Capítulo 18

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Lali

Desperté aferrada a Peter, él tenía su manito en mi espalda como en los viejos tiempos. Lo miré y estaba dormidito, me mataba verlo así con su carita de nene bueno y esa nariz de poroto que me parecía lo mejor de este mundo.
Me levanté con cuidado para no despertarlo y me aseé un poco en el baño. Después fui a la cocina para prepararle el desayuno. No era muy buena cocinando pero preparé algo fácil y sencillo, tostadas y dos chocolatadas. Volví a la habitación y se estaba estirando como nene y cuando me vió, sonrió con los ojitos chinos y mi sonrisa fue inevitable.

– Hola novia – me dijo mientras yo dejaba la bandeja en la mesa de luz

– Hola novio hermoso

Me acerqué a besarlo y al segundo me tomó del brazo delicadamente para que me sentara en sus piernas.

– Te preparé el desayuno

– Sos lo más, gracias – me dio un beso y me senté a su lado, acomodé la bandeja en el medio para que empezáramos a comer

– Para tu mala experiencia en la cocina, no está nada mal esto

– ¿Viste? No estoy tan mal

– ¿Querés ir a la playa? – me preguntó mientras le daba un trago a su chocolatada

– Dale, está lindo el día para tomar el sol

– Perfecto, ¿nos vamos en 15? – asentí mientras terminaba de masticar la tostada

Después de ayudarle a levantar todo, fui a la habitación para ponerme el traje de baño. Maru me había puesto el que Mery me había dado de regalo por su nueva colección de Verano de Sweet Victorian. Me encantaba, ya lo había estrenado un par de veces pero seguro a Peter le iba a parecer muy zarpado por lo escotado que estaba. Para evitarme problemas, me vestí con una blusa y unos shorts, me puse un poco de protector solar en la cara y me agarré el pelo en una colita baja.

Cuando bajé, él estaba ya con su traje de baño y traía una hielera en la mano.

– Las cervezas frías no pueden faltar – me dijo cuando vi que traía la hielera y sonreímos – ¿Lista?

Después de estar un rato en la playa, nos sacábamos fotos, hablábamos de todo. Algo que siempre me gustó de Peter,  siempre teníamos algún tema de conversación y rara vez nos aburríamos entre nosotros.
En algún punto del día, salió corriendo como un nene a meterse al mar, yo lo veía desde la reposera sentada y sin poder amarlo más.
Estuvo un rato refrescándose en el mar y cuando regresó, lo vi caminando bastante sexy tomándose el poco pelo que tenía y la barba.

– ¿Tenés hambre? – me dijo mientras llegaba

– Bastante. ¿Qué comemos?

– Podemos pedir delivery o te puedo cocinar..– me dijo canchero. Me acerqué para besarlo mientras ponía mis manos alrededor de su cuello.

– Prefiero que me cocines – le dije sonriendo y me besó

Juntamos las cosas y volvimos a la casa. Le ayudé a poner la mesa en la terraza mientras él preparaba las milanesas con papas fritas.

– ¿Querés vino o cerveza? – le grité desde dentro

– Cerveza mi amor, el vino déjalo para la noche, ¿dale?

– Dale

– ¡TE AMO! – gritó y vi cómo me sonreía desde la ventana

– ¡YO A VOS! – le dije sonriendo

No Es ImposibleDonde viven las historias. Descúbrelo ahora