Capítulo 30

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Peter

Entramos a la habitación besándonos como solíamos hacerlo en el viaje. Le iba quitando las prendas a Lali y ella a mí, hasta que quedamos sobre la cama. Ésta vez lo haríamos lindo y especial, era nuestra última noche en México y queríamos aprovecharla.

– Me encanta este lugar – decía mientras le besaba su cuello – Deberíamos de regresar algún día de vacaciones.. – yo seguía besándola y ella no paraba de hablar

– Mmmjmm – le dije en sonido de un sí

– Te estoy hablando en serio, Peter – soltó una risita y me dio un golpesito en el hombro para que le prestara atención – Quiero visitar las playas que dicen que son hermosas y recorrer un poco – me miraba a los ojos, ahí supe que hablaba enserio

– Dale, podríamos planearlo bien y venimos – le sonreí – Besáme – le dije yendo de nuevo hacia su cuello pero antes de que pudiera plantar mis labios en su piel, me detuvo sosteniéndome la cabeza suavemente

– ¿Me lo prometés? – me miró con su cara de nena y no me pude resistir

– Si, te lo prometo – me acomodé encima de ella sin lastimarla – Ahora bésame vos – no le di tiempo de contestar porque ya estaba en sus labios.

Me encantaba cuando el sexo lo hacíamos divertido, me encantaba escucharla reír por las cosas que decíamos sin sentido, tratábamos de ponerle onda y funcionaba. Aunque también hacíamos de estos momentos, traviesos y románticos.
Después de una noche larga, se recostó sobre mi pecho y se quedó dormida. Al cabo de unos minutos, lo hice yo también.

A la mañana siguiente, el teléfono de la habitación nos despertó, y como estaba de mi lado, yo contesté.

– ¿Hola? – dije con la voz de dormido

– Buen día señor, nos indicaron que pusiéramos el despertador a esta hora. El señor Ariel – decía la voz de la señorita

– Muy bien, gracias – le contesté y colgué

Me volteé a ver a Lali y estaba completamente pasmada en la cama, tenía sueño pesado y después de la semana que habíamos tenido, la entendía perfecto.

– Hora de levantarse bombón – le dije acercándome a su oído

Soltó una risita y escondió su cabeza debajo de la almohada.

– Vamos ya que sino vendrán por nosotros y no estaremos listos – le dije acariciándole su espalda

– Un rato más – dijo ronca aún debajo de la almohada. Yo reí y me levanté

– Dale, sólo mientras me baño pero cuando salgas te quiero arriba, señorita

Cuando salí, Lali seguía en la misma posición y no pude reírme pero vi la hora y no faltaba mucho para irnos, aún tenía que hacer maleta y bañarse.

– Lali, arriba mi amor –  abrí un poco las cortinas para así obligarla a levantarse

– Noooooo – gritaba como nena chiquita y me daba mucha risa

– Vamos, vamos – le tomé de una mano para darle vuelta y levantarla – La bella Italia nos espera – intenté hacerle el acento italiano

Cuando logré levantarla de la cama, se metió a bañar y mientras la ayudé a terminar su maleta.
En eso mi celular vibró y era un recordatorio.

"Premios Trinidad Guevara / 30 de Noviembre "

– Ufff – reaccioné al ver el recordatorio. Al mismo tiempo que salió Lali en toalla

– ¿Qué pasó? – preguntaba mientras se secaba el pelo con otra toalla

– Me había olvidado de los premios Trinidad Guevara

– Uy mi amor, ya ves – se acercó a mi y me dio un pico

– Tenemos que estar ahí antes por las notas y eso – le dije acariciándole su hombro descubierto – Ya sabes, las previas

Lali se quedó muda y me vio muy raro.

– ¿Qué pasa? – le dije serio

– ¿Cuándo dijiste que eran? – se puso algo incómoda y desvío la mirada

– Treinta, miércoles próximo – le dije y su reacción fue mala, muy mala – ¿De verdad te olvidaste? – le pregunté decepcionado

– No... bueno sí, un poco – me miraba triste – Perdóname, es que con todo lo que se viene, estoy re colgada

– Bueno pero si vamos, ¿no? – tenía un poco de esperanza de su respuesta

Ella seguía sin decirme nada y sólo me veía.

– ¿Que?

– Peter... volvemos el veintinueve de Italia

– ¿Y eso que? Nos da tiempo, los premios son al día siguiente

– Mi amor, no nos da tiempo, el vuelo dura horas y más desde aquí – me decía acercándose

– Pero es en la noche... – me puse un poco más duro.

– El vuelo es hacia Santiago, Peter

Me quedé con los brazos cruzados y viéndola a los ojos.

– Me estas jodiendo, ¿no? – le dije soltando una risa sarcástica

– No

– No te lo puedo creer

– Perdón – decía arrepentida

– ¿Perdón? – me impresioné por su respuesta

– ¿Perdón me vas a pedir? Lali, por Dios

Comencé a caminar por toda la habitación para calmarme un poco.

– Estoy nominado a unos putos premios y ¿vos no querés acompañarme?

– Peter tranquilízate, no dije que no quería acompañarte, no pongas palabras en mi boca. No puedo cancelar el show en Chile, ¿qué querés que haga? – se puso frente a mi y me miró

– O sea que no podés cancelar un show o hacer el intento de llegar pero ¿sí fallarme? – se quedó muda y había entendido todo

– Pará, no te estoy fallando – no pude evitar soltar la carcajada irónica, me estaba decepcionando mucho – No te rías, no te estoy fallando Peter. – me tomó de los hombros y la miré mal – Me olvidé que eran en esa fecha. Entendéme, no puedo cancelar el show. Puedo viajar esa misma noche y llegar para celebrarlo contigo pero no puedo... de verdad perdón – me decía a los ojos con lágrimas

– Ya fue... encima de que te olvidás... – bufé

– Sos muy injusto

– ¿Yo injusto? Lali te dije de los premios hace mucho y me confirmaste que ibas a acompañarme. Es un momento importante para mí y no vas a poder estar.. ¿te parece injusto eso?

Antes de que ella pudiera decir algo, tocaron la puerta y Chicho gritó desde fuera que en cinco salíamos.

– !Vamos Chicho! – gritó Lali – Me voy a terminar de... – suspiró – Ahora hablamos

Se metió al baño dejándome con la palabra en la boca. Tardó más de cinco minutos y yo no podía hacer esto ahora mismo. Tenía mucha bronca y lo peor era que me había decepcionado. No porque se le olvidara, sino porque le importó un carajo que estuviera nominado, con la probabilidad de que podría ganar y no estaría en ese momento importante para mí.
Después de reflexionar un poco la situación, Lali no salía y sólo escuchaba el ruido de la secadora. Me acerqué a la puerta para tocarle pero me detuve.

– Te amo, perdóname – le susurré con intención que no llegara a escuchar

Me dirigí al escritorio y le escribí una nota para dejársela junto a su celular. Cuando se la puse encima, la pantalla se encendió y tenía una foto nuestra, nuestra primera foto como pareja.
Sentí una punzada horrible en el corazón y ganas de llorar, así que tomé mis cosas y salí de la habitación.

No Es ImposibleDonde viven las historias. Descúbrelo ahora