¡Atención lector! ¡Momentito por favor! \(°o°)/La obra está pasando por un momento de crisis Wattpaderica D:
¡Le han cambiado los guiones largos a cortos!
Si decides adentrarte al mundo de Jewelry, las modificaciones en algunos capítulos serán muy notorios, ¡Pero que no cunda el pánico, se irá reparando de a poco! :3/-\ Ahora si ❤
¡A LEER!
La Prostituta
"Siempre serás una puta, igual que tu madre."
Jewelry Hamilton recordaba esas palabras a menudo, dichas con desprecio por el fraude de padre que tenía, siempre borracho, cuando apenas tenía seis años. Aquél era un mal recuerdo de tantos; de hecho, no tenía ninguno bueno. Le había dicho aquello antes de violarla por primera vez, de tantas. Después de ser consciente de lo que había ocurrido, la chica se quedó en la ducha, frotándose con fuerza todo su cuerpo, hasta volverse rojo y escocerle. Un triste intento de borrar lo que no podía borrarse. Desde aquel día en adelante, la pelirroja se quiso tan poco como su propio padre.
No le sorprendió que su tutor del colegio la llamase bajo el pretexto de hablar con ella, por no haber aprobado un examen, para en realidad violarla también. Ella se quedó paralizada. Podía haber pedido ayuda, arañado, golpeado y luchado por su libertad. Podía haberlo previsto, pero las palabras que pronunciaron los labios de su padre, bañados en alcohol, se le habían clavado, silenciando así su mínima protesta. Estaban impresas en su mente, las veía cada vez que cerraba los ojos, brillando en la oscuridad.
Puta. Como su madre. Era una puta, una puta, una puta...
La atención hacia su cuerpo se disparó en la pubertad. Su pecho creció hasta adquirir proporciones grotescas, minando su estado moral, recordándole físicamente aquellas odiosas palabras. Los profesores, alumnos e incluso extraños también se habían dado cuenta y, cada vez que alguno le proponía pasar un buen rato, ella accedía. Su pureza se había ido y había conseguido cierta reputación, incluso antes de comenzar a forjársela. Era una mierda, no valía para nada, sólo para que se acostaran con ella. Sin embargo, no fue hasta el instituto cuando pensó en ganar dinero haciendo lo que hacía.
Sus amigas no sabían a qué se dedicaba. Ni tampoco su hermano. Dios, si él lo hubiese descubierto... Su hermano, lo único que le quedaba en la vida después de la muerte de sus padres... Su hermano, que acabó falleciendo también, dejándola completamente sola. Por un lado, se alegraba de que hubiese ocurrido. Así, nunca sabría que su adorada hermana, lo más preciado que tenía en el mundo, intercambiaba sexo por dinero con los chicos de su instituto, entre clase y clase.
Pero precisamente fue su muerte lo que la descubrió. La chica se descuidó hasta que, un día, el secreto se descubrió, la caja se abrió. Sus amigos no volvieron a mirarla ni a hablar con ella. La expulsaron del instituto, acusada por los mismos profesores con los que se había quedado después de clase para dar "clases extra", en un esfuerzo de tratar de ocultar lo que habían hecho. Y se marchó por propia voluntad, asegurándose de mostrarle bien el dedo corazón al director, antes de colocarse la mochila a la espalda y caminar, apretando con fuerza los talones contra el frío suelo. ¡Por fin!
Si había algo que había aprendido gracias a la prostitución era que no necesitaba graduarse en el instituto para conseguir dinero. Había muchísimos asquerosos por el mundo, dispuestos a pagar por pasar un buen rato con una menor. Ganaba tanto en los fines de semana, que podía permitirse salir y emborracharse tanto como quisiera, sin dejar de pagar el alquiler de su sucio y pequeño apartamento. Era perfecto para ella. Usado, abusado e infestado de cucarachas.

ESTÁS LEYENDO
MUSA.
Romance"Mientras Jewelry Hamilton siguiera siendo su musa, no la dejaría marchar hasta haber exprimido la última gota de inspiración, de ella."