudarte - hablo - déjame llevarte a casa

Le tiendo mi mano y la mira con sus ojos de venado. La toma y se pone de pie. Está empapada.

-¿tienes frío? - le pregunto

Se abraza a sí misma tratando de borrar el frío.

-toma mi chaqueta - me la quito y se la colocó en los hombros - te abrigara

Rodeó su espalda con mi brazo tratando de guiarla a casa. Se mantiene rígida e ida de este mundo, como si no pudiera entender lo que está pasando con ella, mira hacia el frente como si la respuesta que busca estuviera frente a ella.

-¿cómo supiste dónde estaba? - me pregunta
-yo... - carraspeo - te seguí
-me sentiría violada - comenta - pero gracias

Jamás creí que charlar con ella fuera tan incomodo. Miro la luna notando que está llena. Aunque ha perdido el efecto sobre los hombres lobo. Al ver su casa me detengo y la miro, cruzo la calle junto con ella hasta dejarla en el pórtico, la veo subir los escalones pero se detiene y voltea a verme.

-¿recuerdas que pasó esa noche? - me pregunta - cuando mordiste a Jackson
-salió corriendo por el bosque - comento - tú entraste y... sentiste miedo al verme asecharte como a mi presa
-necesito saber - comenta - ¿hiciste algo que pudiera afectarme?
-¿de qué hablas? - pregunto

Noto que baja la vista y mira el suelo. Me acerco a ella notando que sorbe la nariz. Levanto su barbilla y la obligó a mirarme. Tiene los ojos llenos de lágrimas, el rostro de una niña pequeña con miedo, me recuerda cuando tenía pesadillas.

-hey - la consuelo - todo está bien
-no... - solloza - mate a alguien, mate a una persona inocente
-eso no lo sabes - comento - pudo haber sido un criminal o incluso alguien que había cometido mucho delitos
-yo... - solloza - no sé que me pasa, no sé porque hago esto, creo que estoy loca
-no, no estás loca - hablo

Siento una horrible punzada en la espalda indicándome que si le digo la verdad tal vez me odie.

-escucha, esa noche te mordí - hablo - te di la mordida

Me mira mientras se limpia los ojos.

-¿me mordiste? - pregunta - ¿porque?
-Peter lo dijo - agrego - había un aroma en ti que me obligaba a hacerlo, no pude controlarme
-¿dónde me mordiste? - pregunta
-en el hombro - comento - en el derecho, justo aquí

Colocó mi dedo justo donde di la mordida.

-¿estás molesta? - pregunto
-no... - habla - está bien pero...

Noto que piensa volver a llorar.

-no, escucha - hablo - no llores ¿si? Todo está bien, tranquila

La abrazo rodeándole con mis brazos y recargando su cabeza en mi pecho mientras trato de quitarle el miedo. Un olor a salado y a humedad entra por mi olfato. Acarició su cabello tratando de calmarla. Escucho que suelta una risa.

-¿qué? - pregunto
-nada, es solo que... - me mira - papá solía abrazarme así
-escucha (__________) - hablo - sé que esto puede ser un poco difícil para ti ¿si? Pero me gustaría que intentáramos ser amigos de nuevo
-¿porque? - pregunta
-bueno porque... - suspiro - extraño tener a alguien conmigo, hace tiempo que no hay nadie con quien pueda hablar

Mira hacia otro lado y vuelve a mirarme.

-si, bien - habla - de acuerdo
-escucha, sé que querrás hablar con tus amigos de esto pero... - tomo aire - por favor no les digas nada, en absoluto
-¿porque no puedo decirles? - me pregunta
-eres igual de preguntona como cuando eras pequeña - bromeo - no les puedes decir porque lo primero que harán es ir y decirle a los Argent dónde encontrarme, me amenazaron con que si te mordía, me mandarían a matar
-idiotas - bromea ella - tranquilo, no les diré nada

Me alejo hacia el bosque dejándola en su casa. Comienzo a adentrarme cuando no puedo creer que todo haya ido tan bien. Tan bien, que creo que esto es una buena señal, algo bueno está cerca.

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