El trato

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Leon parecía a gusto al estar bajo las órdenes del castaño y Levi creía que era demasiado para una sola persona pero el rubio se había encargado de aclarar todo el malentendido dejándole otras preguntas con respecto a la vida que llevaba. Eren parecía estar ocupado o en su defecto..viajaba de imprevisto por cosas importantes de las que no tenía ni la menor idea de qué consistían. En el otro aspecto parecía tener todo el tiempo del mundo a su disposición. Quería dejar en claro las cosas que pasaban entre ellos sin tener idea de como plantearlo, no deseaba que lo mirara como la noche anterior; le dio algo de temor al imaginar que lo había hecho enojar. Su mirada se tornó fría de un momento a otro, no quería perder su empleo y terminó cediendo ante él. Pensó que debía poner un alto he ignorar todo eso, era lo mejor que podía hacer; estaba mezclando lo personal con lo laboral y había decidido que no lo haría. Enojado consigo mismo abandonó la cocina para encerrarse en la habitación que ocupaba y tal vez asesinar una almohada en lugar de gritar a los cuatro vientos que ese ojiesmeralda despertaba sus instintos sexuales llevándolo al extremo de la confusión, sabía que no ganaría nada pensando demasiado las cosas pero era imposible no hacerlo. No tenía nada que hacer pues debía esperar a que el cuadro estuviese listo para los retoques de pintura, estar en cama no era lo mejor y tampoco podía pasearse a su antojo por la mansión en busca de algo con que entretenerse, abrazó una de las almohadas y cerró los ojos en un intento de poder dormir. Morfeo estaba de su parte al igual que el ambiente por lo que no le llevó mucho tiempo conciliar el sueño, uno que se tornó erótico al sentir como partes de su piel quemaban por el contacto de alguien tocándolo sin pudor. Sus piernas eran acariciadas suavemente con la punta de los dedos mientras subían delineando su cadera y cintura hasta llegar a su pecho, podía sentirlo con claridad aún por sobre la ropa que llevaba puesta. Continuaron su camino hasta el cuello subiendo hacia sus labios que fueron tocados ligeramente para ser acompañados por un cálido aliento sobre su cuello, su cuerpo se estremeció, soltaba pequeños jadeos y muchas sensaciones se acumulaban en su parte baja. Se retorció entre las sábanas tratando de escapar al sentir como sus pezones se endurecieron al ser pellizcados ligeramente y su miembro era acariciado. Sus labios fueron sellados en un beso lleno de pasión, la saliva escurria por sus comisuras y entreabrió los ojos por un momento, su vista estaba nublosa pero pudo distinguir esos orbes esmeralda que lo devoraban con sólo posarse sobre él.

-Te deseo Levi...

Fué un susurro sobre los labios del azabache, un momento que se dejó envolver por la situación y hasta hacerle perder la conciencia. Minutos después despertó algo confundido, no había nadie a su lado pero aún conservaba la sensación de todo lo que habia pasado; incluyendo la dolorosa erección atrapada en su short mal confeccionado. Se revolvió el cabello tratando de entender el torcido juego mental que su cabeza armaba sólo para terminar de torturarlo, pero no podía decir que no lo había disfrutado del todo y eso era lo que lo hacía sentir peor de lo que ya se sentía. La almohada que abrazaba se había caído de la cama y las sábanas estaban fuera de su lugar, no era de moverse mientras dormía pero la evidencia decía que le había dado la vuelta entera; agradecía no haberse caído aunque eso lo hubiese ayudado a despertar de su "pesadilla" que ni él podía llamarlo de esa manera. Literalmente no lo era, sólo se quedaría como lo que fué..un sueño nada más. Nadie lo sabria sólo quedaría en el olvido. Se dió una ducha de agua fria sin tomar importancia de la hora que era, al menos le ayudó a bajar su temperatura. Miró el reloj que tenía en la habitación dándose cuenta de lo tarde que era, leon ya se había ido y se encontraba sólo en ese lugar. Su estómago se quejó al no haber ingerido nada todavía, se colocó unos boxers y una camisa que se amoldaba a su cuerpo, salió de la habitación hacia la cocina sin preocupación nadie lo vería; preparó su cena y al terminar volvió para tratar de conciliar el sueño. Rogaba por no tener aquél encuentro de nuevo pero al llegar a sus aposentos se topó con el protagonista de pie en la puerta, un nudo se formó en su estómago y sus mejillas enrojecieron.

Mein LiebchenDonde viven las historias. Descúbrelo ahora