Improviso
— ¿Experiencia previa?
— Ninguna.
—¿Dirección actual?
—Todavía... Todavía no la sé.
—¿Nivel de estudios?
—Dos años en el instituto.
—Oye, no me estás poniendo las cosas demasiado fáciles —Helen se sentó en su silla, mirando detenidamente el cuestionario de aptitud y las respuestas de Jewelry. Aunque, en realidad, eran del todo inútiles —No puedes empezar hasta que tengas lo básico, así que voy a hacer esto —dejó el bolígrafo sobre la mesa y le tendió la hoja —Llévate esto a casa y rellénalo como mejor puedas. En realidad, no es más que una formalidad, porque ya estás contratada, pero el Gobierno dice que la necesito.
Los ojos de Jewelry se abrieron de par en par.
—¿Tengo el trabajo? ¿De verdad?
Helen sonrió y se tendió hacia atrás, poniendo las manos detrás de la cabeza, mientras su camisa se estrechaba contra su voluptuoso pecho.
—¡Pues claro! Me gustas mucho y necesito otra camarera para el turno de mediodía. Molly empezará el instituto dentro de una semana o dos, así que llegará más tarde —se irguió de nuevo, cogiendo un papel del montón que había justo delante del ordenador —Como no has trabajado antes, ¿qué te parecería hacer cuatro horas diarias? Para empezar a acostumbrarte. De diez a dos.
Ni muy tarde, ni muy temprano. A Jewelry le gustó cómo sonaba.
—¡Muy bien! —la joven pensó en sacar el tema de la paga, pero lo evitó. Después de todo, el dinero era sólo dinero y, en ese momento, no encontraría un trabajo mejor —¡Ah, encontré mi pulsera! —dijo repentinamente, sacándosela de la bota y mostrándosela a Helen.
— ¡Qué bonita!—exclamó la mujer mayor, admirándola —Entiendo por qué te pusiste tan nerviosa al perderla. ¿Dónde la encontraste?
Jewelry no tenía tiempo para contarle toda la historia de aquel fatídico día, así que se conformó con contestar con un "en casa", acompañado de un pequeño gruñido. Lo quisiera o no, ahora la casa de Alaric era la suya y no se marcharía de allí hasta estar mentalmente preparada para vivir sola.
...
Cuando regresó esa tarde a Las Noches, encontró la puerta del apartamento abierta para ella. Dentro se encontraba Alaric, sentado frente a la mesa y con un teléfono negro en su oreja.
—Eso ya lo sé —dijo a quien estuviera al otro lado de la línea y suspiró —Recuerdo los números. No fue hace demasiado y... Escucha, ¿qué quieres que haga con eso? No he hablado con él en años. Si tanto te preocupa el dinero, hazlo tú.
Jewelry se mantuvo dubitativa, en la puerta. Él se llevó una mano a la frente, tratando de calmarse. ¿Qué estaba ocurriendo?
—No... No. No voy a cambiar de opinión. Eso no tiene nada que ver conmigo y agradecería enormemente que me mantuvieras apartado de tus peleas —y, sin decir nada más, el chico colgó el teléfono y terminó la llamada, zanjando la conversación. Después de un tenso silencio, miró hacia Jewelry, que se encontraba en la puerta —Lo siento mucho.
— ¿Hay algún problema? —preguntó, aunque no fuera asunto suyo.
—La verdad es que los mismos de siempre... pero a las chicas como a ti eso no les concierne —contestó, fijando la vista en una esquina del piano —¿Cómo ha ido la búsqueda de trabajo?
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MUSA.
Romance"Mientras Jewelry Hamilton siguiera siendo su musa, no la dejaría marchar hasta haber exprimido la última gota de inspiración, de ella."
