Tal como había mencionado el castaño, Petra ral se había marchado dejándole un e-mail que no se dignó en leer siquiera; tampoco respondía sus llamadas y eso la frustraba. También sabía que él no era como el resto que daban su brazo a torcer, cuando decía algo lo cumplía sin remordimiento; su vuelo había salido desde muy temprano hacia Francia su primera parada. Los paparazzi la rodearon en cuanto la vieron bajar, ella posaba para ellos; le gustaba ser el centro de atención. Sin embargo no tenia idea de por que Levi no la había reconocido aquella noche, era una figura reconocida en todas partes; además de haberlo ignorado pensó que al menos se asombraria al verla pero sus ojos decían otra cosa y su rostro neutral ignoraba su presencia. Era un hecho que no buscaba llamar su atención pero al menos esperaba que le pidiera algún recuerdo como lo que era.
Al entrar en el estudio de nuevo rodearon a Petra entre vestuarios y asistentes, era tratada como todo una reina que no tenía necesidad de levantar un dedo; para otros sería algo exhaustivo pero no para ella. Finalizado su trabajo, la castaña se dirigía a un hotel digno de su altura; aún rodeada de cosas lujosas se sentía sola. Lo único que le quedaba eran recuerdos de un pasado que sabía que no volvería y menos lo haría por haber cometido el mismo error sólo por codicia y vanidad con alguien más. Recordó que había visto a aurou brozard después de tantos años en una sesión fotográfica donde le había tocado posar con él, se suponía que se conocían desde la infancia pero ella siempre lo había visto como alguien inferior por pertenecer a una familia media; ya maduros y con un estilo de vida que ellos mismos habían forjado se habían vuelto a encontrar. Él vestía elegante a pesar de ser un basketbolista profesional. Ella pensaba que no tenía ambiciones más allá de lo que era, no tenia el mejor rostro pero había pagado mucho sólo para tener una foto a su lado. Una vez que cumplió con su función disponía de retirarse a su suite sin siquiera saludarlo o despedirse, al llegar se despojó de todo lo que llevaba puesto; se duchó y al salir del baño tomó su móvil para hablar con el castaño que no respondió como siempre. Desanimada encendió la televisión al tiempo que su timbre sonaba, no esperaba a nadie pero creyó que seria alguno de servicio y al abrir la puerta un ramo de rosas casi pegaba en su rostro. Por un momento se ilusionó con el castaño de pie en su puerta pero al darse cuenta de que se equivocaba terminó por dar la cara con aburrimiento hacia quien había sido un caprichoso admirador que se fotografió con ella hacía dos horas atrás, luego de haber escuchado lo que tenía que decir pensó que se daría por vencido al ver su desinterés en él. Fu un gran error pues todas las noches en diferentes lugares la había seguido sólo para verla, su persistencia la desconcertó y aún más el simple hecho de que sólo deseaba hablar un momento con ella.
-Aquella noche salimos a cenar solamente - susurró la castaña sentada en el borde de la cama - también tengo una mala costumbre contigo aurou.
Sin pensarlo dos veces tomó su móvil y le marcó al mencionado, todas sus paradas estaban planeadas como las de él por lo que donde estuviese..ella también lo estaría en poco tiempo. Las palabras de Eren aquella noche le habían abierto los ojos, no era vista más que como alguien sin valor; sólo aquella que apagaba al candente castaño con su cuerpo. Eso le hacía feliz por sentirse necesitada pero no amada. No era lo mismo y tardó años en darse cuenta de todo lo mal que estaba haciéndose así misma, no queria ver la realidad; se había hecho ala idea de que por su físico la amaría con el tiempo. Incluso se esforzaba sobreexplotando su atractivo sólo para él sin recibir nada, absolutamente nada de ese hombre; ni siquiera una sonrisa sincera o una palabra de afecto. No sabía como sentirse después de todo lo que hizo a espaldas de su prometido que le demostraba lo que Eren jamás haría con ella, estaba necesitada de afecto y aceptó a ese buen hombre caprichoso para llenar su vacío. Ser expuesta de aquella manera sólo le hizo sentir asqueada de sí misma momentos después, el llanto era por lo culpable que se sentía al haber usado a ambos para su satisfacción.
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Mein Liebchen
RandomEren lo eligió sin pensar para saciar lo que le provocaba el mirarlo, inició un juego de placer donde ambos se fundian en un sólo cuerpo desbordando pasión sin sentimientos de por medio para beneficio propio, la codicia bien justificada de uno y el...
