El pelinegro maldecia por lo bajo al haber olvidado cargar su móvil, hubiera sido mejor tener un poco de ruido en esos momentos pero al menos lo habia relajado. Retomó el cuadro para aplicar el reentelado pero aún tenía polvo y muchas fisuras lo cual no era bueno por no permitírle avanzar en su labor. Dejó todo de un lado de nuevo y tomó un pincel fino para limpiar otra vez pero de manera aun más meticulosa. Por otro lado el castaño terminó en otra habitación sudoroso y jadeante por tratar de no ser escuchado, los asuntos relacionados con su trabajo habían sido resueltos sin demora junto con alguien más de su confianza asi salía temprano para poder alejarse de su aburrida rutina de casi todos los dias. Había salido desde temprano pues realmente quería estar presente mientras Levi trabajaba, no mencionó la hora en que regresaría sólo haría lo que acostumbraba pero no esperaba encontrar aquella escena que lo calentó al punto de hacerlo enojar; sabía que también tenia la culpa por no haberse ido en cuanto esos movimientos se hicieron presentes. Sus pies no reaccionaban y tampoco podía apartar la vista de ese pequeño cuerpo que a primera instancia le había parecido erótico.
-Maldición esto no puede ser - susurró molesto mientras se colocaba de nueva cuenta los pantalones - ¿en que estaba pensando?.
Salió de aquel cuarto que era para huéspedes ya arreglado pues siempre estaban preparadas para cualquier situación y esa lo precisaba. Sin rastro de haber hecho algo indecoroso, regresó a su habitación esperando que el pelinegro no se hubiera percatado de su presencia aunque omitiria lo sucedido de ser así. Al entrar pudo observar que el azabache estaba demasiado concentrado en lo que hacia; el móvil lo había dejado aun lado como si lo que sucedió hubiese sido planeado. Estaba sacando conclusiones apresuradas pero su orgullo no le permitia preguntar con libertad para librarse de las dudas que se formulaban en su cabeza, no quería interrumpir su concentración asi que decidió quedarse en la puerta observando todo lo que el azabache habia pedido. Desde algodón, pinzas, pinceles de todos los tamaños y reentelado junto a pinturas de distintos colores que no eran los mismos del cuadro, todo estaba de un lado del escritorio. Las pinturas no habían sido tocadas desde que salió de ahí lo cuál era extraño por que eran de la mejor calidad. Silencioso era su segundo nombre por no ser detectado cuando se acercaba a algún lugar o persona, era una ventaja ya que podia estudiar todo y nadie se daria cuenta de que lo habia hecho. Con pasos ligeros llegó hasta donde se encontraba para saber cuál era el problema y vió que de nueva cuenta estaba limpiando el cuadro.
-Creí que ayer lo limpiaste - dijo el castaño tomando una silla para sentarse junto al pelinegro.
Al escuchar la voz contraria su corazón palpitó frenético por haber sido inesperado pero su cuerpo continúo en su posición inmutable para no dañar el cuadro en un movimiento brusco, sólo pudo sostener la respiración un momento y dejarla salir de un exhalo aunque quiso maldecir.
- No fue suficiente,¿puedes ver estas pequeñas fisuras?- señaló los pequeños cortes al rededor del rostro de la mujer- necesitará tiempo para sanarlas.
-¿Tan grave es? - preguntó el castaño intentando ver los ojos del pelinegro pero no lo lograba.
-Las fisuras son un problema, si éstas no se reparan a tiempo sólo terminará perdiéndose el lienzo.
-¿Podrás arreglarlo?- intentaba no demostrar su molestia pero sin darse cuenta estaba desquitándose de otra manera con el azabache.
-Puedo hacerlo, en una ocasión me dieron un trabajo casi del mismo tipo pero ese estaba casi perdido en su totalidad, el dueño creyó que no tenía salvación y la donó al Museo donde trabajo, tardé mucho tiempo en arreglarla pero pude salvarla, al poco tiempo de exhibida el antiguo dueño fue a reclamar su derecho como propietario pero tuvo que pagar para que le fuera devuelta - respondió con arrogancia el azabache que no dejaría que se metieran con su trabajo.
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Mein Liebchen
AcakEren lo eligió sin pensar para saciar lo que le provocaba el mirarlo, inició un juego de placer donde ambos se fundian en un sólo cuerpo desbordando pasión sin sentimientos de por medio para beneficio propio, la codicia bien justificada de uno y el...
