Ellos se amaban pero un día se dejaron ir...
Un reencuentro bastó para desencadenar una serie de emociones nunca muertas.
Lali Espósito y Peter Lanzani como protagonistas de esta historia realista pero con un toque de amor eterno.
NO ES IMPOSIBLE...
Llegando a Milán, Maru estaba muy rara en general, le di a guardar mi bolso y demás pero siempre evitaba que estuviera mucho tiempo en el celular y eso me parecía extraño. En el fondo sabía que algo no bueno pasaba.
Luisito y Chicho me ayudaron a buscar algún vuelo para que pudiera llegar a los premios pero estaba imposible solucionarlo. Peter aún no me hablaba y no tenía ni las ganas de enviarle un mensaje. Lo bueno de todo es que a Tincho me hizo saber que ya había aterrizado en Buenos Aires porque le hablé antes de despegar hacia Italia. Me prometió que me diría lo que pasará con él y le pedí que lo cuidara hasta que llegara y pudiéramos hablar.
Habíamos terminado el showcase en Milán, estuvo increíble. Las fans re amorosas como siempre y había sido un show espectacular para ser así de pequeño. Cuando regresamos al hotel, Maru se quedó hablando conmigo mientras tomábamos mate.
– ¿Cómo estás?
– Mmm, estoy – le sonreí sin mostrar los dientes
– Ay amiga, ya pronto lo podrás ver. ¿Se han hablado? – negué
– Ya no sé que pensar. – exhalé un suspiro – Lo extraño tanto, me hace mucha falta. No me habla, no me escribe.. no se nada de él, ¿entendés? Sólo sé que está con Tincho y eso me tranquiliza un poco pero aún así. Estoy segura que se fueron de joda conociendo a los chicos.. – solté una risita de nervios – Me da pánico saber que realmente haya terminado conmigo y se desquite – le dije bajona
El gesto de Maru cambió totalmente y así como ella me conocía, yo la conocía a ella totalmente.
– ¿Qué? – le dije cuando me di cuenta que escondía algo – ¿Qué pasa Maru?
– No, no. Nada. – Maru se hacía la boluda y me estaba desesperando
– Dale, decime
– Estuve.. los días anteriores un poco en las redes. No lo siento tan malo o al menos culpable.. – se calló
– Marina hablá. – le dije un poco ya más impaciente – No, no... no me digas que... – no podía seguir porque tenía un nudo en la garganta enorme, no me quería imaginar lo que habría pasado.
– No, a ver Lali, tranquilízate. – me tomaba de la mano y yo la veía preocupada – Soy tu amiga y te amo mucho, vos lo sabes. Y sé que no me vas a dejar en paz hasta que te diga pero por favor.. – me miraba a los ojos – Por favor no te me pinches, no te me alteres, ¿si?
Sacó su teléfono y se tardó un poco en enseñarme, la angustia me estaba matando.
– Para mi no hizo nada, es Peter y te ama
– Dale, dame – le dije de malas y le quité el celular
– No... – se me cortó la voz y me salían las lágrimas – Decime que no es él Maru – veía borrosa la imagen por las lágrimas
Volví a ver más fotos y no sabía que creer.
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