Capítulo 41

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Lali

Estaba plácidamente dormida cuando escuché que tocaban la puerta, no sé como logré oír, me levante sin verme al espejo y abrí.

– Buenos días, bella durmiente – me dijo sonriendo tímido

– Hola – dije con mi voz un poco ronca y le sonreí tímida también – Pasá – me quité de la puerta para que pudiera entrar

– Te traje algo de comer, supuse que tendrías hambre y que querrías algo antes de la boda – decía mientras iba sacando la comida de la bolsa que traía.

Volteé a verme al espejo y casi me muero, parecía vaga. Noté que se asomaba un poco mi sujetador, ya que tenía dos botones abajo del límite de la camisa, así que me abroché uno y me solté el cabello porque traía unos pelos infernales.

– Servido

Me ayudó con la silla del pequeño comedor de la habitación y él se sentó también.

– Se ve delicioso, gracias – lo miré y sonreímos

– ¿Cómo dormiste?

– Bien – dije metiéndome un pedazo de milanesa a la boca – Me hacía falta – sonreí con la boca cerrada para masticar – ¿Vos qué hiciste?

– Estuvimos un rato en la playa con la familia de Nico y Gime, Meme y Mery aún no llegaban– me contaba mientras yo seguía comiendo – Y ya después fuimos al restaurante del hotel a comer

– Qué rico que bajaron a la playa

Peter se me quedó viendo cómo comía y me incomodé un poco, no me gustaba que me vieran comer y menos con las fachas que tenía.

– ¿Todo bien? – le pregunté soltando una risita

– Si... – asentía – ¿Por?

– No, nada más – fruncí los labios porque quería que me dijera algo, se me vino la necesidad de nuevo de decirle tantas cosas y chaparlo – Peter.. – cuando estaba apunto de soltar algo, tocaron la puerta

Me paré rápido y abrí, era Morena y la maquilladora.

– Lala, ¿cómo estás? – me saludó con la energía que tenía siempre mientras me daba un abrazo – ¿Estabas dormida? – en eso miró a Peter

– Comiendo estaba – le sonreí

– ¿Comiendo, comiendo?... – me susurró cerca para que Peter no escuchara

– Comiendo milanesa, Morena – le dije en tono alto porque la boluda estaba entendiendo otra cosa

– Uy que lástima – dijo y solté una risa, pasaron ambas a la habitación

– Hola Peter, ¿cómo andás?

– Bien, ¿vos More? – la saludó de beso y la maquillista dejó sus cosas sobre el piso

– Bárbara, venimos a convertir a tu bella dama en un sapo – bromeó y Peter se rió –No.. perdón, al contrario. Un sapo en tu bella princesa. – reímos los tres por las tonterías que decía. Morena era así, sarcástica pero buena onda, siempre con buena energía.

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