-D-detente por favor...
-No quiero y sabes muy bien que tampoco quieres que lo haga..
Levi se estremecía ante el cálido aliento del castaño.
-N-no puedo hacerlo, de verdad quiero que te detengas..
-Por que..dame una buena razón para detenerme ahora - susurró el castaño sobre la piel erizada de Levi.
-U-una buena razón...Petra..
Eren se detuvo al escuchar el nombre de la castaña y miró a Levi con seriedad. Lo menos que deseaba era escuchar algo relacionado con esa chica pero a su parecer el pelinegro tenía interés por la relación que sostenía con ella, si había algo que no le agradaba en lo mínimo era dar explicaciones sobre su vida privada. Deseaba tomarlo en ese mismo lugar y hacerle gemir su nombre pero el simple hecho de que estuviese hablando sin seguirle el juego le daba a entender que lo evadia. No necesitaba ser un genio para darse cuenta de ello, tampoco podía fozarlo; quería que se dieran las cosas y terminara cediendo ante sus deseos.
-Descansa Levi nos vemos mañana en el comedor.
Eren se apartó del azabache que seguía nervioso y salió de la habitación sin decir o hacer más, el semblante que portaba delataba su mal genio. Levi pensó que había dicho algo que no debía y no era para más si pisaba terreno prohibido por ambos, en esos momentos necesitaba hablar con alguien que estuviese más loco que él o que al menos le dijera que abandonara lo que hacia ya que por su propia cuenta no tenía el valor suficiente de hacerlo. Sin pensarlo más a fondo conectó su móvil que llevaba muerto desde que llegó a ese lugar. La incomodidad en su entrepierna lo avergonzó al imaginar que el castaño lo hubiera visto y lo dejó así para torturarlo por su rechazo pero no era algo que no tuviera solución al menos eso le daría unos minutos para que pudiera encender el aparato. Una ducha fresca después, el pelinegro encendió su móvil y marcó el número de hanji que no tardó en responderle; primero fueron regaños por dejarla sin saber sobre su paradero. Luego su alegría al saber que estaba bien y que tenia lo que queria aunque no lo tendrían en su galería exhibida como merecía. La castaña sonaba muy feliz por lo que habia logrado, el pelinegro no quería decepcionar a la única persona que confiaba en él y que lo había apoyado en los momentos más difíciles.
-Claro hanji, volveré pronto.
Antes de colgar la castaña cambió su tono de voz por una más seria, Levi se preocupó ante ello y antes de que pudiera articular una palabra..ella solo mencionó una frase que dejó helado al pelinegro y sintió que todo su entorno daba vueltas. Su peor miedo había vuelto después de mucho tiempo a reclamar lo que por derecho le correspondía. Por el silencio que se había formado hanji sabia lo que sucedia pero ni siquiera su voz llegaba a los oídos ajenos, todo se estaba llendo cuesta abajo otra vez; no quería pensar en lo que pasaría si se enteraba de su ubicación. Sabía que aunque dijera lo que sucedia no le creerían por su procedencia, aún en la actualidad los ricos siempre se salían con la suya gracias a sus abogados corruptos. no quería el mismo destino que tuvo su madre. El pánico que siempre había ocultado era demasiado visible en esos momentos y la soledad no le ayudaba en absoluto, por un momento intentó encontrar una solución para terminar con eso que lo atormentaba. El castaño apareció en su mente junto a una oferta que probablemente no rechazaria. Ató cabos sueltos con respecto al comportamiento de Eren hacia él, era claro que sólo quería tener sexo; podía ser un caballero o solo ser alguien que sabía como conseguir lo que deseaba. Seria algo que pasaría ahí de una u otra manera, tenía como manipularlo aunque tampoco podía negar que desde un principio le atrajo de manera sexual, nadie dijo que no podría sacar provecho de ello y matar dos pájaros de un tiro.
-Tendré el dinero completo en un mes exactamente hanji.
La castaña intentaba indagar en lo que Levi haría para solucionar ese problema, ni siquiera imaginaba lo que estaba por suceder y aunque trató de persuadir al azabache sólo escuchó el típico sonido de la línea cortándose. Esa noche el pelinegro no concilió el sueño por más que rodó en la cama, podía escuchar el mismo eco rebotando en su cabeza como si de una pelota se tratase; no se molestó en disimular que algo le sucedía durante el desayuno y menos cuando no pudo siquiera tocar el cuadro.
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Mein Liebchen
RandomEren lo eligió sin pensar para saciar lo que le provocaba el mirarlo, inició un juego de placer donde ambos se fundian en un sólo cuerpo desbordando pasión sin sentimientos de por medio para beneficio propio, la codicia bien justificada de uno y el...
