Peter
Cuando la vi bajar, estaba hermosa con un vestido negro bastante escotado pero se veía muy linda. Tenía el pelo de lado haciéndose notar su cuello y sus clavículas, me mataba verla así. No pude evitar sonreír y esperé a que se acercara para besarla.
– Olvidáte – movió su cara para que no la besara
– Hey, ¿por qué? – puse cara de perrito
– El maquillaje.. me lo vas a estropear. – soltó haciéndose la linda – Me podés besar cuando me lo quite
– Yo te ayudo a quitártelo – la tomé de la cintura y acercándola para besarla
– Pedro, basta
Noté cómo se aguantaba la risa, sabía ella que estaba siendo un poco injusta
– Sólo un pico te dejo – sonreí y le di un pico
Salimos a la terraza donde estaba ya todo puesto, la mesa tenía dos velas largas que ayudaban a alumbrar un poco la comida. Le arrimé la silla para que se pudiera sentar y me fui a mi lugar. La cena ya estaba servida, había una ensalada pequeña al centro, con una botella de vino y de plato fuerte había preparado pasta con crema.
Durante la cena habíamos hablado de todo, contando anécdotas viejas, nuevas, de lo que nos habíamos perdido del otro en tanto tiempo, reímos, de vez en cuando me dejaba darle un pico y ya terminando, brindamos por nosotros y esta pequeña escapada romántica.
– ¿Postre?
– ¿Tan pronto? – me dijo sorprendida. Me pareció que había entendido mal
– Me refería a las fresas, mi amor – le dije soltando una risa
– Ah.. si si, obvio – se hizo la boluda – Emm... ¿no querés ir a caminar mejor?
– Dale, vamos antes de que se esconda el sol
Me paré y le tendí la mano, se quitó los zapatos enormes que traía y bajo como tres cabezas. Me enamoraba verla tan chiquita y hermosa.
Caminamos por la playa, tocando el agua del mar de vez en cuando, no habíamos dicho ninguna palabra después de un rato. Disfrutábamos del sonido del mar, el sol estaba en su punto donde el cielo se tornaba entre naranja, amarillo, morado y el anochecer. Fui bajando el ritmo del paso y ella me miró. Le pasé mi mano delicadamente acariciándole toda la cara, ella cerró sus ojitos y se dejó sentir el viento fresco.
En eso me fui acercando y quise besarla pero me detuve, la observaba detenidamente, ella seguía con los ojos cerrados, su mano estaba tomando la mía y con la mía libre le tomé de nuevo la cara.
– Te amo Lali –
Esperé a que abriera los ojos y así fue, los abrió de golpe y se quedó mirándome. Tardó unos segundos en responder, pensé que había hecho mal o que había sido demasiado rápido, era la primera vez después de mucho tiempo que le decía te amo. Yo evitaba decirlo por más que lo sintiera porque quería estar seguro de que esta vez iba a funcionar. Ahora lo sentía y lo dije.
– Yo sé que...
– Yo también te amo Peter
Sonreímos los dos y yo solté una risita de felicidad. La tomé de la cintura y la abracé muy fuerte. Había sido un momento muy simple pero inolvidable, escuchar esas palabras de su boca otra vez me hacía bien y muy feliz.
Cuando la bajé, se me quedó viendo a los ojos de nuevo y como estaba descalza, tuvo que alzarse demasiado aún sin poder llegar a mí. Me quería besar y tuve que agacharme para estar a su altura, se colgó de mi cuello y me chapó.
– ¿Querés ser mi novia? – solté cuando nos separamos. La había sorprendido porque se me quedo viendo con la misma cara de hace rato – Sé que es algo apresurado pero estoy listo para dejar este amor clandestino aunque haya sido muy divertido – reímos y ella seguía mirándome a los ojos – Quiero gritarle a los cuatro vientos que te amo y que tengo a la mujer más maravillosa junto a mi
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No Es Imposible
FanfictionEllos se amaban pero un día se dejaron ir... Un reencuentro bastó para desencadenar una serie de emociones nunca muertas. Lali Espósito y Peter Lanzani como protagonistas de esta historia realista pero con un toque de amor eterno. NO ES IMPOSIBLE...
