Capítulo 8

3.2K 140 12
                                        

Comencé a tocarle la muñeca y fui subiendo por su brazo delicadamente hasta llegar a su cuello, lo inclinó un poco al mismo tiempo que su cara y sus labios rozaron mi mano. Estaba descontrolándome y no sabía si iba a poder parar, una vez que mis labios la tocaran de nuevo. Comenzó a acercarse a mí, aún con sus plataformas enormes me llegaba a la barbilla, nuestra respiración comenzó a acelerarse cada vez más, cerré los ojos y mi mano bajó hasta su cintura, nuestras narices estaban por tocarse, estábamos muy cerca hasta que regresamos a la realidad.

– Epaaa – era la voz de Yeyo y eso fue lo que nos hizo volver de este momento que completamente nos tenía atrapados.

Nos separamos al instante, yo quité mi mano de su cintura y ella también se alejó.

– ¿Que hacemo? – dijo Yeyo

Cuando vió que había entrado en el momento justo para cagarla, me miró y me dijo con los labios "perdón". Volteé a ver a Lali y se estaba empinando el vaso con fernet.

– Vine por.. una copa limpia – soltó Yeyo tomando una – Perdonen. – nos sonrío a ambos inocentemente.

Me quedé mirando al piso negando con la cabeza y sin creer de lo que estuvo apunto de suceder. Gracias a Yeyo no pasó y creo que estoy agradecido porque no era lo correcto y me iba a arrepentir pero en el fondo lo quería matar.
Ninguno de los dos dijo nada, sólo podía ver de reojo y sentí la mirada de Lali, no sabía qué tipo de mirada pero esto se estaba poniendo muy incómodo, los dos sabíamos que estaba mal.

Lali

Quería matar a Yeyo y aventarle un zapato, había arruinado el momento perfecto pero después de reflexionar lo sucedido o casi sucedido, me pareció correcto que no pasara algo más. Peter y yo estábamos en diferentes caminos desde hace bastante tiempo y esto fue sólo nostalgia. Aunque yo en el fondo, no tan al fondo, quería y moría por besarlo. Me atrapó viéndome con esos ojitos verdes y preocupado por mí, cómo me acariciaba y me hacía sentir.
Me empecé a marear por el full de fernet que me tomé en menos de 30 segundos t traté de sostenerme en el estante. Me quedé mirando a Peter, quería saber que pensaba o si tenía planeado olvidarse de la interrupción y chaparme de una.

Como vi que negaba y seguro pensaba que no debimos ni siquiera acercarnos, me volví a sostener sobre mis piernas para salir de ahí.

– Lali – soltó Peter después de un largo rato sin hablar

– Me tengo que ir. – le dije antes de que me dijera que estuvo mal y que se arrepentía de todo.

Salí caminando rápido de la cocina y todos estaban en su mundo, creo que no se habían dado cuenta que Peter y yo no estábamos desde hace 20 minutos, fui al perchero y me puse mi abrigo.

– Me voy – alcé la voz para avisar que ya me iba, se pararon sólo Nico y Gime y me dieron un abrazo, a los demás sólo les dije adiós con la mano.

– Gracias por venir hermosa – Nico me dió un beso en la frente y sonrío

– Espera tu invitación en estos días, ¿dale? Te queremos

– Yo a ustedes

Cuando iba de camino a la puerta, vi que Peter salió con cara de perro atropellado y por tratar de que yo hiciera una salida dramática, me tambaleé de lo mareada y un poco tomada que estaba.

– ¡Lali! – Peter corrió hacia mí y me sostuvo del brazo – ¿Te sentís bien?

– Sí si, me tengo que ir – en eso volteé y estaba Nico y Yeyo en el pasillo también

No Es ImposibleDonde viven las historias. Descúbrelo ahora